Rebeca Palacios
Logroño, 8 may (EFE).- El director de la Biblioteca Nacional de España (BNE), Óscar Arroyo, ha dicho a EFE que las bibliotecas públicas tienen que "adaptarse a la sociedad" y configurarse como un espacio de encuentro en el que los ciudadanos puedan "ir a crear".
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Arroyo participa este viernes en Logroño en el coloquio 'Las bibliotecas del futuro', dentro de la iniciativa Sonda Cultura, cuyo objetivo es definir nuevos posibles usos de las bibliotecas con el horizonte puesto en 2050.
A través de talleres participativos, este proyecto, iniciado en la capital riojana en marzo pasado, busca anticipar cambios y diseñar un nuevo modelo deseado de biblioteca pública, combinando innovación, acceso al conocimiento y función social.
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El director de la BNE ha resaltado esta actividad, en la que colaboran expertos y profesionales bibliotecarios y ciudadanos, "un proyecto muy original", que ya se ha desarrollado en otras ciudades, pero que es novedoso en Logroño.
Ha puntualizado que las bibliotecas, y las públicas en particular, deben evolucionar en la misma dirección que la sociedad a la que sirven.
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Estas dotaciones son "un servicio público muy pegado al territorio y, cuando se alejan de la sociedad a la que sirven, dejan de tener sentido", ha reflexionado Arroyo.
Así, ha explicado que la sociedad está formada por una población que evoluciona y cambia, por lo que las bibliotecas deben cambiar de forma paralela en la configuración de todos sus recursos y tecnologías de acceso al conocimiento.
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En su momento, la aparición de internet y los formatos digitales, y actualmente la inteligencia artificial (IA), han modificado de forma "directa y muy clara" los servicios que puede ofrecer una biblioteca.
Además, para prestar el mejor servicio, una biblioteca pública tiene que tener un conocimiento "muy claro y muy permanente" de cómo es la sociedad la que sirve, si, por ejemplo, se ubica en un barrio con una población muy envejecida, deberá ofrecer unos servicios diferentes a si se encuentra en una zona con mucha infancia o si hay inmigración.
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Otra circunstancia para adaptar sus funciones es si cuenta con otros equipamientos culturales en el entorno, para complementar sus actividades.
El director de la BNE ha opinado que las bibliotecas públicas ya "no tienen que ajustarse exclusivamente a su rol tradicional de acceso a la cultura escrita y espacio de estudio individual, con wifi para usar internet, donde el usuario busca un lugar donde haya silencio, calor en invierno y fresquito en verano".
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Este tipo de equipamientos "están condenados a desaparecer y no tendrán sentido en el futuro", ha augurado.
Por ello, ha propuesto que las bibliotecas se configuren como un espacio público de encuentro de todos los ciudadanos, donde, de forma gratuita, puedan juntarse "para hacer cosas".
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De todos los servicios culturales públicos, las bibliotecas son, posiblemente, "el único sitio al que se puede ir a crear cosas", ha recalcado, porque uno va al teatro a ver una obra o va a un museo a disfrutar de las colecciones.
En este sentido, ha dicho que la biblioteca pública es un lugar que cuenta con los espacios y las condiciones adecuadas para poder crear algo nuevo, ya que "el reto del futuro está en poder flexibilizar sus espacios para acoger a ciudadanos que van a hacer cosas, relacionarse y tener un sitio donde trabajar y disfrutar". EFE
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