
El Congreso de los Diputados interrogará esta semana a los ministros del Gobierno para que expliquen su gestión durante la emergencia migratoria en Ceuta, en medio de las críticas de la oposición, Bruselas, los jueces y la policía; y el malestar de los propios vecinos de la ciudad autónoma. Más de 20 días después de la avalancha migratoria que superó durante horas la capacidad operativa de España, la respuesta de las administraciones continúa siendo lenta debido a las disputas entre la administración regional y el gobierno central, lo que retrasa, entre otros aspectos, la asignación de emplazamientos para los migrantes. Todavía quedan miles de personas deambulando por las calles de la ciudad autónoma, además de 2.500 menores cuyo futuro administrativo sigue sin resolverse.
La tensión en la zona sigue en aumento y, mientras tanto, Marruecos sigue aprovechando el tirón mediático de esta especie de Marcha Verde para seguir insistiendo en su histórica reivindicación con Ceuta y Melilla, territorios que considera marroquíes —y así lo han afirmado tanto sus medios, exministros y miembros del Gobierno—, bajo la ocupación “ilegal” española.
PUBLICIDAD
Así lo reivindica el propio ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, quien se refirió en una entrevista este viernes al “derecho histórico” de Marruecos sobre ambos territorios y culpó a la política migratoria del Gobierno español como responsable de la entrada masiva. Por ello, Ouahbi llegó a amenazar a España con suspender la aplicación del acuerdo de extradición.
Ante estas palabras, tanto los socios del Gobierno como los rivales de Pedro Sánchez exigen al ala socialista del Ejecutivo que plante cara a Rabat, a quien España sigue considerando, pese a todo, como un socio fiable. Solo una ministra, la titular de Defensa, Margarita Robles, ha respondido con contundencia a las proclamas marroquíes, despejando cualquier tipo de duda sobre la defendibilidad de Ceuta y Melilla. Por el contrario, la práctica totalidad del Ejecutivo socialista ha tratado de mostrar palabras de agradecimiento a Marruecos por haber aceptado la devolución de la mayoría de las personas que accedieron ilegalmente.
PUBLICIDAD
Y entre ellos figura el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien ya tuvo que lidiar en el pasado con una entrada masiva en Melilla que fue promovida, precisamente, por el Gobierno de Marruecos en 2021. El PSOE promovió entonces una condena contra Marruecos por el uso de menores en el asalto a la frontera y su instrumentalización de la migración, una decisión que ahora ha rechazado.
Esta vez, la información de los servicios de inteligencia evita atribuir a Rabat el papel de brazo ejecutor de la operación, pero sí sospechan que miró hacia otro lado en los peores momentos de la emergencia. Exteriores sí ha llegado a responder a Marruecos, pero fue tras la insistencia de sus reivindicaciones y solo a través de fuentes ministeriales. “Son ciudades españolas”, zanjó un comunicado difundido por el ministerio de José Manuel Albares.
PUBLICIDAD
El PSOE, presionado a izquierda y derecha
Desde la oposición, el PP comenzó denunciando la emergencia también con la boca pequeña, evitando mencionar a Rabat y señalando al presidente como “principal responsable” de la “invasión”. En las semanas siguientes, Génova ha ido endureciendo el tono, apuntando al gobierno de Mohammed VI como “responsable” y culpando al Ejecutivo español por “regalarle” las llaves de la frontera. De hecho, varias de las comparecencias programadas por los ministros en el Congreso ya fueron solicitadas previamente por el PP en el Senado.
Desde el partido de Santiago Abascal también han registrado una batería de iniciativas en la Cámara Baja en las que piden desclasificar la hipotética información sobre la avalancha migratoria en manos de los servicios secretos y la respuesta ofreció el Ministerio del Interior. Además, Vox alienta al PP para forzar una causa para que Pedro Sánchez sea juzgado por un supuesto delito de traición, si bien desde Génova esperan a saber las conclusiones que vierta la investigación sobre la avalancha migratoria a cargo de la Audiencia Nacional.
PUBLICIDAD
Sumar, contra el mundial
Desde el lado de los socios, Izquierda Unida, partido integrado en la coalición Sumar dentro del Gobierno, también ha pedido más contundencia al socio mayoritario. Especialmente, después de que trascendiese una información que apuntaba a que EEUU podría posicionarse a favor de Rabat a la hora de “mediar” en el conflicto.
También desde el ala de Compromís, el portavoz Alberto Ibáñez, quien se ha sumado al llamamiento de Sumar para que España excluya a Marruecos de la organización del Mundial de fútbol de 2030, que celebrará también con Portugal, mientras no respete los derechos humanos. “Ahora mismo existe un ataque híbrido sin precedentes desde Marruecos contra España”, sentenció.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Un castigo divino, una desviación moral y un signo de cobardía en la guerra: cómo ha cambiado nuestra visión de los trastornos mentales en la historia
Desde exorcismos hasta los actuales psicofármacos, el tratamiento de las enfermedades mentales ha sufrido profundas transformaciones a lo largo de la historia

Embalses España 10 de octubre: reserva de agua bajó -0,92 %
El Boletín Hidrológico Peninsular ha publicado la situación de los embalses de agua en España

Los cinco puntos débiles de Europa que Rusia podría aprovechar en un ataque: de su enclave de Kaliningrado al corredor que lo conecta con Bielorrusia
El coronel Alfredo Rodríguez explica a ‘Infobae’ que Rusia ha aumentado sus ataques híbridos para buscar cuál es el límite hasta el que puede llevar a la OTAN

Feijóo ante su segunda, mejor y última oportunidad: Sánchez está en la lona a 50 días para las elecciones, pero hay un riesgo a la derecha
El líder del PP pide “cabeza fría” para no perder en unas semanas el trabajo de tres años, pero esta vez no bastará con una estrategia conservadora

Así se reparten los presupuestos de las Casas Reales europeas: de los 150 millones de euros para Carlos III a los 8,4 de los Borbones
Las rentas del patrimonio privado, los costes de seguridad y la gestión de cada país marcan la verdadera brecha entre las dinastías



