Los españoles guardan el dinero ‘bajo el colchón’ y les sale caro: seis de cada diez no invierten por miedo a pesar de tener ahorros

Un estudio calcula que si los europeos hubieran destinado una cuarta parte de su liquidez a fondos de inversión desde 2002, el patrimonio de los hogares habría alcanzado 1,17 billones de euros en 2025

Hombre y mujer sentados en una mesa frente a un hombre de traje que señala una computadora portátil con gráficos. Hay documentos en la mesa.
Una pareja recibe información de un asesor financiero sobre un fondo de de inversión. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los españoles tienen aversión al riesgo en materia de inversión, como lo demuestra que seis de cada diez mantienen su dinero fuera de los mercados financieros pese a que tres de cada cuatro hogares cuentan con ahorros. No obstante, cuatro de cada diez personas que hoy no invierten aseguran que podrían hacerlo en el futuro.

Estas son las principales conclusiones de una encuesta encargada por ING Research a Ipsos que muestra una brecha entre la capacidad de ahorro de las familias y su disposición a invertir. El estudio, realizado en once países europeos entre el 27 de julio y el 7 de agosto, refleja además que España mantiene una relación especialmente prudente con la inversión.

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El miedo a perder dinero y la falta de conocimientos financieros aparecen entre los principales obstáculos para invertir. Un 56% de los españoles que no invierten señala la aversión al riesgo como motivo, mientras que un 43% considera que no tiene suficientes conocimientos para dar el paso.

La cautela también se refleja en la elección de productos. Dos de cada tres encuestados españoles prefieren activos más seguros, aunque implique obtener una rentabilidad menor. Los ahorradores muestran además una mayor confianza en los asesores profesionales que en las recomendaciones de inversión generadas mediante inteligencia artificial (IA).

Los jóvenes: más inversores que ahorradores

Pese a esta prudencia, la encuesta detecta un creciente interés de las generaciones más jóvenes por construir patrimonio a largo plazo. Los ciudadanos españoles de entre 25 y 44 años son el grupo con mayor interés inversor de Europa, un dato que apunta a un cambio gradual en la relación con el ahorro y los mercados financieros.

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El ahorro es solo el inicio: para fortalecer las finanzas personales, también es clave preservar su valor y hacerlo crecer, y la inversión puede ayudar a construir patrimonio y cumplir metas de largo plazo.
El ahorro es solo el inicio: para fortalecer las finanzas personales, también es clave preservar su valor y hacerlo crecer, y la inversión puede ayudar a construir patrimonio y cumplir metas de largo plazo. Foto: difusión

Los encuestados consideran que mantener el nivel de vida en la jubilación es uno de los objetivos que se marcan al invertir. La mayoría considera necesario prepararse financieramente para esa etapa.

A pesar de que invierten poco, los españoles reconocen que mantener todo el ahorro inmovilizado puede entrañar riesgos, especialmente en periodos de inflación. La pérdida de poder adquisitivo del dinero se convierte así en uno de los argumentos para buscar alternativas que permitan preservar o aumentar el patrimonio.

Inversión en ladrillo, la preferida por los españoles

Sin embargo, cuando se pregunta por los activos con mayor potencial de rentabilidad durante los próximos diez años, los españoles no sitúan a los mercados financieros en primera posición. La vivienda destinada al alquiler continúa siendo la opción preferida: un 45% de los encuestados considera que es la inversión con mejores perspectivas a largo plazo.

La preferencia española por el ladrillo contrasta con la visión predominante en el conjunto de Europa. En el resto del continente, el oro aparece como el activo al que los encuestados atribuyen un mayor potencial de rentabilidad durante la próxima década. La diferencia refleja también distintas culturas de ahorro e inversión y la tradicional importancia que tiene la vivienda en el patrimonio de los hogares españoles.

El estudio señala que Europa está avanzando en la transición del ahorro hacia la inversión, aunque todavía existe un amplio margen de crecimiento frente a mercados más desarrollados, como Estados Unidos. Una parte significativa del patrimonio de los hogares continúa concentrada en depósitos y otros instrumentos líquidos, incluso cuando existen alternativas destinadas a generar rentabilidad a más largo plazo.

Las estimaciones de ING Research reflejan que no invertir sale caro. Si los europeos hubieran destinado únicamente una cuarta parte del dinero que canalizaron hacia depósitos desde 2002 a fondos de inversión, el patrimonio de los hogares habría sido 1,17 billones de euros en 2025. Esa cantidad equivale al 7,4% del PIB de la zona euro.

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