
Las instalaciones dedicadas al desarrollo de armamento biológico en Irán se encuentran distribuidas por todo el país, en muchos casos ubicadas en complejos de doble uso, civil y militar. Esto plantea un escenario en el cual la eventual liberación, accidental o deliberada, de agentes biológicos representa una amenaza tangible en el corto plazo, según publicó Europa Press. El medio precisa que, para los expertos consultados, la preocupación internacional sobre la seguridad en torno a estas sustancias letales se incrementa debido a la inestabilidad política en Teherán, agravada tras la reciente muerte del líder supremo Alí Jamenei y otros altos funcionarios.
La comunidad internacional expresa inquietud sobre la posibilidad de fuga o transferencia de materiales y conocimientos relacionados con armas biológicas iraníes, de acuerdo con un análisis de Europa Press que recoge advertencias y posturas de expertos y organismos de inteligencia. La oficina del director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, en un informe citado por el medio, considera "muy probable" que las investigaciones y el desarrollo de agentes biológicos y químicos de uso ofensivo estén activos en Irán, lo cual eleva el riesgo, especialmente ante un clima de crisis interna.
Entre los motivos para lanzar la reciente operación militar estadounidense 'Furia Épica' contra Irán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, esgrimió la posibilidad de que los dirigentes iraníes consigan una bomba nuclear. Sin embargo, según informa Europa Press, diversos analistas han llamado la atención sobre el programa iraní de armamento biológico, un riesgo que, si bien resulta igualmente devastador, ha recibido menos cobertura.
Autoridades estadounidenses advirtieron desde hace tiempo sobre el interés de Irán en desarrollar agentes biológicos letales para fines militares. Según datos aportados por Europa Press, existen reportes acerca de supuestos esfuerzos de la Guardia Revolucionaria iraní para dotar a sus misiles balísticos de largo alcance con cabezas tanto nucleares como biológicas.
La doctora Cassidy Nelson, al frente de Política de Bioseguridad en el Centro para la Resiliencia a Largo Plazo, considera improbable que el gobierno iraní recurra al uso intencional de estas armas. Aun así, no descarta que en un contexto de crisis extrema podrían emplearse “para suprimir un levantamiento o montar un ataque de falsa bandera”, según cita Europa Press a Nelson y a un artículo del Royal United Services Institute (RUSI).
Nelson identifica un riesgo principal en la pérdida de control sobre el personal y los materiales, un fenómeno que se potencia cuando un régimen entra en etapa de desmoronamiento. La experta explica que los trabajadores de programas de armas biológicas pueden desertar o abandonar sus funciones al temer represalias bajo normativas internacionales. Subraya que “los agentes biológicos requieren salvaguarda y un mantenimiento cuidadoso, sin los cuales puede fallar su contención”, según recoge Europa Press.
El medio detalla que la cadena de mando deteriorada y la dispersión de las instalaciones generan riesgos variados. Entre estos, Nelson alerta sobre la posibilidad real y a corto plazo de accidentes, abandonos o traspaso de patógenos, material sensible o incluso científicos a milicias afines fuera de las fronteras de Irán, ya sea para preservar capacidades, evitar búsquedas internacionales o preparar futuras operaciones. Según destaca la experta en declaraciones recogidas por Europa Press, la transferencia en medio de un conflicto incrementa de manera significativa la posibilidad de pérdida de control y robo de material por parte de actores paramilitares o disidentes.
Las consecuencias sanitarias y transfronterizas permanecen en el centro del debate. Nelson explica a Europa Press que “los patógenos transmisibles no entienden entre liberación accidental o deliberada, y las consecuencias epidémicas serían similares en ambos casos”. La liberación de agentes biológicos podría desembocar en epidemias de rápida extensión, cuya detección y contención resultarían extremadamente complicadas.
Ashish K. Jha, médico y miembro del Centro Belfer de la Harvard Kennedy School, coincide en su análisis sobre la dificultad de detección que presentan los agentes biológicos. En entrevista con Europa Press, resalta que, a diferencia de los materiales nucleares, los patógenos no activan sensores de radiación en los puestos fronterizos y pueden transportarse en pequeños recipientes y diseminarse con facilidad al liberarse. Jha recalca que no se requiere un misil para usar un vial con capacidad letal, y establece una comparación con el impacto global que causó la pandemia de COVID-19. Sostiene que “el suministro de petróleo puede recuperarse, pero un evento biológico no lo es”.
Las implicancias económicas y sociales de un evento de esta naturaleza se proyectan como extremadamente disruptivas. Europa Press recuerda que la crisis sanitaria global por el coronavirus, a pesar de no haber involucrado un patógeno modificado con fines bélicos, provocó daños masivos en la economía y cambió rutinas alrededor del mundo durante años.
Con base en estos riesgos, expertos como Nelson y Jha insisten, en sus declaraciones reproducidas por Europa Press, en la importancia de tomar medidas inmediatas para supervisar y controlar el programa biológico de Irán. Subrayan las dificultades particulares que supone proteger infraestructuras de armas biológicas en un país bajo presión militar sostenida, donde la dispersión y el uso civil de muchas instalaciones agregan complejidad al monitoreo internacional.
El proceso de desarme y aseguramiento exitoso posterior a la caída de la Unión Soviética en la década de 1990 sirve de antecedente, según destaca Nelson en sus publicaciones reseñadas por Europa Press. Entonces, la cooperación permitió rastrear y desactivar arsenales nucleares, químicos y biológicos dispersos en diversas exrepúblicas. Sin embargo, la experta advierte que en el caso iraní faltan condiciones básicas de colaboración y transparencia. Afirma que la naturaleza dual de la infraestructura biológica iraní impide disponer de un inventario global, mientras persiste un ambiente hostil y elevado riesgo de conflicto abierto.
Otros especialistas, como Richard Cupitt, Christina McAllister y Barbara Slavin, del think tank Stimson, han advertido sobre la necesidad urgente de asegurar los programas de armamento iraní, incluidos posibles materiales químicos y biológicos, en caso de colapso del régimen, según cita Europa Press. Estos expertos sostienen que las labores de verificación y desmantelamiento exigirían el despliegue de numerosos inspectores sobre el terreno, dada la necesidad de comprobar la clausura efectiva de los programas de enriquecimiento nuclear, desarrollo de misiles, drones y potenciales arsenales químicos y biológicos.
Europa Press subraya que el debate internacional se intensifica a medida que la volatilidad de la situación en Teherán aumenta y el riesgo de proliferación, pérdida de control o uso accidental de armas biológicas permanece como una preocupación de primer orden para los organismos internacionales y agencias de inteligencia.
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