La arquitecta Fuensanta Nieto apuesta por museos respetuosos con la "memoria e invención"

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Cristina Lladó

Madrid, 17 may (EFE).- Con motivo del Día Internacional de los Museos, la arquitecta y nueva académica de Bellas Artes de San Fernando, Fuensanta Nieto, explica a EFE cómo adaptar estos espacios a las necesidades actuales de la sociedad y conjugar memoria e innovación, un reto que conoce bien esta experta que dirige actualmente la ampliación del Museo Sorolla de Madrid.

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Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano, fundadores del estudio que lleva sus apellidos, es un matrimonio de arquitectos españoles reconocidos mundialmente por la creación, remodelación y ampliación de museos desde Pontevedra hasta Guangzhou, la ciudad china antes conocida como Cantón.

Son los primeros y por ahora únicos españoles que han recibido la medalla Alvar Aalto 2015, premio internacional de arquitectura concedido por el museo finlandés de arquitectura y la Asociación Finlandesa de Arquitectos (SAFA) y uno de los más prestigiosos del sector.

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Con sede en Madrid y Berlín, entre las obras del Estudio Nieto Sobejano destacan el Museo de Madinat al-Zahra en Córdoba, el Museo de San Telmo de San Sebastián, o el Centro de Arte Contemporáneo de Córdoba.

Recién elegida miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Nieto expuso en su discurso de ingreso titulado "El museo en mutación; memoria e invención", las claves de cómo deben ser los museos del siglo XXI.

“Un museo debe estar en permanente transformación porque sus colecciones no son estáticas y sus necesidades van cambiando, como cambia la sociedad y lo que se le pide a un museo”, explica. Así, un museo actual debe abrirse a la sociedad y acoger a los ciudadanos creando espacios públicos, debe respetar la historia y tradición como paso previo a la innovación.

Y así lo han hecho Nieto y Sobejano en los 14 museos que han realizado hasta la fecha.

Crear espacios públicos

Los nuevos museos deben ser abiertos a la ciudadanía y crear nuevos espacios públicos que puedan ser disfrutados incluso por los que no quieren entrar al recinto.

El mejor ejemplo de ello es el Museo Interactivo de Lugo, un lugar en el que Nieto y Sobejano tenían claro que no tenían que hacer sólo un museo, sino un nuevo parque para la ciudad.

Y enterraron el nuevo edificio bajo una zona ajardinada de la que sobresalen unas construcciones cilíndricas que recuerdan a la muralla de la ciudad y a las antiguas fábricas de la zona industrial.

Cubriéndolo todo, un nuevo parque donde los ciudadanos pueden pasear y relajarse.

“Para nosotros esa es siempre, digamos, la agenda oculta; no hacer solo un edificio, sino crear o mejorar un espacio público, abrir el museo a los ciudadanos”, asegura Sobejano.

Integrarse en el paisaje

Cuando los museos están fuera de las ciudades, Nieto y Sobejano mantienen que deben respetar e integrarse en el entorno natural.

Así sucede en el museo y sede institucional Madinat al Zahra (Córdoba, 2009), por el que ganaron el premio Aga Khan en 2010, el premio Piranesi Prix de Rome en 2011 y el premio al Museo Europeo del Año en 2012.

Para no entorpecer las vistas desde la ciudad califal del siglo X cuyos hallazgos debía mostrar, el museo debía tener poca altura, e inspirados en las propias excavación arqueológica plantearon un edificio semienterrado con patios y celosías.

Historia e innovación

Otra característica que en su opinión deben tener los museos modernos o la ampliación de edificios históricos es servir de puente entre historia, memoria y tradición y la innovación.

Un ejemplo claro es la ampliación del Museo Sorolla cuyas nuevas salas de exposición están techadas a la manera de la gran sala del estudio del pintor, en la parte trasera de su casa original.

Así, han recreado los techados a dos aguas a los que han incorporado grandes lucernarios y han incorporado un pequeño jardín interior, recuerdo del patio ajardinado en la casa original.

La modernidad y la innovación llegan de la mano de las grandes salas y espacios públicos, incluidas las zonas ajardinadas en las cubiertas del tramo de entrada al nuevo museo que serán accesibles a público en general.

La ampliación, según cuentan, está ya concluida y ahora toca comenzar la rehabilitación integral de la casa articular del pintor, para lo que todas las piezas están siendo trasladadas a los nuevos almacenes que incorpora la ampliación.

El Ministerio de Cultura prevé que el ministro Ernest Urtasun presente la ampliación antes de verano, aunque las obras de rehabilitación de la casa original durarán un año más, según calculan los arquitectos.

También en la ampliación del Museo Nacional de Escultura Colegio de San Gregorio, Valladolid (2007), por la que ganaron el Premio Nacional de Conservación y Restauración de Bienes Arquitectónicos 2007.

En esta obra, la ampliación es considerada como otra fase más en la historia de un edificio iniciado a finales del siglo XV que se ha ido construyendo a lo largo de los siglos.

O la ampliación del Museo de San Telmo (San Sebastián, 2011), el más antiguo museo del País Vasco y cuyo nuevo edificio refleja la montaña con una piel metálica envuelta en liquen y musgo que recuerda las rocas porosas del Urgull en cuyas cavidades crecen las plantas silvestres.

“Se trata de lograr que el museo sea un lugar abierto, atractivo, por supuesto accesible, y que respete la historia y la tradición del lugar en que está”, resume Nieto. EFE

(Recursos de archivo en EFEServicios: 8022009343)

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