Santi Sánchez y María López
Madrid, 24 abr (EFE).- Expresidente del Gobierno versus extesorero del PP, la tercera semana del juicio Kitchen ha sido la del enfrentamiento en difereido (con cuatro días de diferencia), entre Mariano Rajoy y Luis Bárcenas, que ante el tribunal han ofrecido dos visiones contrarias sobre la presunta operación parapolicial de la que el extesorero habría sido supuestamente víctima.
La Audiencia Nacional ha acogido los dos testimonios con mayor interés del caso, con Bárcenas apuntando a Rajoy, quien declaraba como testigo y no está entre la decena de acusados por un presunto espionaje entre 2013 y 2015 para hacerse, fuera de los cauces legales, con información comprometedora para el PP cuando se investigaba el caso Gürtel o la caja B.
Ante el tribunal han testificado también la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, o la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, que llegó a estar imputada aunque se terminó sobreseyendo la causa en su contra.
El lunes, abriendo la semana y con obligación de decir verdad, Bárcenas apuntó contra el PP de Rajoy cuando sostuvo que la operación en su contra se inició "por los responsables del partido" y posteriormente, "si se acredita", tuvo un traslado al Ministerio del Interior.
Días después Rajoy fue taxativo al negarlo: "En todo este tema no ha habido ninguna operación política".
La hipotética conexión política de la operación Kitchen no se examina en este juicio, pese a que la Fiscalía pidió mantener imputada a Cospedal durante la instrucción y el PSOE intentó, sin éxito, reabrir la investigación en su contra al inicio del juicio.
Aunque no pertenecen estrictamente a la operación Kitchen, las alusiones a M. Rajoy que aparecieron en papeles de Bárcenas han protagonizado varias jornadas.
El miércoles, el exjefe de la Unidad de Delitos Económicos y Financieros (UDEF) de la Policía Nacional Manuel Vázquez aseguró que dudar de quién se escondía bajo la anotación de "M. Rajoy" era como hacerlo de un tal "K. Mbappé" relacionado con el Real Madrid.
Y este jueves el protagonista se reivindicó; ni 'M.Rajoy', ni 'asturiano' ni 'Barbas': "Yo me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe. Y luego cada uno me llama como quiere; por lo tanto, pregúntele a ellos", espetó.
Bárcenas declaró que en su poder tuvo una grabación relacionada con "M.R.", siglas que atribuyó al expresidente, donde según su versión se escuchaba como él le entregaba la última hoja de la contabilidad B del PP y Rajoy la introducía en el "destructor de papeles".
"Absolutamente falso", le desmintió el jueves Rajoy, que también proclamó su tranquilidad "total y absoluta" respecto a unas supuestas grabaciones incriminatorias de Bárcenas. "No creo que las tuviera. Porque si las tuviera las habría dado a conocer como dio a conocer muchos documentos", zanjó.
Las defensas evidenciaron distintas versiones de Bárcenas sobre las grabaciones, que el atribuyó a una negociación pasada con el PP.
Rajoy, por su parte, enarboló durante su declaración varios "no recuerdo" al ser preguntado por mensajes con el extesorero. Solo reconoció como propio el de "Luis, sé fuerte" por verlo en prensa durante 15 años.
Además de negar una operación política contra Bárcenas, Rajoy sostuvo que después conoció una actuación policial para averiguar quiénes eran los testaferros del extesorero, de cuya adecuación legal está "absolutamente convencido".
De la misma desvinculó a dos acusados: el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y el exsecretario de Estado de Seguridad Fransisco Martínez al sostener que ni esos cargos ni el presidente del Gobierno están en las operaciones policiales.
Rajoy respaldó así la tesis de varias defensas, incluida la del excomisario José Manuel Villarejo, que enmarca sus acciones en la investigación de Gürtel, aunque los seguimientos a la mujer de Bárcenas no fueron conocidos por la unidad que investigaba aquel caso, la UDEF, ni autorizadas por ningún juez.
Cospedal ha declarado que nadie le informó acerca de una operación para sustraer documentación a Bárcenas, hasta el punto que ha puesto en duda su existencia.
En su declaración ha subrayado además, que pese decirlo éste, no cree que Bárcenas tuviese en su poder información comprometedora, nii para el PP, ni para ella.
En menos de dos horas, Cospedal y su exjefe de gabinete, José Luis Ortiz Grande, expusieron versiones contradictorias sobre los contactos con Villarejo: la primera dijo que fueron únicamente a instancias del excomisario y el segundo apuntó que a petición de ambos.
Las contradicciones fueron más allá, ya que según Cospedal todas las reuniones fueron en su despacho de la calle Génova o en una cafetería cercana, en su rol como secretaria general, pero su exjefe de Gabinete se refirió a varios encuentros en el Ministerio de Defensa, cuando Cospedal era ministra.
Aún así, Cospedal negó que realizase "encargos" al excomisario. Su exmarido, el empresario Ignacio López del Hierro, declaró el miércoles que fue él quien los presentó en la sede del PP, a petición de Villarejo, a quien no se hizo ningún encargo.
Aunque ha sido tónica general en todo el juicio, esta semana se evidenció más la tensión entre la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, y la letrada del PSOE, Gloria de Pascual, a quien la magistrada corrigió continuamente para que se centrase en Kitchen y no se desviara ni a Gürtel ni hacia el PP.
El choque ha dejado por momentos en segundo plano a testigos como el propio Rajoy, que presenció como la letrada del PSOE anunció que iba a protestar "por todo" y la magistrada le pidió rectificar su "impertinencia".
Más allá de Kitchen y Villarejo, la declaración de Cospedal trajo al presente a dos protagonistas de la política nacional de la última década, ya fallecidos: el exministro del Interior socialista Alfredo Pérez Rubalcaba y la exalcaldesa popular de Valencia Rita Barberá.
Cospedal sostuvo que cuando contactó con el excomisario fue para conocer de dónde provenían las filtraciones sobre la exalcaldesa, de quien ha dicho que "era una señora" y "muy amiga suya", mientras que de Rubalcaba apuntó que también opinó negativamente sobre dichas filtraciones.
Además, deslizó un supuesto espionaje sufrido por el PP cuando estaba en la oposición y los dirigentes de este partido se sentían "espiados, seguidos u observados". EFE
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