Rabat, 17 ene (EFE).- Marruecos vive un clima de máxima expectación colectiva ante la final de la 35 edición de la Copa Africana de Naciones (CAN), que su selección disputará mañana domingo en casa frente a Senegal, con la ilusión de repetir la hazaña lograda en 1976.
Marruecos, cuyo fútbol atraviesa un momento de auge y ocupa el puesto 11 del ranking de la FIFA, aspira a conquistar una competición que se le resiste desde hace casi cinco décadas, en una final que disputará frente a otra de las potencias del continente, Senegal, situada en la posición 19 de la clasificación mundial.
La expectación se extiende por todo el país, donde el fútbol se vive con intensidad: los mensajes de apoyo se multiplican en las redes sociales y la población que se mantiene expectante ante la final.
El Ministerio de Educación Nacional aplazó 24 horas los exámenes del primer semestre de primaria y secundaria, inicialmente previstos para el 19 y 20 de enero, y los reprogramó para el 20 y 21.
En un comunicado, el ministerio explicó ayer que la medida se adoptó por "la coincidencia entre las evaluaciones inicialmente previstas y la final de la Copa Africana de Naciones de 2025", así como por "el fuerte interés que este evento deportivo continental despierta entre los estudiantes, sus familias y el conjunto de la población marroquí", y para "permitirles seguir la final y apoyar a la selección nacional".
El redactor jefe del medio electrónico marroquí 'The Voice of Morocco' subrayó en una tribuna que la final es "más que un acontecimiento deportivo" para los marroquíes, en un país que lleva casi cinco décadas esperando un nuevo trofeo continental.
El partido se disputará en el estadio Príncipe Moulay Abdellah, en Rabat, un recinto diseñado por la firma Populous y convertido en uno de los símbolos del fútbol marroquí. El estadio cumple con las especificaciones de la FIFA y está previsto que acoja partidos hasta las semifinales del Mundial de 2030, que Marruecos organizará junto a España y Portugal.
Con capacidad para más de 65.000 espectadores, el estadio fue escenario del fervor de la afición local, que en la semifinal frente a Nigeria generó niveles de ruido superiores a los 100 decibelios. EFE


