Bronquiolitis en bebés: por qué aumentan los casos en otoño y cómo prevenir contagios

La bronquiolitis es una inflamación de los bronquiolos, las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones, cuyo principal responsable es el virus respiratorio sincitial

Un bebé en la consulta del pediatra (AdobeStock)
Un bebé en la consulta del pediatra (AdobeStock)
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Con la llegada del otoño, las infecciones respiratorias vuelven a cobrar protagonismo, especialmente entre los más pequeños. La bronquiolitis es una de las enfermedades que más preocupa a las familias durante esta época, ya que puede dificultar la respiración de los bebés y, en los casos más graves, requerir hospitalización. La prevención y el reconocimiento temprano de los síntomas son fundamentales para proteger su salud.

Según MedlinePlus, la bronquiolitis es una inflamación de los bronquiolos, las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones. Generalmente está causada por una infección vírica y afecta sobre todo a menores de dos años, con mayor frecuencia entre los tres y los seis meses. El principal responsable es el virus respiratorio sincitial (VRS), aunque otros virus, como los de la gripe, la parainfluenza y algunos adenovirus, también pueden provocar la enfermedad.

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Los casos aumentan durante el otoño y el invierno, cuando circulan con mayor frecuencia los virus respiratorios. Además, el contacto estrecho entre personas y la convivencia en espacios cerrados facilitan su transmisión. Los bebés tienen especial vulnerabilidad porque sus vías respiratorias son pequeñas y todavía están desarrollándose.

Cómo reconocer los primeros síntomas

La bronquiolitis suele comenzar con manifestaciones parecidas a las de un resfriado común, como congestión nasal, tos y, en ocasiones, fiebre. Sin embargo, después de dos o tres días, algunos bebés pueden desarrollar síntomas respiratorios más intensos.

Entre las señales de alerta destacan la respiración rápida, las sibilancias (silbidos al respirar), el hundimiento de la piel entre las costillas y las dificultades para alimentarse. También pueden mostrarse más irritables, cansados o menos activos de lo habitual. Los padres deben prestar especial atención a los bebés prematuros, los menores de seis meses y aquellos que presentan enfermedades cardíacas o pulmonares, ya que tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones.

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Si el bebé presenta dificultad para respirar, pausas respiratorias o coloración azulada en los labios o la piel, es necesario buscar atención médica urgente. También conviene consultar si come mucho menos de lo habitual o muestra signos de deshidratación.

Medidas para prevenir los contagios

Aunque no todos los casos pueden evitarse, adoptar determinadas medidas de higiene ayuda a reducir la transmisión de los virus respiratorios. MedlinePlus recomienda prestar especial atención al lavado de manos, especialmente antes de tocar al bebé, preparar sus alimentos o darle de comer.

También es importante seguir otras recomendaciones:

  • Evitar el contacto con personas enfermas. Quienes tengan tos, fiebre o síntomas de resfriado deben evitar acercarse al bebé y besarlo.
  • Ventilar los espacios interiores. Renovar el aire de la vivienda contribuye a reducir la exposición a partículas respiratorias.
  • Limpiar las superficies de uso frecuente. Los juguetes, pomos y otros objetos pueden contaminarse con secreciones respiratorias.
  • Evitar el humo del tabaco. La exposición al humo aumenta el riesgo de problemas respiratorios y puede agravar las infecciones.
  • Mantener una buena higiene respiratoria. Cubrirse al toser o estornudar y lavarse las manos después ayuda a limitar la propagación de los virus.

La lactancia materna también puede contribuir a proteger la salud infantil, aunque no garantiza que el bebé no contraiga una infección.

Una madre jugando con su hijo (Magnific)
Una madre jugando con su hijo (Magnific)

La protección frente al virus respiratorio sincitial

Además de las medidas de higiene, existen estrategias específicas para prevenir las formas graves de infección por VRS. Entre ellas se encuentran la vacunación materna durante el embarazo y la administración de anticuerpos preventivos a determinados bebés, según las recomendaciones sanitarias y las circunstancias individuales.

Estas opciones no son equivalentes a un tratamiento para la bronquiolitis una vez que aparece la enfermedad, puesto que su objetivo es reducir el riesgo de infección grave y sus complicaciones. Por ello, las familias deben consultar con su pediatra qué medidas de inmunización están indicadas para cada bebé.

Cuándo acudir al pediatra

La mayoría de los niños con bronquiolitis mejora progresivamente, pero algunos necesitan atención hospitalaria para recibir oxígeno o líquidos si tienen dificultades respiratorias o para alimentarse. Los antibióticos no son eficaces contra los virus que causan esta enfermedad y no deben administrarse sin indicación médica.

Ante la aparición de síntomas, es importante vigilar la evolución del bebé y consultar con un profesional sanitario si empeora. Además, no se deben administrar medicamentos para la tos o el resfriado sin consultar previamente con el pediatra.

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