
La joven que testificó ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Baleares afirmó que no fue capaz de calcular la cantidad exacta de veces que su padre la agredió sexualmente, relatando que el miedo la mantuvo en silencio durante años. De acuerdo con información proporcionada por medios como el citado por el texto base, la acusación sostiene que el acusado instauró una atmósfera familiar caracterizada por el temor extremo y la violencia física y sexual hacia su hija y el resto de la familia, pidiendo una condena ejemplar por los delitos cometidos.
Según publicó la Agencia EFE, la víctima, que actualmente tiene 22 años, describió una infancia marcada desde sus primeros recuerdos por los maltratos infligidos tanto a ella como a sus hermanos. Durante su declaración, explicó que cualquier motivo bastaba para desencadenar una agresión: relató que su padre le obligaba a permanecer de cuclillas y la golpeaba en las piernas con una caña de bambú cuando no accedía a estudiar para unos exámenes de recuperación. Además, rememoró episodios en los que fue arrojada contra la pared tras oponer resistencia.
La Fiscalía solicita para el acusado una pena de 20 años de prisión y el pago de una indemnización de 40.000 euros. En el escrito de acusación, reproducido por EFE y otros medios, se detallan los hechos entre 2014 y 2022, indicando que el procesado cometió tres delitos de maltrato en el ámbito familiar y otro continuo de agresión sexual. El clima dominante en el hogar, según se expone, era de constante terror inducido por el acusado.
Los episodios violentos documentados se sucedieron a lo largo de varios años, comenzando desde el cuarto de primaria de la víctima hasta poco antes del confinamiento por la pandemia de coronavirus. Desde 2014, la menor habría sido agredida recurrentemente en el domicilio familiar. Entre 2016 y 2022, período en el que la niña tenía entre diez y dieciséis años, se produjeron las violaciones descritas por la denunciante, quien manifestó durante la vista oral: “Me decía ponte aquí, me abría las piernas y me penetraba”.
El temor que inspiraba el hombre fue una constante en el relato de la víctima, lo que impidió que pudiera denunciar los hechos antes. “Tenía miedo de que me pegara”, declaró según recogió la agencia EFE. El acusado, cuando se enfrentaba a situaciones de desobediencia o resistencia, aplicaba violencia física y amenazas, circunstancia que, según la Fiscalía, mantuvo a la menor y a los demás miembros de la familia bajo un régimen de terror.
Como consecuencia directa del maltrato y los abusos, la joven fue diagnosticada con estrés postraumático y ha tenido que recibir tratamiento terapéutico durante varios años, según detallan los informes periciales presentados en el proceso judicial. Los peritos señalan que la sintomatología y la persistencia del trauma guardan vínculo directo con las vivencias descritas en la denuncia.
Durante la sesión, la joven dirigió su petición al tribunal solicitando que su padre reciba una condena ejemplar, en un intento de que los hechos tengan respuesta judicial. La Fiscalía y la acusación particular subrayan la gravedad de los delitos cometidos y argumentan que el castigo debe ser proporcionado a la naturaleza y extensión de los hechos cometidos, así como al impacto psicológico sufrido por la víctima, informa EFE.
El juicio continúa en sede judicial de la Audiencia Provincial de Baleares, donde se prevé que se practiquen declaraciones de testigos y se analicen los informes forenses que documentan las lesiones y secuelas psicológicas derivadas de los presuntos hechos denunciados.

