La doctora Pinto declara que López Madrid contrató a Villarejo para "hundir" sus denuncias por hostigamiento

Durante su declaración en la Audiencia Nacional, Elisa Pinto aseguró que el empresario utilizó la influencia de un excomisario para diseñar estrategias destinadas a contrarrestar acusaciones graves, según el testimonio de la dermatóloga y los detalles revelados en el juicio

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Durante la declaración en la Audiencia Nacional, Elisa Pinto explicó que las llamadas que comenzó a recibir tras reunirse con el empresario Javier López Madrid tomaron un cariz amenazante, con mensajes dirigidos contra ella y su familia, como “te vamos a matar” y menciones a la vulnerabilidad de sus hijos. Esta fase de hostigamiento, según expuso Pinto, se agravó después de que relatara a un informático y a su abogado la supuesta intervención en su consulta de López Madrid y del socio Rafael Redondo. Con estos hechos como telón de fondo, la dermatóloga acusó al empresario de haber recurrido al excomisario José Manuel Villarejo para desactivar sus denuncias y frenar su intento de buscar protección judicial, en lo que constituye el núcleo del proceso judicial que enfrenta el trío en la Audiencia.

Según informó Europa Press, Elisa Pinto manifestó ante el tribunal que López Madrid contrató a Villarejo por considerarlo “experto en hacer coartadas” y porque “podía ayudarle a hundir cualquier denuncia” relacionada con las presuntas amenazas que aseguró estar recibiendo. Su intervención se produjo en calidad de testigo, formando parte de la tercera jornada del juicio por presunto cohecho, en el que también figura como acusado Rafael Redondo, socio del excomisario.

De acuerdo con la reconstrucción aportada por la testigo, el contacto con el empresario derivó en una serie de conversaciones telefónicas, mensajes escritos a través de WhatsApp y visitas a domicilio y consulta, a pesar de que ella sentía forzada a mantener un vínculo que habría preferido evitar. “Me sentía obligada a mantener una comunicación con él que no quería tener”, declaró durante la sesión. Pinto aseguró en la sala que la presión provenía del entorno de influencia de López Madrid, quien, según su relato, daba a entender que poseía relaciones y amistad con pacientes y responsables de centros hospitalarios con los que la dermatóloga trabajaba.

El relato ofrecido a los jueces incluyó la descripción de una reunión en la consulta médica, donde López Madrid asistió en compañía de Redondo. Pinto aseveró que, pese a considerar ese espacio como su “zona de seguridad”, durante esa visita “mandaba él”. Añadió que el empresario y su acompañante controlaron el entorno, incluso tapando la pantalla del ordenador y colocando una cartera sobre la mesa, mientras le exigían que abandonara la realización de llamadas. La dermatóloga manifestó su desconcierto al no comprender cómo se podía vincular su teléfono a llamadas desde su domicilio y desde la consulta con tarjetas prepago, lo que la llevó a consultar posteriormente con un especialista en informática y a informar a su abogado.

Europa Press detalló que, tras esta visita, la situación empeoró. Según el testimonio de la médica, las siguientes comunicaciones recibidas se tornaron aún más intimidatorias, incluyeron amenazas directas vinculadas a su integridad física y la de sus hijos. Durante este segmento de la declaración, la doctora Pinto se conmovió visiblemente, aunque aceptó proseguir tras ser interpelada por la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, sobre sus condiciones para continuar atestiguando.

En relación con la supuesta contratación del excomisario, Pinto aportó el contenido de una llamada mantenida con López Madrid, quien le habría informado de la intervención de Villarejo en los siguientes términos: “Había contratado a un comisario que se llamaba Villarejo, que era experto en hacer coartadas y que podía hacer que cualquier denuncia que yo le pusiera quedase sepultada. Y que era, además, experto en poner en su sitio ‘a las chulas’ como yo”.

A preguntas del letrado defensor de Villarejo sobre por qué no grabó ninguna de esas conversaciones, Pinto contestó que registrar las llamadas no formaba parte de su manera de actuar, ya que su vida, centrada en la medicina, no la llevaba a realizar grabaciones ni a actuar como lo haría alguien del ámbito empresarial o jurídico. “Yo me dedico a la medicina, a llevar una vida tranquila, no hago negocios, no tengo complicaciones vitales y sigo sin grabar a nadie. Igual es una mala costumbre pero no grabo a la gente”, puntualizó.

En el inicio de la vista oral, la abogada defensora de Pinto solicitó que el excomisario no permaneciera junto a su abogado durante la declaración de la médica para que ella estuviera “más cómoda”, según consignó Europa Press. La magistrada Palacios resolvió que Villarejo, en calidad de abogado, no podía ser obligado a cambiar de asiento y tenía derecho a permanecer en su posición. Frente a la acusación, Villarejo respondió: “No he visto a esta señora en mi vida, jamás he tenido ninguna relación con ella. Digo que todo forma parte de su show y, por lo tanto, si me permite, yo me niego a esta jugada”.

La acusación particular, encabezada por Pinto, solicitó penas de seis años de prisión para tanto el empresario como el excomisario por presuntos delitos de cohecho, y cuatro años para Redondo por su supuesta participación como cómplice de Villarejo. Tal como informó Europa Press, la Fiscalía, tras revisar el caso, optó por no formular acusación y manifestó su posición a favor de la absolución de los imputados.

El proceso judicial analizó los presuntos mecanismos de influencia y coacción atribuidos al círculo formado por los acusados, según el testimonio central de Elisa Pinto. Durante su intervención, la doctora defendió que intentó resolver la situación buscando que cesaran los contactos y el acoso, expresando que no deseaba denunciar el hostigamiento por considerar que el poder y las conexiones del empresario podían afectar de manera significativa tanto su vida personal como su estabilidad profesional.

Europa Press informó que, en diversos momentos de su declaración, la testigo reiteró su sensación de impotencia ante lo que percibía como una estrategia concertada para silenciar sus denuncias. Describió cómo las relaciones y amistades de López Madrid con pacientes y con responsables de instituciones médicas incrementaban su preocupación y el impacto sobre su quehacer cotidiano.

El juicio permanece en desarrollo con la evaluación de las pruebas y los testimonios presentados ante el tribunal. Las partes implicadas han explicitado posiciones enfrentadas, con el rechazo total por parte de Villarejo de cualquier conocimiento previo de la denunciante y la ausencia de acusación formal por parte de la Fiscalía, frente a la acusación particular que mantiene la imputación de cohecho y reclama penas privativas de libertad para los tres acusados.