Alemania, frente al colapso mundialista

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Iñaki Dufour

Redacción deportes, 11 jun (EFE).- “Seremos difíciles de superar”, proclama Rudi Voeller, leyenda como jugador, después entrenador y ahora director deportivo de la selección alemana, enfrentada al colapso de sus últimos dos Mundiales, Rusia 2018 y Catar 2022, eliminado en la primera fase, desde que fue campeona por cuarta vez en Brasil 2014.

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En el podio por títulos mundiales (sólo la supera Brasil, con cinco, y la iguala Italia, con los mismos cuatro), ganadora también del torneo en 1954, 1974 y 1990, el conjunto germano enfila su camino hacia el debut del próximo sábado contra Curazao con suma convicción, rebelada contra las intuiciones que lo alejan del grupo de favoritos y ocupada en recuperar el sitio perdido.

Anhela Alemania su historia, sólo melancolía cuando fracasó de forma sistemática en sus dos últimas apariciones en la fase final de la competición de las competiciones; cuando no fue ni siquiera capaz de alcanzar los octavos de final ni en Rusia 2018, con Joachin Low y como defensora del título, ni en Catar 2022, cuando el proyecto de Hansi Flick, hoy al frente del Barcelona, se vino abajo de forma estrepitosa e inesperada. Dos duros golpes.

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El Mundial es pura exigencia. No espera. Sólo permite un fallo mínimo. Al segundo, no hay solución. Le ocurrió en Rusia. Quizá fortuito, quizá no, por más que los dos goles de Corea del Sur en la última jornada de la fase de grupos llegaran más allá del minuto 90. El 0-2 lo eliminó pero el entonces vigente campeón ya había perdido 0-1 contra México en su estreno en esa edición.

La victoria entre medias contra Suecia (1-2), cuanto levantó el 1-0 en contra de Ola Toivonen con los goles de Marco Reus y Toni Kroos, no fue suficiente para esquivar la conmoción de la eliminación.

La misma que sufrió cuatro años después en Catar 2022, con Hansi Flick al frente y un equipo de sumas garantías. Falló.

La primera derrota contra Japón lo condicionó en su recorrido por el grupo. Todo caminaba por el lugar correcto, cuando Ilkay Gundogan marcó de penalti el 0-1, pero los goles de Ritsu Doan, autor del 1-1 en el minuto 75, y Takuma Asano, decisivo con el 1-2 en el 83, lo alteraron todo. Después empató con España (1-1) e incluso ganó 2-4 a Costa Rica, con la que perdía por 2-1 en el minuto 70, pero su destino fue inevitable.

Ha ganado apenas dos partidos en sus últimos dos Mundiales, desde que el gol en el minuto 113 de Mario Gotze en la prórroga de la final de 2014 contra Argentina en el estadio Maracaná lo elevara a la cima, a la altura de su historia, con un torneo impecable, en el que sufrió, lució y ganó, casi a partes iguales, como no puede ser de otra forma para ser el campeón.

Alemania empezó entonces con un 4-0 a Portugal, prosiguió con un empate a dos contra Ghana y superó por 0-1 a Estados Unidos para cerrar la fase de grupos. Después, se clasificó al límite en octavos de final, con el 1-2 a Argelia en la prórroga. “Voy a tumbarme en el barril de hielo durante tres días”, expresó Mertesacker a la ‘ZDF’ tras el duelo, según rememora la FIFA.

La secuencia de cinco triunfos seguidos que lo coronó como campeón también incluyó un 0-1 a Francia en cuartos y, sobre todo, el apoteósico e increíble 1-7 a Brasil, la anfitriona, a ojos de todo el mundo. Un partido para la eternidad en las semifinales de Alemania, nada que ver con sus dos últimas actuaciones en el torneo, que exigen la revancha del equipo. Un examen para Julián Nagelsmann. Aún persiste Manuel Neuer. El único exponente de aquella Alemania campeona. EFE

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