Revolución cuántica, una muestra sobre la rama más enigmática de la ciencia y tecnología

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Madrid, 6 may (EFE).- El microchip, el láser, la resonancia magnética o la computación cuántica tienen su base en la rama más enigmática de la ciencia, que transformó la forma de entender el mundo y vive una nueva era. La muestra 'Revolución cuántica' abre las puertas a esta teoría que marca el avance de la tecnología.

Comisariada por la física Sonia Fernández-Vidal y la Fundación Telefónica, 'Revolución cuántica' puede visitarse desde mañana, 7 mayo, y hasta el 11 de octubre en el Espacio Fundación Telefónica.

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Un viaje desde la física clásica, donde todo funciona de forma previsible, hasta el reino de la incertidumbre, el mundo de lo más pequeño (átomos, electrones, partículas de luz), plagado de comportamientos que desafían todo lo que damos por cierto.

Partículas que están en dos sitios a la vez, que siguen entrelazadas incluso en rincones distantes del universo, que se teleportan e incluso imaginarios gatos en superposición, es decir, vivos y muertos a la vez, hasta que alguien los mira.

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La cuántica tiene unos principios que "es imposible que os acerquéis a ve cómo funcionan y no os echéis las manos a la cabeza y os digáis: el universo se ha vuelto loco, no puede ser que funcione así", indica Fernández-Vidal durante la presentación a la prensa de la exposición.

'Revolución cuántica' cuenta esa historia de pasado y de futuro a través de más de 120 obras. Piezas científicas históricas, instalaciones inmersivas, audiovisuales con la colaboración de científicos y experiencias interactivas.

La muestra incluye obras de siete artistas, con las que se teje además un diálogo con el arte para contar el nacimiento, a comienzos del XX de la física cuántica y sus consecuencias científicas, tecnológicas e incluso filosóficas ante una realidad que dejó de existir de forma absoluta y objetiva.

Un recorrido lleno de ejemplos e instalaciones que facilitan la comprensión de algunos de los principios fundamentales de la cuántica y de los científicos que recorrieron ese camino, que comenzó con nombres como Max Planck o Albert Einstein.

Una generación de "científicos mayores", de más 35 años, que cuando hicieron estos descubrimientos los vieron "como una ruptura de su esquema mental, una revolución conceptual en muchos sentidos", indica en la presentación Artur García del Barcelona Supercomputing Center.

Aquellos, estuvieron seguidos de otra generación de veinteañeros, que "desmontaron los esquemas" a quienes habían sido sus profesores con "ecuaciones que son las más precisas que la ciencia" y que llevaron a "sacrificar otros conocimientos" que tenían hasta ese momento", explica.

La muestra desemboca en las tecnologías cuánticas, es decir, en sus aplicaciones especialmente de futuro.

A mediados del siglo XX la aplicación de los principios de la mecánica cuántica dieron lugar a los semiconductores, los láseres, la resonancia magnética o las telecomunicaciones globales, y hoy, más de un tercio de la economía global depende de estos desarrollos.

Ahora se ha llegado a las puertas de una segunda revolución, que se adentra en las comunicaciones cuánticas, la metrología ultraprecisa, los sensores avanzados y la computación cuántica, con impacto en ámbitos como la energía o la ciberseguridad.

La exposición incluye una reproducción de uno de los superordenadores cuánticos del Barcelona Supercomputing Center, del que García explica que la mayor parte es realmente la estructura que lo mantiene a -273 grados y que crea las condiciones en que pueda funcionar.

Las tecnologías avanzan de manera exponencial pues nuestras sociedades están diseñadas sobre unas bases fundamentalmente tecnológicas, pero "cada vez tenemos una ciudadanía que conoce menos o ignora cómo funcionan. Pienso que es una combinación explosiva que más nos vale evitar", dice Fernández-Vidal.

"Al fin y al cabo, ¿quién tomará las decisiones del futuro de nuestros hijos que están basadas en ciencia o tecnología, los políticos que también desconocen cómo funciona? Si solo cuatro personas van a tomar la decisiones del futuro, la historia de la humanidad nos ha demostrado que eso nunca nos depara nada bueno".

Por lo tanto, cree que hablar de ciencia cuántica y ordenadores cuánticos "no solo es ciencia ficción de la hora del recreo, sino que es hablar de política del siglo XXI" y esta exposición quiere invitar a la ciudadanía a desarrollar su cultura científica. EFE

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