
La Región de Murcia tiene muchas más caras de las que suelen aparecer en los folletos turísticos. Más allá de las playas del Mar Menor y los arenales de Mazarrón, el noroeste de la región guarda un territorio de sierra, barrancos y ríos de montaña donde el paisaje cambia por completo. El municipio de Moratalla, en plena Sierra del Segura, concentra algunos de los rincones naturales más desconocidos y mejor conservados del sureste peninsular, espacios donde la naturaleza impone su ritmo sin concesiones al turismo masivo.
En uno de esos barrancos, dentro de la Sierra de la Muela, se esconde un fenómeno natural que lleva siglos atrayendo a los habitantes de la zona: los Baños de Somogil, una poza donde confluyen agua fría de montaña y agua termal que brota del subsuelo a 26 grados constantes. El burbujeo visible en la superficie, resultado de esa mezcla entre dos corrientes de distinta temperatura, convierte el lugar en algo que recuerda a un jacuzzi al aire libre, gratuito y rodeado de pinos, arces y sabinares en plena sierra murciana.
PUBLICIDAD
El fenómeno natural que hace única a esta poza
Los Baños de Somogil se encuentran en el Barranco de Hondares, en el término municipal de Moratalla. El entorno reúne dos piscinas naturales de aguas claras y una cascada de varios metros de altura, pero lo que distingue este rincón de cualquier otro de la región es lo que ocurre bajo la superficie del agua.
En la poza principal confluyen dos corrientes de origen distinto. Por un lado, el agua fría que desciende desde el arroyo Hondares. Por otro, el agua termal que brota del subsuelo a través de una falla en la roca caliza, emergiendo desde un acuífero profundo a una temperatura constante de 26 grados. La mezcla de ambas corrientes genera el burbujeo visible desde la superficie, ese efecto de jacuzzi natural que ha convertido el lugar en uno de los secretos mejor guardados del noroeste murciano.
PUBLICIDAD

Tanto es así, que los vecinos de Moratalla han frecuentado estas pozas durante generaciones. En el pasado llegaron a funcionar como balneario popular, con turnos separados por género que se marcaban al sonido de una trompeta. Romanos y árabes ya conocían el enclave, lo que sitúa su uso documentado en más de mil años de historia continua.
La interrupción llegó en el siglo XX, cuando la instalación de un pozo de extracción acabó agotando el acuífero. Las pozas permanecieron secas durante más de 20 años, un periodo que los habitantes de Moratalla vivieron como una pérdida irreparable. El agua regresó tras el traslado del pozo y la recuperación progresiva del acuífero. Hoy los Baños de Somogil vuelven a burbujear como lo hacían antes de que la intervención humana interrumpiera el ciclo natural.
PUBLICIDAD
Cuándo ir, cómo llegar y qué llevar
La mejor época para visitar los Baños de Somogil es la primavera y los primeros meses del verano. El caudal es generoso, el nivel del agua es el adecuado y las temperaturas acompañan tanto para el baño como para el camino de acceso. En agosto, el calor reduce el caudal y la afluencia de visitantes aumenta considerablemente. Un detalle importante: el nivel de las pozas depende directamente de las lluvias, por lo que en periodos de sequía pueden aparecer con poca agua o incluso vacías. Conviene informarse antes de la visita.
El punto de partida es el Camping La Puerta, situado a unos 8 kilómetros de Moratalla. Desde allí hay dos opciones para llegar. La primera es en vehículo por una pista de tierra de 2,5 kilómetros que sale junto al camping, no apta para coches bajos pero transitable en condiciones normales. Al final de la pista se aparca y se continúa 600 metros a pie por el sendero de la derecha, protegido por una barandilla de madera. La segunda opción es el acceso completamente a pie por un sendero de algo más de 3 kilómetros que bordea el río Alhárabe, con un recorrido de ida y vuelta de unos 6 kilómetros.
PUBLICIDAD
Al tratarse de un entorno natural sin ningún tipo de servicio, la preparación de la mochila es parte esencial de la visita. Escarpines o zapatillas de montaña para no resbalar en las rocas, agua y comida para la jornada, protector solar y ropa de abrigo para el camino de vuelta son los elementos básicos que no deben faltar.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Las diez plazas más bonitas de España: de la Plaza Mayor de Madrid a la Plaza del Grano en León
El recorrido mezcla plazas medievales, barrocas y renacentistas: escenarios de rodajes internacionales, tribunales centenarios y fiestas populares que se mantienen vivas desde hace siglos

El pueblo pesquero de Asturias con un puerto de solo 40 metros y dos faros: es la cuna de la explotación marisquera más antigua del Principado
En la actualidad, la principal actividad de los pescadores de la localidad es la captura del percebe

Cuevas, montañas y un queso de 37.000 euros: así es el pueblo asturiano que hay que visitar antes de que lo descubran todos
A los pies de los Picos de Europa, una aldea produce el queso de Cabrales más caro de la historia

El pueblo de Murcia al que siempre vuelve Javier Calvo, director de ‘La bola negra’: calas vírgenes, un castillo medieval y paisajes de película
Ubicado en el límite con Almería, Águilas combina historia milenaria, imponentes fortalezas y calas protegidas

El bosque de España que parece del trópico: casi nadie conoce la “Selva de Sumatra” declarada Reserva de la Biosfera
Un ecosistema de más de 20 millones de años sobrevive en el noreste de La Palma y con helechos gigantes, especies endémicas




