El primer borrador del presupuesto europeo divide a la UE: la reducción del gasto y la desinversión de la PAC en el centro del debate

Alemania, Finlandia y Suecia han pedido a la Unión “apretarse el cinturón” y han rechazado una posible emisión de deuda

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Imagen de archivo de las banderas de los Estados miembro de la Unión Europea (Europa Press)
Imagen de archivo de las banderas de los Estados miembro de la Unión Europea (Europa Press)

La Unión Europea ha comenzado a preparar el presupuesto comunitario para el periodo 2028-2034, aunque, por el momento, los números del primer borrador presentado por Chipre, quien ostenta este semestre la presidencia e turno del Consejo, no convencen a algunos miembros del bloque europeo. La propuesta chipriota ha seguido las líneas generales propuestas por la Comisión, con reducciones en el presupuesto y preferencia por partidas como defensa o seguridad.

Tras presentarse la propuesta, se han formado dos bloques de pensamiento en Europa. España y Francia defienden un marco financiero “ambicioso” capaz de abordar las nuevas prioridades del bloque pero sin sacrificar la Política Agraria Común (PAC) ni la de cohesión. Del otro lado, socios como Suecia, Finlandia o Alemania han reclamado una reducción sustancial del gasto y han rechazado aumentar las contribuciones o recurrir a nueva deuda común.

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Este martes, el Consejo de Asuntos Generales (CAG) se ha reunido en Luxemburgo para abordar el borrador, pero las modificaciones introducidas no han servido para acercar posturas. Los ligeros incrementos previstos para la PAC y la cohesión no han disipado las críticas de algunos Estados miembro, que consideran que el peso que se le ha dado a esas políticas es insuficiente, mientras que los estados del norte siguen reclamando reducciones más profundas del gasto comunitario.

Los líderes de la Unión Europea continuarán con el debate los próximos jueves y viernes en Bruselas, donde la PAC será uno de los temas centrales. Aunque las ayudas directas a agricultores y ganaderos han aumentado hasta los 261.013 millones de euros -frente a los 259.231 millones previstos por la Comisión- y la cohesión económica, social y territorial alcanza los 410.080 millones -desde los 404.877 millones planteados inicialmente-, ambas partidas continúan por debajo de los niveles del actual marco financiero.

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Con las cifras del primer borrador presupuestario, los Veintisiete han comenzado a fijar sus posiciones de cara a una negociación que se prolongará durante los próximos meses, con el objetivo de alcanzar un acuerdo sobre el futuro del marco financiero antes de que acabe el año.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la puesta en marcha de un paquete de medidas para impulsar el reto "urgente" del relevo generacional en la agricultura y ganadería española, con la creación de Tierra Joven, una plataforma de información y movilización de tierras agrarias. (Europa Press/La Moncloa)

España y Francia frente al norte europeo

“Los recortes son el verdadero ‘no’. No podemos apostar por un marco financiero plurianual con más recortes. Por eso España está defendiendo con firmeza una apuesta europeísta por un presupuesto verdaderamente ambicioso. Un presupuesto que financie de manera suficiente los bienes públicos europeos, atendiendo a todas las prioridades”, ha afirmado el secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro, a su llegada este martes al Consejo de Asuntos Generales en Luxemburgo.

Según ha señalado Sampedro, la posición española con la caja de negociación es crítica por los recortes introducidos “a petición de algunos Estados miembro” y por las dificultades que el modelo propuesto plantea para las comunidades autónomas a la hora de gestionar los fondos y por los vínculos que establece entre las ayudas al desarrollo y las denominadas “soluciones innovadoras”.

En este sentido, aunque ha considerado como “prioridades” la seguridad, la defensa y la competitividad, Sampedro ha defendido que el futuro presupuesto europeo debe seguir respaldando la triple transición verde, digital y social, así como mantener una “defensa firme” de la política de cohesión y de la PAC, además de preservar el papel de las regiones y de las regiones ultraperiféricas.

En una línea similar se ha pronunciado Francia, que ha abogado también por dotar a la Unión de mayores capacidades de inversión, preservando las políticas tradicionales, al tiempo que ha advertido de que el futuro presupuesto no puede basarse “únicamente en las contribuciones de los Estados miembro”, por lo que ha abogado por ampliar el debate sobre nuevos recursos propios y se ha mostrado abierta a estudiar nuevas emisiones de deuda común para inversiones estratégicas.

“Todavía no hay avances en cuanto a un trato justo para los agricultores de la Unión Europea. Algunos Estados miembro o algunos políticos pueden decir que la Política de Cohesión y la Política Agrícola están obsoletas. Nosotros no creemos eso. De hecho, para la mayoría de las regiones europeas estas políticas han aportado inversiones y han impulsado el crecimiento económico”, ha apuntado asimismo el representante de Letonia, Artjoms Ursulskis.

FOTO DE ARCHIVO: Un agricultor francés cosecha su campo de trigo al atardecer, en Blecourt, Francia. 19 de julio de 2023. REUTERS/Pascal Rossignol/Archivo
FOTO DE ARCHIVO: Un agricultor francés cosecha su campo de trigo al atardecer, en Blecourt, Francia. 19 de julio de 2023. REUTERS/Pascal Rossignol/Archivo

Disciplina en el gasto comunitario

Frente a esta posición, Alemania ha dejado claro que la nueva arquitectura presupuestaria puede ser un “enfoque de modernización exitoso”, pero ha rechazado de plano el volumen de gasto propuesto al considerarlo “completamente desproporcionado”.

“La Unión Europea también tendrá que apretarse el cinturón, al igual que los Estados miembro a nivel nacional”, ha señalado el ministro alemán para Asuntos Europeos, Gunther Krichbaum, quien ha insistido además en que Berlín no respaldará ni un aumento del presupuesto ni un mayor endeudamiento común.

También Finlandia ha valorado positivamente la estructura propuesta para el futuro marco financiero, aunque ha advertido de que la dimensión global sigue siendo “demasiado elevada” y ha reclamado reforzar ámbitos como la competitividad, la investigación, la movilidad militar y la defensa, prestando además una atención especial a la frontera oriental con Rusia y a las regiones septentrionales escasamente pobladas.

Por su parte, Suecia ha vuelto a criticar el documento planteado por la presidencia chipriota y ha reiterado que el presupuesto europeo debe reducirse de manera “sustancial” y adaptarse a las nuevas prioridades del bloque. “Necesitamos rehacer esto desde la base”, ha resumido la ministra sueca para Asuntos Europeos, Jessica Rosencrantz, quien se ha declarado “decepcionada” y “frustrada” con una propuesta que, a su juicio, mantiene un gasto excesivo y hace recortes en “áreas equivocadas”.

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