“A los 50 años empecé a estudiar Derecho, a los 57 conseguí trabajo y a los 67 me jubilé”: la historia de la mujer que dice que nunca es tarde para empezar una carrera

Después de haber dejado sus estudios universitarios para criar a sus hijos, Nancy Vinsel decidió retomar el proyecto décadas más tarde

Hay varias vacantes para abogados.
(Universidad Europea)
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Nancy Vinsel es una mujer estadounidense que dejó la universidad cuando nació su primer hijo. Su idea era retomar tiempo después los estudios de Derecho, pero luego llegó otro hijo y al final se conformó con dedicarse a su crianza mientras trabajaba como bibliotecaria. “Mis hijos fueron lo primero. Cuando nació el primero, dejé los estudios; regresé a tiempo parcial después del segundo, pero tuve que renunciar de nuevo: compaginar los estudios con dos niños pequeños era demasiado difícil”, ha contado a Business Insider, el medio que ha revelado esta historia.

Pero se le había quedado la ‘espinita’ clavada, y nunca olvidó la idea de sacársela. De hecho, cuando su hijo pequeño estaba en tercero de primaria, obtuvo un diploma de asistente legal. No fue suficiente. Así, cuando cumplió 50 años, decidió volver a la Facultad de Derecho. Para entonces ya trabajaba en un despacho, como asistente, y consideraba que realizaba tareas propias de una abogada sin recibir un salario acorde. “Un día miré mi sueldo y pensé: ‘Es una locura, debo recibir una compensación por el trabajo que hago’”, señala la abogada en el medio de su país.

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El regreso a las aulas supuso iniciar una formación exigente después de una trayectoria laboral previa y con una vida familiar ya consolidada. No fue fácil. En medio de veinteañeros que estaban comenzando sus carreras y su vida adulta, ella era ‘la vieja’, y cuenta que se enfrentó a numerosos prejuicios relacionados con su edad y su condición de madre. Al menos, en todo este proceso, tuvo el respaldo constante de su marido, y aprobó el examen de habilitación profesional en su primer intento.

Antes de incorporarse al sector público, trabajó como profesional independiente. La experiencia le permitió continuar su carrera hasta encontrar una oportunidad en la Comisión de Servicios Públicos de Kentucky, donde ya había realizado prácticas. “Conseguí el puesto a los 57 años y, con el tiempo, primero me convertí en asistente y después, a los 64 años, en responsable de la oficina jurídica”, destaca la mujer. La Comisión de Servicios Públicos de Kentucky es el organismo estatal que regula los servicios públicos. Allí, la abogada se especializó en un ámbito técnico y permaneció hasta que decidió retirarse de la actividad profesional, con 67 años. Una carrera breve, como ella misma admite: “A los 50 años empecé a estudiar Derecho, a los 57 conseguí trabajo y a los 67 me jubilé”. Pero satisfactoria, y hoy sigue activa: en la actualidad, dedica parte de su tiempo a orientar a otras personas que consideran un cambio de rumbo.

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Oxfam Intermón lanza un llamado urgente para garantizar una jubilación digna a las trabajadoras de hogar. Se exigen medidas como la equiparación de derechos y la creación de un sistema público de cuidados para terminar con la precariedad que define a este sector esencial.

Su consejo para quienes buscan cambiar de carrera

Vinsel sostiene que la competencia de la Facultad de Derecho, o de cualquier otra universidad, no debe impedir que una persona adulta intente retomar una carrera. Su recomendación es no medir el propio proceso únicamente frente al desempeño de los demás estudiantes.

“Yo elegí competir solo conmigo misma”, comenta la jurista. Esa es la principal recomendación que ofrece a quienes evalúan iniciar una formación o modificar su vida laboral después de años dedicados a otras responsabilidades.

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