Víctimas del terrorismo, profesores y alumnos piden llevar la memoria a las aulas: "La violencia nunca es la solución"

Sobrevivientes y representantes académicos remarcan, en el acto conmemorativo del 11-M, la importancia de transmitir experiencias a las nuevas generaciones para fortalecer valores democráticos y prevenir conductas extremistas, según destacó el ministro Grande-Marlaska

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El proyecto 'Memoria y Prevención del Terrorismo' marcó el tono en el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo, al reunir voces de víctimas, estudiantes y miembros de la comunidad educativa que compartieron sus experiencias personales en centros escolares, un ejercicio que según los propios supervivientes y educadores permite transmitir esperanza y prevenir la radicalización desde los ámbitos familiares y escolares. Este esfuerzo en la preservación y transmisión de la memoria fue el eje central del acto celebrado en la Fundación Giner de los Ríos, donde se conmemoró también el vigésimo segundo aniversario de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Según resumió el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante su intervención, la violencia “nunca, jamás, es la solución”.

De acuerdo con lo publicado por el medio, el evento dio protagonismo tanto a las víctimas del 11-M como a quienes sufrieron ataques por parte de ETA, centrando la atención en el valor educativo de los testimonios de las víctimas. El ministro Grande-Marlaska enfatizó que las víctimas del terrorismo constituyen “un actor activo y fundamental en la generación de una sociedad española cada vez más resiliente frente al terrorismo y el extremismo violento”. Añadió que su contribución, al compartir sus vivencias, es esencial para fortalecer los principios democráticos y fomentar el rechazo colectivo a toda forma de violencia.

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El programa 'Memoria y Prevención del Terrorismo', puesto en marcha en 2018, busca sensibilizar a los jóvenes sobre el impacto del terrorismo a través de charlas y encuentros con quienes lo han vivido en primera persona. Según consignó el medio, supervivientes, docentes y estudiantes insistieron en la importancia de que este tipo de formación llegue a las aulas como una herramienta para el aprendizaje cívico y la prevención de conductas extremistas, mediante la aproximación directa a las historias personales. Frases como “luchar contra la radicalización empieza en las casas” fueron reiteradas en el evento, ilustrando la relevancia de educar tanto en el entorno escolar como familiar.

Durante la jornada, Grande-Marlaska agradeció la participación de las víctimas y reconoció su esfuerzo por compartir sus relatos, calificando el proyecto como un “valioso instrumento de prevención” contra la radicalización violenta y la narrativa terrorista, según detalló el mismo medio. Añadió que las políticas de memoria impulsadas por el Gobierno constituyen no solo un acto de justicia para con las víctimas, sino también un recurso pedagógico indispensable para evitar la repetición de tragedias similares.

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El ministro destacó la labor de asociaciones y fundaciones de víctimas que contribuyen a este cometido e insistió en que la memoria histórica se ha consolidado en el país como una obligación ética, política y moral. Dijo que “la sociedad española ha interiorizado ya de manera fehaciente que quien pierde la memoria pierde su futuro y, por eso, ya no desatiende el deber ético, político y moral de proporcionaros verdad, justicia, reparación y derecho a la no repetición”.

Entre los testimonios presentados, varias víctimas del terrorismo relataron el efecto que producen sus intervenciones en los centros educativos, describiendo cómo el contacto directo con los jóvenes facilita la comprensión del grave daño que provocan la violencia y el extremismo. Según publicó el medio, se recalcó en varios momentos que la transmisión de estas experiencias personales no solo sirve para honrar a quienes sufrieron atentados, sino que contribuye de manera práctica a consolidar una cultura de paz y convivencia.

Las declaraciones del ministro reflejaron el reconocimiento al coraje de las víctimas y el imperativo de convertir su experiencia en una herramienta colectiva de aprendizaje. El evento sirvió para actualizar el compromiso de las instituciones con la memoria, y para subrayar que la prevención del terrorismo requiere la implicación de toda la sociedad, con especial atención al ámbito educativo.

El acto concluyó con la reafirmación de la idea de que la violencia nunca se presenta como una vía aceptable para resolver conflictos y que la construcción de una democracia saludable demanda el recuerdo permanente de las lecciones dolorosas del pasado. Según reportó el medio, el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo se desarrolló con la participación activa de todos los presentes, reafirmando el papel de la memoria en la consolidación de la convivencia democrática y la prevención de conductas violentas entre las nuevas generaciones.

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