Jorge, aprendiz de fontanero a los 43 años: “Es el oficio con más demanda, todo el que nos llama dice ‘venid rápido’”

Tras pasar por la hostelería y la automoción, comenzó desde cero en las reformas y busca consolidarse en un oficio con salida laboral

El madrileño eligió las reformas para aprender a resolver averías e instalaciones diferentes en cada vivienda.
Jorge comenzó como aprendiz de fontanero a los 43 años tras trabajar en hostelería, automoción y logística. (Sector Oficios Podcast)
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Tras una trayectoria por talleres, almacenes, reparto, hostelería y concesionarios, Jorge decidió aprender fontanería desde cero a los 43 años. Lleva cerca de cuatro meses como aprendiz en una empresa de reformas de Madrid, cobra el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y eligió un camino que considera más lento, aunque también más completo.

“Nunca es tarde para aprender”, sostuvo durante una entrevista en Sector Oficios Podcast. Su caso parte de una consulta habitual, según planteó el presentador del programa: personas de entre 35 y 45 años que trabajan en logística, administración u hostelería y se preguntan si ya pasó su oportunidad de formarse en un oficio.

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El madrileño se quedó en paro tras trabajar en un concesionario, donde preparaba vehículos para su entrega. Antes había pasado por talleres de chapa y pintura, montaje de lunas, descarga nocturna de camiones, reparto de fruta y la gestión de un bar junto a su expareja durante seis años.

“En las empresas tan grandes al final eres un número y, si hay picos de producción, tanto para arriba como para abajo, sobras o faltas”, relató. Esa falta de continuidad influyó en su decisión de aceptar la propuesta de Santi, un amigo de infancia que había dejado la obra nueva para concentrarse en las reformas.

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Aprender con cada avería

Su primer día no incluyó grifos ni tuberías. “Primer día que me voy con él, coger escombro como un condenado”, recordó. La jornada transcurrió entre demoliciones, sacos y retirada de residuos antes de que pudiera empezar a trabajar con instalaciones de agua.

Jorge pudo haberse incorporado a la obra nueva, donde las tareas suelen repetirse. Sin embargo, escogió las reformas porque cada vivienda plantea instalaciones, averías y soluciones distintas.

Fontanero (Freepik)
Fontanero (Freepik)

“Yo quiero ir a una casa y que esa casa tenga una instalación diferente. Que sea otra historia, otra avería, y aprender esa historia y esa avería”, explicó. “Voy a tardar más en ser un fontanero, pero cuando sea un fontanero voy a saber solucionar más que si estuviera en obra nueva”.

Para él, el aprendizaje cambia cuando deja de observar y tiene que actuar. “No es lo mismo verlo que tener tú el contacto con la pieza, coger el pico de loro y ponerte a hacerlo”. Resolver una fuga debajo de un fregadero, dijo, exige una destreza que solo llega con la práctica.

El trabajo en reformas también le hizo ver la urgencia asociada a las averías domésticas. “El agua es muy escandalosa y el agua es muy necesaria”, señaló. “Todo el que nos llama dice: ‘Venid rápido, que estoy calando al de abajo’, o ‘No puedo poner una lavadora’”.

Un oficio con demanda y continuidad laboral

Jorge está “cobrando el SMI” y aún se considera en una etapa inicial, pero cree que la fontanería puede ofrecerle una continuidad que no tuvo en empleos temporales. “Es el que más demanda hay”, afirmó sobre el oficio. Su jefe le anticipó que la falta de profesionales cualificados puede aumentar en los próximos años, sobre todo en reparaciones y reformas de viviendas.

“Ahora ves que no hay fontaneros; imagínate dentro de cinco, seis, siete u ocho años”, le dijo Santi durante la conversación. “Vas a ser una pieza clave, entonces no te va a faltar trabajo nunca”.

La percepción aparece también en el propio pódcast, donde el presentador señaló que los cursos de fontanería están entre los más difíciles de completar, pese a las consultas que reciben de personas interesadas en entrar al oficio. Jorge atribuyó parte de esa resistencia a la asociación con la suciedad, aunque relativizó esa parte del trabajo: “Si hay mucha suciedad, pues se cobra y ya está”.

Miles de españoles emigran a Alemania y Suiza buscando empleo estable y mejores salarios, sobre todo en sanidad, hostelería e ingeniería. Enfrentan barreras idiomáticas y burocracia. En 2023 vivían allí más de 310.000 españoles. Muchos están sobrecualificados. España podría evitar esta fuga profesional mejorando sueldos, estabilidad laboral y acceso a vivienda digna. "Contenido generado con IA".

El entrevistador planteó otro dato sobre la edad de quienes se plantean empezar: “A un tío de 40 años le quedan 25 de curro por delante”. Jorge coincidió con esa idea y rechazó que la edad sea un motivo para resignarse.

“A mí la frase ‘es lo que hay’ no me ha gustado”, afirmó. “Hay veces que me he ido y me ha salido bien porque he cogido otra cosa mejor, y hay veces que me ha salido mal, pero no me he quedado con un sitio donde no estaba bien”.

También valora el tiempo fuera del trabajo. En la empresa intentan concentrar el esfuerzo durante la semana y, si la carga lo permite, terminar antes los viernes. “Por mucho que trabajes, no te vas a hacer rico, porque vas a estar en el mismo sitio el lunes”, sostuvo Santi. “Si puedes disfrutar de tu vida dos o tres horas más, aprovéchalas”.

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