Un grupo de 50 bukaneros acude a prestar ayudar en el accidente ferroviario de Toledo: regresaban a Madrid tras el partido de Copa del Rey ante el Recreativo de Huelva

El tren de los bukaneros quedó detenido como consecuencia del accidente y, aunque se encontraban a unos siete kilómetros del lugar del accidente, optaron por acercarse para ofrecer su ayuda

Una imagen del accidente de tren en Toledo (REUTERS/Ana Beltran)
Una imagen del accidente de tren en Toledo (REUTERS/Ana Beltran)
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La tragedia ferroviaria de Toledo dejó una imagen de solidaridad protagonizada por un grupo de aficionados del Rayo Vallecano. Entre 50 y 60 bukaneros viajaban de vuelta a Madrid después de acompañar a su equipo en la Copa del Rey cuando el accidente interrumpió su trayecto. En lugar de limitarse a esperar la reanudación del viaje, los seguidores decidieron desplazarse hasta la zona afectada para colaborar en la asistencia a los heridos.

Los aficionados ayudaron a las personas afectadas y trabajaron junto a Protección Civil en las tareas que podían realizar. Su intervención se produjo en medio de una emergencia que ha conmocionado a la localidad de Urda y que, según los datos recogidos en la información original, deja hasta el momento 68 fallecidos. La actuación de estos aficionados llegó después de una noche de fútbol. Su tren quedó detenido como consecuencia del accidente y, aunque se encontraban a unos siete kilómetros del lugar del siniestro, optaron por acercarse para ofrecer su ayuda.

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Los bukaneros habían viajado para presenciar el encuentro entre el Recreativo de Huelva y el Rayo Vallecano, correspondiente a la primera ronda de la Copa del Rey. El conjunto madrileño logró clasificarse tras imponerse por 2-3, pero la vuelta a casa quedó marcada por el accidente ferroviario. Una vez conocieron lo sucedido, los aficionados se desplazaron hasta el lugar para colaborar con los equipos que intervenían en la emergencia. Junto a otros voluntarios, participaron en la ayuda a los heridos y contribuyeron a trasladar a algunas personas hasta el polideportivo de Urda.

La afición del Rayo (EFE)
La afición del Rayo (EFE)

Este recinto se había habilitado para atender a quienes presentaban lesiones de menor gravedad. Allí fueron llevados algunos de los afectados con la colaboración de los rayistas, que se sumaron a las tareas de asistencia en un momento especialmente delicado. A las tres de la tarde, el grupo ya había emprendido de nuevo el camino hacia Madrid. Los profesionales sanitarios y Protección Civil les indicaron que poco más podían hacer, por lo que dieron por finalizada su colaboración.

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El siniestro también complicó los desplazamientos de otros viajeros que tenían previsto regresar desde Andalucía. El tren entre Huelva y Madrid era una de las alternativas disponibles, pero el servicio quedó cancelado tras el accidente. Ante esta situación, una de las opciones pasó por viajar en un tren de Media Distancia hasta Sevilla y buscar allí un coche de alquiler para completar el trayecto por carretera. El precio del vehículo alcanzaba los 400 euros, una cantidad que añadía dificultades a quienes necesitaban reorganizar su regreso.

La eliminatoria de Copa del Rey

La expedición rayista había viajado a Huelva para disputar la primera ronda de la Copa del Rey. El Rayo era uno de los cinco equipos de Primera División que jugaron el martes y se enfrentó a un Recreativo de Huelva de Segunda RFEF. Pese a la diferencia de categoría, el conjunto madrileño necesitó la prórroga para resolver la eliminatoria. Los vallecanos afrontaron la segunda parte con un jugador más, pero no consiguieron cerrar el partido durante el tiempo reglamentario.

Nueve meses después del accidente de Adamuz, dos trenes han chocado en la provincia de Toledo y han dejado cerca de 70 muertos, por el momento.

Fue en la prórroga cuando la superioridad numérica permitió al Rayo tomar ventaja y colocarse con un 1-3. El equipo onubense, sin embargo, recortó distancias y apretó el marcador hasta el final, aunque no pudo evitar la victoria visitante por 2-3. Después de ese encuentro, los aficionados iniciaron el viaje de vuelta sin prever que acabarían colaborando en las tareas de asistencia de una tragedia ferroviaria.

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