Buenos Aires, 5 may (EFE).- El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona continuará este martes con la declaración de Pablo Dimitroff, director de la Clínica Olivos, donde el exfutbolista estuvo ingresado poco antes de su muerte, una audiencia que se espera ponga nuevamente el foco en la decisión de continuar con los cuidados del '10' en un domicilio particular.
El juicio, en el que siete trabajadores de la salud están imputados de homicidio simple con dolo eventual por la muerte de la leyenda del fútbol mundial, celebrará una nueva audiencia este martes en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°3 de San Isidro, a las afueras de Buenos Aires.
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El único testimonio que se ha anunciado hasta el momento es el de Dimitroff, cuya declaración ha sido postergada en dos ocasiones por falta de tiempo.
Maradona fue sometido el 3 de noviembre de 2020 a una intervención quirúrgica en la Clínica Olivos por un hematoma subdural y allí permaneció ingresado hasta el 11 de noviembre de 2020, cuando fue trasladado a una residencia privada en el barrio de Tigre, a las afueras de Buenos Aires, en la que falleció el 25 de noviembre.
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Se espera que el director de la institución se explaye sobre quién tomó la decisión de continuar con los cuidados médicos de Maradona en un domicilio particular, una de las cuestiones centrales del juicio hasta el momento.
En un documento al que accedió EFE, y que se espera sea discutido en la audiencia de este martes, las autoridades de la Clínica Olivos dejaron constancia de que, si bien autorizaron la salida de Maradona, no le otorgaron el alta médica.
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Se trata de un acta que fue firmada por el propio Dimitroff, por los médicos imputados Leopoldo Luque y Agustina Cosachov y por las hijas del astro Gianinna y Jana Maradona, y que establecía que el exfutbolista continuaría su tratamiento en una internación domiciliaria en contra de la recomendación de la Clínica Olivos.
La propuesta de la clínica consistía en "continuar el tratamiento psiquiátrico, clínico, de rehabilitación y toxicológico bajo la modalidad de internación en un centro de rehabilitación", una indicación que, según el documento, no fue aceptada por el equipo médico que trató a Maradona y que está imputado en esta causa ni por su familia.
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Sobre esta decisión, Dalma y Jana Maradona responsabilizaron directamente a Luque, médico de cabecera de su padre, al que acusaron de haber insistido con la modalidad domiciliaria como única opción viable.
"El seguimiento médico queda a cargo del equipo médico tratante y de los profesionales elegidos por el paciente y su familia, ajenos a (la empresa de medicina y dueña de la Clínica Olivos) Swiss Medical", concluye el acta.
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Durante la última audiencia declaró el jefe de Terapia Intensiva de la Clínica Olivos, Fernando Villarejo, quien aseguró haber sido presionado por Luque y Cosachov para sedar profundamente al exfutbolista 24 horas durante su ingreso hospitalario, algo que hizo "en total desacuerdo".
"Uno sabe que cuando a un paciente se lo seda para revertir un proceso de abstinencia, se requiere un proceso más adecuado, con un horizonte que no se termina en 24 horas", explicó, y luego agregó: "En virtud de que no había horizonte, decidimos empezar a usar nuestro criterio y bajar la dosis de la sedación".
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Además de Luque y Cosachov, son juzgados en este proceso el psicólogo Carlos Díaz, la doctora y coordinadora de la empresa Swiss Medical Nancy Forlini, el médico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón.
La enfermera Gisela Madrid también está procesada, pero afrontará un juicio por jurados, tal y como solicitó.
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En este proceso, los jueces Maximiliano Savarino, Verónica Di Tommaso y Julieta Makintach deberán determinar si siete de los ocho acusados son culpables del delito de homicidio simple con dolo eventual, que tiene una pena máxima de 25 años de prisión. EFE
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