José Abellán, cardiólogo: “Hacer ejercicio anaeróbico y de fuerza es la combinación perfecta, y debemos priorizar la segunda”

El especialista explica por qué combinar ambos tipos de ejercicio ayuda a cuidar la salud y qué beneficios aporta el entrenamiento de fuerza

Es importante el ejercicio de fuerza para estar más sano
Ejercicio de fuerza. (Montaje Infobae)
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El ejercicio físico es una de las mejores herramientas para cuidar de nuestra salud. Sin embargo, no todas las actividades son iguales. Cada modalidad implica grupos musculares diferentes y puede aportar diferentes beneficios a nuestro organismo, desde mejorar la resistencia y la elasticidad hasta influir en la salud cardiovascular.

Por lo tanto, es importante elegir la modalidad deportiva no solo por gustos personales, sino que debemos ajustarnos a nuestros objetivos. Sobre esto ha hablado abiertamente José Abellán, un cardiólogo que cuenta con miles de seguidores en redes sociales como TikTok (@doctorabellan).

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“¿Qué es lo que pide nuestro cuerpo? Pues yo creo que en la mezcla de estar muy activos, movernos todo lo que podamos, hacer ejercicio aeróbico y fuerza es la combinación perfecta”, afirma el experto.

Por qué es la combinación perfecta

Combinar ejercicio aeróbico y fuerza permite trabajar el organismo de una forma mucho más completa. El primero engloba actividades como caminar a buen ritmo, correr, nadar o montar en bicicleta y hace que el corazón y los pulmones trabajen durante un periodo prolongado. De esta forma, ayuda a mejorar la resistencia y la capacidad cardiorrespiratoria, además de favorecer la salud cardiovascular.

Por su parte, el entrenamiento de fuerza, que incluye ejercicios como levantar pesas, hacer sentadillas o trabajar con el propio peso corporal, pone el foco principalmente en los músculos. Su práctica ayuda a aumentar y mantener la masa muscular, mejorar la fuerza y proteger la capacidad funcional del cuerpo a medida que pasan los años.

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Un hombre joven con barba ligera y camiseta negra levantando dos mancuernas a los lados, con auriculares blancos, sobre fondo gris
Hombre haciendo ejercicio. (Freepik)

Pero sus beneficios no tienen por qué entenderse por separado. Mientras el ejercicio aeróbico entrena principalmente nuestra capacidad para realizar esfuerzos prolongados, la fuerza permite que nuestros músculos sean capaces de responder mejor a las exigencias del día a día. Por eso, alternar ambos tipos de actividad permite trabajar diferentes capacidades físicas y reducir el riesgo de que nuestro entrenamiento se centre únicamente en una de ellas.

Cuál debemos priorizar

A pesar de que las dos son compatibles, José Abellán se ha posicionado. “Seguramente, deberíamos primar la fuerza, creo que es el gran olvidado”, señala el especialista. A su juicio, existe una mayor conciencia sobre la importancia de realizar ejercicio aeróbico, ya sea caminar, correr, montar en bicicleta o practicar cualquier otra actividad que implique mantenerse en movimiento.

Sin embargo, el entrenamiento de fuerza no siempre recibe la misma atención. “Todo el mundo sabe que tiene que moverse, tiene que hacer bici o lo que le guste, pero creo que hay poca percepción de que las pesas también te dan salud y es muy importante”, explica.

Esta importancia va más allá de conseguir una determinada apariencia física. El músculo no solo permite mover las articulaciones y realizar las actividades cotidianas, sino que también desempeña otras funciones dentro del organismo. Como explica Abellán, durante el ejercicio los músculos liberan sustancias que pueden actuar sobre otros tejidos.

Ilustración de las piernas de una persona sentada en un banco de gimnasio, con los músculos del muslo y la pantorrilla al descubierto.
Músculos de la pierna. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre ellas se encuentran las llamadas mioquinas, moléculas producidas por el músculo durante la actividad física que participan en la comunicación entre diferentes tejidos. De esta forma, los beneficios del trabajo de fuerza no se limitan únicamente al propio músculo, sino que pueden tener efectos sobre otras estructuras del organismo, como los huesos y las articulaciones.

Por eso, el especialista insiste en que estar fuerte no debe entenderse únicamente como una cuestión estética. Mantener una buena masa muscular y unos niveles adecuados de fuerza también forma parte del cuidado de la salud y puede ser especialmente importante a medida que envejecemos.

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