
De acuerdo con fuentes gubernamentales consultadas por el medio que aportó la información, cualquier decisión española en torno a una posible misión internacional en el estrecho de Ormuz aún se encuentra en fase de hipótesis. Solamente cuando se concrete de manera oficial una operación orientada a asegurar el tráfico marítimo en esa zona, el Ejecutivo valorará su participación, siempre que se trate de una intervención con carácter defensivo. Esta posición coincide con las declaraciones más recientes del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, quien aclaró tras el Consejo de Ministros que España mantiene una política de implicación limitada a las misiones bajo mandato internacional destinadas a garantizar la paz y seguridad, principalmente en el ámbito de la Unión Europea.
Según informó el medio que facilitó los detalles, el Gobierno español ha marcado diferencias notables respecto al plan propuesto por el presidente francés Emmanuel Macron, quien sugirió el envío del portaviones Charles de Gaulle al estrecho de Ormuz para proteger el tránsito de petróleo y gas, interrumpido después de tensiones protagonizadas por Irán. Albares subrayó que “no hay ningún planteamiento oficial” sobre la posibilidad de que España se sume a esta misión liderada por Francia, insistiendo en que la participación española solo será posible en el marco de operaciones internacionales que respalden la paz y la seguridad de la Unión Europea.
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Tal como consignó el medio de referencia, el portaviones francés Charles de Gaulle se desplazó recientemente a Chipre, tras la solicitud de asistencia presentada por este país miembro de la Unión Europea. Esto se produjo después de que Chipre recibiera el impacto de un dron iraní dirigido hacia una base militar británica situada en territorio chipriota. En solidaridad, España envió su fragata ‘Cristóbal Colón’ a Chipre, aunque el Gobierno descarta enviar esta nave al estrecho de Ormuz en la coyuntura actual. El propio Albares reiteró que el Ejecutivo español no contempla ninguna acción que pueda interpretarse como apoyo a la guerra en Irán ni en el conjunto de Oriente Próximo.
El medio también reportó que, en la habitual rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Albares insistió en que la política exterior española se rige por los parámetros de defensa, protección de la paz y respaldo a la seguridad europea. Declaró: “El Gobierno de España solo participa en operaciones que puedan garantizar la paz y que garanticen la seguridad de la Unión Europea, y esos son los parámetros en los que estamos”.
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Respecto a la evolución del conflicto bélico en la región, Albares reconoció que no posee información precisa sobre un eventual final de la guerra, señalando que únicamente Washington y Tel Aviv disponen de datos que permitan anticipar el desenlace. Según comentó el ministro, la ofensiva militar no ha mostrado señales de menguar: “La pasada noche y a lo largo de este martes los bombardeos de Estados Unidos e Israel han seguido con la misma o mayor intensidad, y el lanzamiento de misiles y drones desde Irán hacia Oriente Medio también se mantienen con una intensidad fuerte”, puntualizó Albares conforme reportó el medio original. De este modo, el Gobierno español percibe que la situación en la región sigue siendo alarmante, a pesar de declaraciones públicas que apuntaban a la proximidad de un alto al fuego.
En cuanto a las relaciones militares con Estados Unidos, el ministro fue consultado sobre la posibilidad de una retirada de las bases estadounidenses en Rota y Morón, después de que España negara el uso de esas instalaciones para ataques contra Irán. El medio detalló que Albares restó trascendencia a los comentarios del senador republicano Lindsey Graham, quien afirmó estar alentando al expresidente Donald Trump a retirar las fuerzas estadounidenses de suelo español como reacción negativa a la postura de España. Albares aseguró que no ha existido ningún contacto entre los gobiernos sobre este asunto y consideró las declaraciones de Graham como “un comentario entre tantos”.
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El análisis del medio apunta a que la política española respecto a los despliegues y colaboraciones militares en la zona del estrecho de Ormuz responde, en estos momentos, a la cautela y la preferencia por operaciones bajo amplio mandato internacional. El Gobierno mantiene su enfoque orientado a la estabilidad en el Mediterráneo Oriental, priorizando recursos para misiones que se ajusten a sus criterios de defensa y colaboración multilateral sin involucrarse en acciones unilaterales o ajenas a los marcos internacionales establecidos.
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