Loren, neurocientífica: “Tu cerebro piensa más en la muerte de lo que crees. Saber que nuestra vida tiene un final influye en cómo vemos el mundo”

La experta explica cómo la conciencia de nuestra propia mortalidad influye en nuestras creencias, decisiones y forma de relacionarnos con los demás

Mujer triste. (Magnific)
Mujer triste. (Magnific)
Guardar

La muerte forma parte de la vida, aunque hablar de ella siga siendo incómodo para muchas personas. Sabemos que es un proceso natural e inevitable, pero eso no impide que genere miedo, incertidumbre o incluso rechazo. Pensar en el final puede llevarnos a preguntarnos qué hay después, cómo afrontaremos ese momento o qué sentido tiene nuestra propia existencia.

A pesar de que intentamos mantenerla alejada de nuestra vida cotidiana, la muerte está más presente en nuestra mente de lo que creemos. De hecho, la forma en la que entendemos que nuestra vida tiene un final puede influir en cómo interpretamos el mundo, nuestras decisiones y hasta la manera en la que nos relacionamos con los demás. Sobre esta cuestión ha reflexionado Loren, neurocientífica, en uno de los últimos vídeos que ha publicado en su cuenta de TikTok (@neuroloren).

PUBLICIDAD

La importancia de trascender

Loren explica que existe una teoría conocida como terror management theory o teoría de la gestión del terror, que trata de explicar cómo reaccionamos cuando somos conscientes de nuestra propia mortalidad. Según esta propuesta, cuando algo nos recuerda que nuestra vida tiene un final, tendemos a aferrarnos con más fuerza a aquello que consideramos importante y que da sentido a nuestra existencia.

Esto incluye nuestras creencias, nuestra identidad o la sensación de formar parte de algo que trasciende nuestra propia vida. De esta manera, la conciencia de la muerte no solo afecta a cómo pensamos sobre nuestro propio final, sino también a la forma en la que buscamos dejar una huella en el mundo.

PUBLICIDAD

La neurocientífica pone como ejemplo los lugares que están llenos de símbolos, monumentos y mensajes destinados a perdurar. Todos ellos representan, de alguna manera, el deseo de permanecer incluso cuando ya no estemos. Por eso, según explica Loren, el miedo a la muerte no estaría relacionado únicamente con dejar de existir, sino también con la posibilidad de desaparecer de la vida y de la memoria de los demás. Ser recordados, en este sentido, puede convertirse en una manera simbólica de seguir presentes después de la muerte.

¿Puede la genética determinar tu salud mental? Un gen define cómo respondemos ante el estrés.

Cómo gestionar el miedo a la muerte

Aceptar que la muerte forma parte de la vida no significa dejar de sentir miedo ante ella. Sin embargo, reconocer que se trata de una realidad inevitable puede ayudar a cambiar la relación que tenemos con ese temor. En lugar de intentar apartar constantemente la idea de la muerte, hablar de ella y reflexionar sobre lo que significa para cada persona puede permitir afrontarla con mayor naturalidad.

También puede ser útil centrar la atención en aquello que da sentido a nuestra vida: relaciones personales, experiencias o los valores que consideramos importantes. La conciencia de que el tiempo es limitado puede servir, precisamente, para valorar más el presente y aquello que queremos construir mientras estamos aquí.

Sin embargo, si sientes que el miedo a la muerte es demasiado intenso, aparece de forma recurrente o interfiere en tu día a día, es recomendable acudir a profesionales de la salud mental que puedan estudiar tu caso y ofrecerte las herramientas necesarias para gestionar estos pensamientos y emociones.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD