Tres frases que debes usar cuando alguien te haga sentirte culpable por poner límites, según una psicóloga

La experta Marta Jiménez señala que estas frases están destinadas a comunicar y a sostener una decisión que se hace como favor a uno mismo

La psicóloga Marta Jiménez aconseja tres frases para poner límites sin sentirse culpables. (Magnific)
La psicóloga Marta Jiménez aconseja tres frases para poner límites sin sentirse culpables. (Magnific)
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Aprender a poner límites es uno de los motivos de consulta psicológicas más frecuentes. Muchas personas han crecido bajo la idea del sacrificio hacia el prójimo, bajo la idea de que las necesidades ajenas son siempre más importantes que las propias.

De esta manera, lo que las personas de alrededor desean pasa a convertirse en una prioridad. Esto no solo se manifiesta en que unas decisiones tengan más peso que otras, sino también en todo un proceso por el que se acaba invisibilizando lo que uno mismo siente.

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Ante esta idea, nacen el miedo al conflicto, el silencio sobre lo que molesta y la necesidad constante de complacer a los demás. Y cuando todo este mecanismo está en marcha, frenarlo y modificarlo resulta muy complicado, tanto por que uno mismo no sabe cómo hacerlo como por la reacción de los demás ante la pérdida de una dinámica que les favorecía.

Es por ello por lo que poner límites puede llenar de temor y, cuando finalmente se da el paso, de culpabilidad. La psicóloga Marta Jiménez (@martajimenezpsicologia) aporta tres fases que se pueden usar de forma literal “cuando alguien te haga sentir culpable por poner un límite”.

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Para poner un límite no es necesario justificarse ni dar explicaciones excesivas. (Magnific)
Para poner un límite no es necesario justificarse ni dar explicaciones excesivas. (Magnific)

Frases para poner y sostener los límites

En primer lugar, Jiménez recomienda una frase que valida la emoción de los demás, sin que esto permita que se renuncie a la propia decisión: “Entiendo que te moleste, pero esto es lo que necesito”. Esto resulta fundamental: reconocer el sentimiento de los demás no implica tener que ceder necesariamente a sus deseos y, por tanto, abandonar los propios.

“No es contra ti, es a favor mío”. De esta manera, la psicóloga explica que “despersonalizas el límite”. Te alejas de la idea de que ese límite está puesto específicamente porque es esa persona y te acercas a una verdad distinta: independientemente de quien haga la acción, lo importante es que se antepone un deseo propio; el foco recae sobre uno mismo. “No le estás haciendo nada a esa persona, te estás haciendo algo a ti”.

Por último, la experta aborda una frase que “corta de raíz cualquier intento de debate”, algo que resulta fundamental a la hora de aprender a poner límites. “No necesito que estés de acuerdo conmigo para que esto sea importante para mí”.

Poner un límite no es una negociación con el otro, sino una comunicación de un deseo propio y una acción que se va a llevar a cabo, tal y como señala la psicóloga: “Tú no estás abriendo una negociación, estás comunicando una decisión”.

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Al principio, pronunciar estas palabras y mantener el límite resulta complicado para muchas personas, especialmente cuando operan detrás el miedo y la culpabilidad. Es frecuente, por tanto, que en los primeros momentos surjan dudas o incluso altibajos, acabando por ceder en algunos casos.

Lo importante, según destaca Jiménez, es aprender estas frases de memoria hasta que llegue un momento en el que acaben por hacerse propias, por salir de forma natural. “Te van a salvar muchas conversaciones”, explica la experta, conocedora de que en muchas ocasiones, estas charlas sobre poner límites pueden generar incomodidad y algún conflicto.

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