Enrique Bermúdez
Málaga, 14 may (EFE).- La campaña andaluza llega a su fin tras dos semanas en las que el debate sanitario, la 'prioridad nacional' o los pactos han protagonizado gran parte del discurso político, en el que se ha elevado el tono en la última semana a raíz de la muerte de dos guardias civiles cuando perseguían a una narcolancha en Huelva y por las alusiones al accidente de Adamuz.
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La gestión sanitaria en Andalucía ha sido el epicentro del debate político en la campaña electoral, ya que los partidos de izquierda han puesto en ella el foco principal de su discurso, con el fallo en los cribados de cáncer de mama como 'ariete' contra el Gobierno de Moreno.
La sanidad, que ya fue un elemento determinante para que en 2018 se produjera un cambio histórico en la región y los socialistas perdieran el Gobierno autonómico, ha impregnado todos los discursos de los partidos de izquierda (PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía), frente a la defensa de su gestión por parte de Moreno, con la asunción del "error" en los cribados del cáncer de mama.
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La campaña se vio interrumpida poco después de su ecuador, el 8 de mayo, por la muerte de dos guardias civiles en Huelva cuando perseguían a una narcolancha y, desde ese momento, entró en el debate electoral, con denuncias de PP y Vox de falta de medios materiales y humanos para los cuerpos y fuerzas de seguridad.
La polémica se amplificó por la forma en que Montero se refirió a este asunto en el último debate televisado, ya que el PP y las asociaciones de la Guardia Civil consideraron que lo trató como un "accidente laboral", algo que la socialista negó al día siguiente, cuando dijo que se trataba de una "muerte en acto de servicio".
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También en ese último debate televisivo, Moreno se refirió al trágico accidente ferroviario de Adamuz, del que apenas se había hablado hasta el momento, para afearle a Montero -que era vicepresidenta cuando ocurrió- que el Gobierno no haya dado "ni una sola respuesta" a lo ocurrido y ella le replicó con la actuación del 112, de competencia autonómica.
El alcalde de Adamuz, el socialista Rafael Moreno, no tardó en reprochar al presidente que "usara" el accidente en clave electoral y la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento calificó de "deleznable" que se utilizara ese "drama humano". Moreno ligó las críticas del regidor a las "presiones" por parte del PSOE.
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La 'prioridad nacional', incluida en los pactos entre PP y Vox en Extremadura y Aragón, protagonizó la precampaña andaluza y ha seguido presente durante la campaña, aunque durante estas dos semanas ha sido Vox casi en solitario el partido interesado en mantenerlo en el foco.
El candidato de esa formación, Manuel Gavira, lo ha empleado como 'mantra' en cada uno de sus discursos, entrevistas o intervenciones de los debates, y lo ha situado como requisito indispensable para un futuro gobierno de coalición con el PP, si es que necesita su apoyo.
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Los múltiples sondeos electorales que se han publicado durante la precampaña y campaña andaluza coinciden en que Moreno estaría al borde de repetir la mayoría absoluta y que María Jesús Montero podría obtener el peor resultado histórico de su partido.
Durante la campaña se ha mantenido la tendencia desde que se anunciaron las elecciones: el PP podría revalidar la mayoría absoluta; el PSOE seguiría perdiendo escaños; el ascenso de Vox se vería frenado; Por Andalucía se mantendría casi igual; y Adelante Andalucía podría duplicar o triplicar escaños.
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En ese escenario, la necesidad o no de un pacto entre PP y Vox ha acaparado parte del debate político, sobre todo de estos dos partidos, ya que la izquierda, a pesar de los malos pronósticos, opta por no darlo por cerrado y mantener sus opciones de un gobierno alternativo hasta el último momento.
Moreno, que pide aglutinar el voto para no depender de ese pacto, dijo que no tiene "la voluntad" de gobernar con Vox pero que serán los ciudadanos los que "lo van a decidir" el 17 de mayo. Al día siguiente, en un mitin, el presidente de Vox, Santiago Abascal, le retó a decir antes del domingo si pactaría con el PSOE o con Vox.
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Los líderes nacionales se han volcado en la campaña andaluza, aunque la estrategia ha sido muy distinta. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha participado en cuatro actos durante la campaña, todos para arropar a Montero, que también se ha visto acompañada del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, sólo ha coincidido en un mitin con Moreno, en Málaga, y el resto de días han hecho campaña por separado. Abascal, por su parte, ha estado casi todos los días en Andalucía, protagonizando la campaña de su partido con múltiples actos en capitales y grandes ciudades de la comunidad.
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La campaña de Por Andalucía, la coalición de izquierdas en la que se integran entre otros IU, Movimiento Sumar y Podemos, ha sido de unidad 'a medias', ya que los dirigentes de la formación morada que se han desplazado a la comunidad, como Ione Belarra o Irene Montero, han optado por hacer actos independientes del candidato y líder de IU, Antonio Maíllo.
Además, Adelante Andalucía, la formación que impulsó Teresa Rodríguez en 2019, se presenta por separado y reclamando el voto andalucista y para una izquierda "fresca" y "nueva". EFE
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