El artista Igshaan Adams crea tapices y "nubes de polvo" desde la danza para el Guggenheim

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Bilbao, 4 may (EFE).- El artista sudafricano Igshaan Adams muestra en el Museo Guggenheim Bilbao una serie de tapices creados para este espacio a partir del acto de tejer sobre plantillas con "huellas de danza", que se acompañan de esculturas parecidas a "nubes", evocadoras del polvo que dejan las pisadas rítmicas de los bailarines.

El artista, acompañado de la directora del Museo Guggenheim Bilbao, Miren Arzalluz, y la comisaria de la muestra, Lekha Hileman, ha presentado este lunes la exposición 'in situ: Igshaan Adams Levantando el polvo: El archivo del cuerpo', que el público podrá visitar desde mañana y hasta el próximo 1 de noviembre.

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Se trata de la tercera presentación del ciclo expositivo 'in situ' del museo, en el que se invita a artistas a crear obras específicamente ideadas para su emplazamiento que entablen un diálogo con la arquitectura del edificio.

La obra de este artista multidisciplinar, nacido en Ciudad del Cabo en 1982, está atravesada por su historia personal y las estructuras sociales en general.

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El artista creció en la Sudáfrica del apartheid, en un barrio marcado por los reasentamientos forzosos y la segregación, a lo que se sumó el "conflicto interno" derivado del descubrimiento de su condición sexual.

Tras años de tratar de "vaciar" un espacio "lleno de chatarra", todavía tiene "temas pendientes que resolver", según ha confesado el artista, que ha llegado a la conclusión de que "el movimiento es la clave" por su potencial sanador.

En este contexto, en los últimos tiempos ha trabajado en colaboración con el colectivo artístico Garage Dance Ensemble estableciendo un diálogo entre el acto de tejer y la danza.

En el proceso, los bailarines se mueven sobre lienzos colocados sobre linóleo pintado, generando lo que el artista llama "huellas de danza", un movimiento que para el artista tiene cierto potencial sanador como vía para liberarse del trauma retenido en el cuerpo.

Las obras que se presentan en el Guggengheim están creadas a partir de una serie de performances dirigidas por Adams en unos talleres en Atenas, con la participación de bailarines sudafricanos y griegos, cuyas "huellas de danza" se utilizaron a modo de plantillas que se han transferido a una serie de grandes tapices tejidos para la exposición de Bilbao.

Los grandes tapices expuestos aparecen suspendidos en el espacio, permitiendo que el público se mueva a su alrededor.

Algunos cuelgan de soportes curvos que revelan ambos lados del tejido y otros están acompañados de formas más pequeñas parecidas a "nubes", que evocan los rastros de polvo del baile.

Adams, que ha explicado que en sus obras no utiliza materiales valiosos, sino humildes como alambre, cuerdas, abalorios y objetos encontrados, ha señalado que su familia, originaria de la zona norte de Sudáfrica, recurría para las celebraciones a la danza. Pisaban el suelo y "creaban nubes de polvo", lo cual "era increíblemente bello y lo tengo como referencia para las esculturas", ha señalado.

Según la directora del Museo Guggenheim Bilbao, la exposición es a la vez inmersiva e introspectiva y en ella se muestra la maestría y el sentimiento con los que trabaja el artista, que pone en valor la actividad de tejer "como acto colectivo".

Por su parte, la comisaria de la muestra ha explicado que la exposición ha exigido un montaje "muy exigente" y que su origen data de hace años cuando comenzó la reflexión sobre cómo trasladar los reconocidos tapices y las "nubes" de Adams al espacio del museo bilbaíno. EFE

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