Suben las solicitudes de discapacidad por trastornos del neurodesarrollo como TEA o TDAH

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Madrid, 12 may (EFE).- La edad media de los solicitantes de discapacidad en España envejece hasta los 55 años, aunque varía dependiendo de la comunidad autónoma, y los perfiles son más complejos, con un mayor peso de los problemas de salud mental y los trastornos del neurodesarrollo en infancia y adolescencia, como autismo (TEA) o déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Son los resultados del análisis elaborado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, a través del Real Patronato sobre Discapacidad, que presenta una radiografía de las solicitudes y la prevalencia de la discapacidad en España, y constata que la demanda es hoy más diversa y compleja, según la evolución observada en la última década.

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El estudio, realizado mediante invitación por carta entre octubre y noviembre de 2025 a las personas responsables de los centros y servicios de valoración de las distintas autonomías, pone de relieve la transformación en los perfiles de los solicitantes de la discapacidad, con un perfil predominante de personas adultas comprendidas entre los 35 y los 64 años y un ligero predominio de mujeres.

De esta forma, la discapacidad reconocida en España está envejeciendo, con una edad media que se sitúa en los 55 años, si bien existen importantes diferencias territoriales, ya que en comunidades como Galicia, Asturias o Castilla y León, se registra una mayor concentración de personas en edad avanzada superando los 60 años de media, o en regiones como Baleares sube hasta los 80 años o más, y representan más del 42 % de las solicitudes.

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Mientras, la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia son las comunidades con perfiles relativamente más jóvenes, con una edad media que se sitúa en los 49 años y con los porcentajes más altos entre las personas solicitantes menores de 18 años.

En relación con el tipo de discapacidad, en la mayor parte de los territorios la discapacidad física aparece como la categoría alegada con mayor frecuencia en el momento de iniciar la solicitud, pero se detecta también un incremento de situaciones vinculadas a la salud mental, con una expansión de trastornos del neurodesarrollo en niños y adolescentes, como TEA o TDAH.

Según algunas comunidades, estas condiciones han llegado incluso a multiplicarse por cinco en los últimos diez años, por lo que el estudio muestra una complejidad de la fotografía actual de la discapacidad valorada, con la incorporación de perfiles infantiles y adolescentes ligados al neurodesarrollo.

Aunque este parámetro presenta disparidades territoriales en los sistemas de registro, la discapacidad mental o psíquica tiene un peso cada vez más relevante y creciente en varias comunidades autónomas, y alcanza porcentajes especialmente altos en Galicia (40,9 %), La Rioja (34,8 %) o Murcia (28,7 %).

Los datos reflejan que se está produciendo un cambio en los perfiles de la discapacidad valorada en España, donde ya no se considera únicamente la discapacidad congénita, sino también la discapacidad derivada de factores relacionados con la autonomía, la participación social, las barreras del entorno y las necesidades de apoyo.

Además de reflejar que el sistema está atendiendo más casos, el estudio muestra que presentan configuraciones funcionales y sociales más heterogéneas que exigen respuestas menos estandarizadas, al ser una demanda más plural y compleja que la de etapas anteriores, que dificulta los procesos de valoración.

Por ello, el análisis sugiere que el sistema debe responder no solo a cambios epidemiológicos o demográficos, sino también a transformaciones sociales, institucionales y culturales en la comprensión de la discapacidad, por lo que incide en la necesidad de seguir fortaleciendo los sistemas de valoración y atención.

Y añade la necesidad de reforzar los modelos centrados en los apoyos, adaptar los procedimientos y avanzar hacia modelos de atención más personalizados, accesibles y coordinados entre los distintos servicios y administraciones.

El Ministerio de Derechos Sociales subraya la relevancia del cambio normativo introducido por el Real Decreto 888/2022, que adaptó el sistema de valoración de la discapacidad y supuso un avance hacia una valoración centrada en la persona, más accesible y coherente con los principios de inclusión, igualdad de oportunidades y participación social. EFE

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