
Una conversación entre uno de los responsables de restaurante y el acusado reveló que este último admitió la violencia ejercida sobre su expareja, un dato que se conoció durante el juicio que se está celebrando en la Audiencia de Málaga. Según consignó el medio que cubre el proceso judicial, familiares, excompañeros de trabajo y amigos de la víctima, Paula, detallaron que el acusado mantenía un control exhaustivo sobre ella, ejercía violencia física, la sedaba e intervenía en su vida financiera con métodos coercitivos. El fiscal y la acusación particular solicitan una condena de 28 años de prisión por los delitos de asesinato con alevosía y malos tratos habituales en el entorno de violencia de género.
Tal como publicó el medio, el crimen ocurrió el 17 de mayo de 2023 en Torremolinos, Málaga, cuando la víctima falleció tras recibir dieciséis puñaladas. Durante el juicio con jurado, varios empleados y responsables de los restaurantes donde trabajaron tanto la víctima como el acusado, narraron que Paula les había contado episodios recientes de violencia que afectaron su salud física hasta el punto de impedirle acudir a su empleo. Detallaron también que, al sugerir la posibilidad de presentar una denuncia por maltrato, ella les rogó llorando que no lo hicieran, explicando que la retirada de la custodia de sus tres hijos en 2022 condicionaba cualquier decisión, ya que temía no poder recuperarlos si se avanzaba en una denuncia oficial.
En su testimonio, uno de los responsables aseguró que, en privado y tras un enfrentamiento respecto al trato hacia la víctima, el acusado le reconoció haberla agredido, pese a negarlo ante otras personas. Este mismo testigo relató que la noche de los hechos, tras escuchar gritos en el domicilio, subió rápidamente y advirtió que la víctima pedía socorro, algo que fue ratificado por otros presentes.
La otra responsable del restaurante expuso que la víctima buscaba salir de la relación y que sus hijos eran siempre su principal preocupación. Señaló que Paula le manifestó que sufría insultos y golpes y que consideraba a su pareja alguien tóxico. Añadió el comentario de la propia víctima sobre la manipulación de sus bebidas, lo que hacía que al despertar no recordara lo sucedido la noche anterior.
Según informó el medio, otro testigo perteneciente al círculo laboral, quien mantenía una relación cercana con la víctima, declaró que ella sospechaba que el acusado la drogaba, ya que muchas veces despertaba con dolor físico y sin memoria de lo ocurrido. Este testigo señaló que Paula se refugió en su domicilio la noche previa al asesinato debido al temor que sentía.
Una amiga de la juventud explicó que el acusado ejercía un control constante sobre las actividades y el dinero de la víctima. Narró un episodio en el que a Paula no le permitió acudir sola a una entrevista de trabajo, y posteriormente no aceptó un empleo porque el contratante era varón, demostrando conductas de celos y control. La testigo también mencionó que, bajo influencia del acusado, la relación entre ambas amigas se deterioró.
Durante la sesión, la madre y la hermana de Paula afirmaron ante la Audiencia que percibían al acusado como una persona celosa y cerrada, aunque no supieron de los episodios de maltrato hasta después de los hechos. Ambas comparecieron para solicitar justicia y protección para los tres menores afectados.
La audiencia incluyó la declaración de varios miembros de la Policía Nacional, quienes aportaron detalles de la investigación tanto del crimen de Paula como de la desaparición anterior de otra expareja del acusado, Sibora, cuyo cuerpo fue hallado oculto en otra vivienda de Torremolinos tras la detención del imputado. Según publicó el medio, los agentes llevaban tiempo sospechando de su implicación en aquel caso y, durante las pesquisas por el asesinato de Paula, constataron que el acusado no colaboró en las indagatorias. Tras su arresto, el acusado únicamente reconoció: "He cometido una locura", según refirieron los policías.
El testimonio de una psicóloga, quien intervino con los hijos menores de Paula mediante acogimiento de urgencia, forma parte también de la causa. Según detalló, uno de los niños, de cinco años, manifestó expresamente que no deseaba ver al acusado. Explicó que los menores mostraron una reacción de rechazo y que, al tratar de contarles lo ocurrido, ellos ya asumían la responsabilidad del acusado y de manera espontánea señalaron que la muerte de su madre había sido cometida por él "y con un cuchillo", sin necesidad de que se les informara previamente.
La vista oral del juicio continúa en la Audiencia de Málaga, mientras la familia de la víctima sigue solicitando medidas de protección para los tres menores y pidieron que se tomen en cuenta las circunstancias de violencia sufridas por la víctima, cuya vida personal y familiar quedó evidenciada en los testimonios recogidos durante la jornada.

