Soria, 15 ene (EFE).- La Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad entregará a sus familiares los cuerpos de dos víctimas del franquismo, Pedro Izquierdo Lasanta y Antonio Soto, 90 años después de que fueran asesinados, en un acto que pretende homenajear a los más de 600 represaliados de la provincia de Soria.
Según ha informado este jueves la asociación, los actos tendrán lugar el próximo sábado 24 de enero en Soria y comenzarán con una concentración en la Plaza Mariano Granados, que recorrerá el centro de la ciudad, para seguir en el Espacio Santa Clara donde se celebrará un homenaje.
Recuerdo y Dignidad pretende visibilizar a las más de 600 personas aque fueron asesinadas durante la Guerra Civil y el franquismo en Soria, además de celebrar la identificación de dos de las víctimas, que solo tenían 20 y 30 años cuando murieron: Pedro, electricista, en Renieblas, y Antonio, aviador, en Ágreda.
Pedro Izquierdo Lasanta nació en Cigudosa (Soria) el 22 de febrero de 1907 y estaba casado con María Antonia Zamora Gómez, maestra de origen extremeño, que falleció a los pocos días de dar a luz a su hija, Ascensión, quien actualmente cuenta con más de 90 años y lleva décadas buscando a su padre.
Pedro trabajaba en su pueblo y en los municipios circundantes cuando lo detuvieron el 13 de septiembre de 1936 debido a la denuncia de un vecino de Cigudosa, ha explicado la asociación. Lo arrestaron en el pueblo de Rebollar, donde se había escondido, y lo fusilaron en un lugar cercano a Renieblas.
Tras el asesinato, el entonces alcalde de Renieblas solicitó la inhumación de su cuerpo en el cementerio de la localidad, pero el pueblo se negó, así que ofreció un terreno de su propiedad, y allí permanecieron sus restos hasta que en febrero de 2025 los recuperó la asociación Recuerdo y Dignidad.
La otra víctima es Antonio Soto Romero, que había nacido en 1914 en Tenerife -tenía 22 años cuando lo mataron- y pilotaba un bimotor del ejército republicano cuando fue abatido por un caza italiano a órdenes del ejército sublevado.
Sus restos se recuperaron de forma accidental, junto con los de Luis Gil Longares, cuando la asociación buscaba en 2011 la fosa común de cuatro personas de origen zaragozano que habían sido fusiladas, y fueron puestos en custodia del equipo forense de la Fundación Aranzadi.EFE
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