Madrid, 12 may (EFE).- La temporada de cría de lince ibérico de 2026 ha finalizado con un balance de 31 cachorros nacidos en los centros de El Acebuche (Huelva) y Zarza de Granadilla (Cáceres), consolidando y mejorando la recuperación de una especie que hace apenas dos décadas se encontraba al borde de la extinción.
Los dos centros, gestionados por el Organismo Autónomo Parques Nacionales (OAPN) y adscritos al Programa de Conservación ex situ coordinado por el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), han registrado un total de 12 camadas: 16 cachorros en El Acebuche y 15 en Zarza de Granadilla.
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Los resultados, según ha destacado el Ministerio en una nota, "no solo mantienen la evolución positiva de años anteriores, sino que mejoran algunos de los principales indicadores reproductivos del programa".
Durante las últimas dos décadas, y gracias a la combinación de la cría en cautividad, la reintroducción de ejemplares y la mejora del hábitat han permitido que el lince ibérico (Lynx pardinus) pase de estar "en peligro crítico" a situarse actualmente en la categoría de "vulnerable" en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
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En este centro han nacido 16 cachorros en seis camadas, con una media de 2,7 cachorros por camada, ligeramente superior a la habitual en estas instalaciones; De ellos, 13 ya han superado el primer mes de vida, una fase muy importante para su supervivencia, mientras que los restantes, nacidos el pasado 23 de abril, continúan desarrollándose con normalidad.
Los resultados reproductivos obtenidos esta temporada reflejan además "un elevado grado de éxito biológico y de manejo": Las siete parejas establecidas llegaron a copular y seis de las siete hembras quedaron gestantes, alcanzando una tasa de éxito del 86 %, superior a los valores habituales registrados en el centro.
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Entre los hitos más destacados figura la reproducción del macho fundador "Tintín", sin descendencia en años anteriores. El nacimiento de esta camada supone un avance desde el punto de vista de la preservación de la diversidad genética de la especie. Además, la reproducción fue durante un segundo celo de la hembra Juromenha.
Otro éxito ha sido la reproducción de dos hembras primerizas, que han conseguido sacar adelante sus camadas de forma natural, ya que, según destaca el programa, la experiencia muestra que los primeros intentos de reproducción suelen presentar más dificultades, por lo que este resultado se considera un indicador muy favorable.
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También destaca el tamaño de las camadas: cinco han sido de tres cachorros y una de un solo ejemplar, lo que confirma la tendencia hacia camadas más numerosas.
Centro de cría de Zarza de Granadilla
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Este centro ha cerrado también una temporada muy satisfactoria, con el nacimiento de 15 cachorros distribuidos en seis camadas y una media de 2,5 cachorros por camada. Todos los ejemplares han superado ya el primer mes de vida.
De las siete parejas establecidas, seis llegaron a copular, mientras que la formada por la hembra Narina y el macho Quiabo no llegó a reproducirse. Finalmente, seis de las siete hembras quedaron gestantes, alcanzando una tasa de éxito reproductor del 86 %.
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Como dato significativo, la hembra Taza parió cuatro cachorros el pasado 23 de marzo, constituyendo la camada más numerosa registrada este año en todo el programa ex situ del lince ibérico. EFE
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