La sencilla prueba para comprobar cómo estás envejeciendo: solo necesitas 30 segundos de tu tiempo y una silla

Este sencillo examen permite medir desde el riesgo de caídas en adultos mayores hasta el rendimiento físico en jóvenes

Un rostro de mujer dividido por la mitad con un lado de piel joven y cabello rubio, y otro lado con arrugas y cabello canoso.
Un rostro femenino dividido a la mitad contrapone una tez joven y suave frente a una piel con arrugas por el envejecimiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un gesto tan cotidiano como levantarse de una silla sin apoyar las manos puede revelar información crucial sobre la fuerza muscular, el rendimiento cardiopulmonar y el estado de salud general. La prueba de sentarse y levantarse (Sit-to-Stand o STS) se ha establecido en el ámbito clínico y deportivo como una evaluación rápida, económica y accesible para valorar la capacidad funcional en diversas etapas de la vida. Al no requerir equipamiento especializado ni amplias instalaciones, este sencillo examen permite medir desde el riesgo de caídas en adultos mayores hasta el rendimiento físico en jóvenes o la tolerancia al esfuerzo en pacientes con afecciones respiratorias.

Los estándares establecidos por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos destacan que la prueba de levantarse de la silla durante 30 segundos mide la fuerza y la resistencia del tren inferior. El protocolo requiere utilizar una silla de respaldo recto sin reposabrazos, con un asiento situado a aproximadamente 43 centímetros de altura, junto a un cronómetro. Mientras que la persona evaluada debe sentarse en el centro del asiento, mantener los pies planos sobre el suelo, la espalda erguida y cruzar los brazos sobre el pecho sujetando las manos en los hombros opuestos.

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Una mujer sonriente con cabello gris y ropa deportiva se levanta de una silla de madera. Detrás hay estanterías con libros y plantas.
Entrenar los glúteos en casa con una silla estable es seguro y recomendado por organismos de salud, ideal para fortalecer piernas, mejorar el equilibrio y prevenir caídas en adultos y personas mayores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo se realiza la prueba y qué puntajes alertan de riesgo de caída

Al dar la señal de inicio, la persona debe ponerse de pie por completo y volver a sentarse la mayor cantidad de veces posible en 30 segundos. Durante el examen, un evaluador permanece al lado por seguridad. Si la persona se ve obligada a utilizar sus brazos para levantarse, la prueba se detiene inmediatamente y la puntuación asignada es cero. Por el contrario, si al sonar los 30 segundos la persona se encuentra a más de la mitad del movimiento hacia arriba, la repetición se contabiliza como válida.

Las tablas de valoración de los CDC indican que obtener un número de repeticiones por debajo del promedio señala un riesgo incrementado de sufrir caídas accidentalmente. Los CDC determinan que:

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  • Entre los 60 y 64 años, las puntuaciones por debajo de la media corresponden a menos de 14 repeticiones en hombres y menos de 12 en mujeres.
  • Entre los 70 y 74 años corresponden a menos de 12 en varones y menos de 10 en mujeres.
  • Entre los 85 y 89 años, el umbral de riesgo se sitúa por debajo de 8 repeticiones para ambos sexos.

Cómo se valora la capacidad física en adultos

Aunque habitualmente se vincula al envejecimiento, esta prueba es igualmente eficaz para medir la condición física en etapas tempranas de la adultez. Un estudio observacional elaborado por investigadores de la Universidad Bezmialem Vakif y publicado en la revista científica Medicine examinó el desempeño de 40 adultos jóvenes sanos de entre 18 y 25 años en modalidades de 10, 30 y 60 segundos, comparándolas con la clásica prueba de marcha de 6 minutos.

Mujer con ropa deportiva sentada en un banco de madera con una botella de agua, una toalla y un bolso en un parque.
Una deportista fatigada descansa en el banco de un parque junto a sus accesorios de entrenamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores observaron que el número de repeticiones completadas en 30 y 60 segundos mostró una correlación moderada con la distancia recorrida en la prueba de caminata, mientras que la modalidad de 10 segundos tuvo una correlación más débil. Además, el trabajo constató que el rendimiento en estas variaciones guardaba una relación directa con el gasto energético semanal de los participantes (medido mediante el cuestionario IPAQ-SF). El estudio determinó que la prueba de 60 segundos genera niveles de fatiga percibida en la escala Borg (con una puntuación máxima de 10) superiores a los de la prueba de marcha (máximo de 7), confirmando que los tests de levantarse de la silla son una alternativa físicamente exigente y equivalente para evaluar la capacidad funcional submáxima cuando no se dispone de pasillos de 30 metros.

Por otro lado, la utilidad médica de la prueba abarca también la detección de complicaciones cardiorrespiratorias. Una investigación desarrollada en el Centro de Competencia de Enfermedades Pulmonares Raras de Lille y publicada en la revista Therapeutic Advances in Respiratory Disease analizó la prueba de levantarse de la silla de 1 minuto en 107 pacientes con enfermedades pulmonares intersticiales. Los resultados revelaron que la caída mínima de saturación de oxígeno registrada durante 1 minuto de repeticiones se correlaciona de manera sobresaliente con la prueba de marcha de 6 minutos. Igualmente, presenta una gran consistencia para identificar desaturaciones clínicamente significativas iguales o superiores al 4%.

Este hallazgo resalta que la prueba de 1 minuto ofrece un diagnóstico de tolerancia al esfuerzo preciso, rápido y bien tolerado que puede ejecutarse directamente en la consulta médica ordinaria. En conclusión, la prueba de levantarse de la silla se consolida como un indicador versátil, accesible e integral para medir la salud muscular, metabólica y respiratoria a cualquier edad.

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