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Tener estudios marca la diferencia en España: menos paro y más contratos indefinidos que las personas con formación básica

El desempleo alcanza el 21,8% entre quienes tienen estudios primarios, frente al 6,2% de los titulados superiores

Un joven universitario sentado en una mesa en una biblioteca, leyendo un libro con pilas de libros y una laptop. Hay otras personas estudiando en el fondo.
Un joven universitario estudia en una biblioteca. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El nivel de estudios es uno de los principales factores que determinan las oportunidades laborales en España. Las personas con menor formación no solo afrontan una tasa de desempleo mucho más elevada, sino que también tienen una mayor probabilidad de trabajar con un contrato temporal. Casi uno de cada cuatro asalariados con estudios primarios o menos, el 23,1%, tiene un contrato temporal, frente al 14% de quienes cuentan con estudios superiores.

La brecha también se agranda en cuanto al desempleo. Así, la tasa de paro alcanza el 21,8% entre las personas con estudios primarios o menos, baja al 12% entre quienes tienen estudios secundarios y se sitúa en el 6,2% entre los titulados superiores, según datos del estudio El valor de la contratación temporal en España, elaborado para Asempleo con información de la Encuesta de Población Activa, que abarca desde 2005 hasta el segundo trimestre de 2026. Según los autores del informe, el nivel educativo “sigue siendo la mejor protección” frente al desempleo.

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Infografía de educación y empleo en España con ilustraciones de personas, libros, ciudad, engranajes, gráficos de barras y circulares, calendario y balanza.
Una infografía ilustra cómo el nivel de estudios influye en las tasas de desempleo, la contratación temporal y la sobrecualificación laboral en España. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tres millones de personas con contratos temporales

El estudio sostiene que la contratación temporal continúa desempeñando un papel relevante en el mercado laboral español, pese al descenso registrado en los últimos años. La tasa de temporalidad se sitúa actualmente en el 15,1%, frente a niveles superiores al 22% que se mantuvieron durante los 16 años anteriores a la reforma laboral de 2021.

Casi tres millones de personas siguen trabajando con un contrato temporal. Para Andreu Cruañas, presidente de Asempleo, esta realidad no debería interpretarse únicamente como una anomalía del mercado laboral. “La temporalidad en nuestro país no corresponde a una anomalía, sino a una parte estructural de nuestro mercado laboral”, señala Cruañas.

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Defiende que esta modalidad contractual puede facilitar el acceso al empleo de determinados colectivos con mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral. “No puede verse como un problema, esta modalidad ofrece posibilidades para colectivos que tienen más complicado su encaje en el mercado laboral”, afirma.

El paro registrado en las oficinas de los servicios públicos de empleo bajó en 28.739 personas en junio en relación con el mes anterior (-1,2%) debido, sobre todo, al sector servicios, que concentró buena parte del descenso del desempleo por la llegada de la temporada estival en el turismo y la hostelería, según datos publicados este jueves por el Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Los temporales ya no están más sobrecualificados

Uno de los cambios que destaca el informe tiene que ver con la relación entre temporalidad y sobrecualificación. A mediados de la década de los 2000, los trabajadores temporales presentaban una tasa de sobrecualificación claramente superior a la de los indefinidos, con una diferencia que llegó a superar los 12 puntos porcentuales en 2005 y 2006.

Esa brecha se fue reduciendo progresivamente hasta desaparecer en 2023. En el promedio del último año, la tasa de sobrecualificación se sitúa prácticamente al mismo nivel entre ambos grupos: el 35,3% entre los trabajadores indefinidos frente al 34,9% entre los temporales.

La desaparición de la brecha entre temporales e indefinidos no significa, sin embargo, que España haya resuelto el problema de la sobrecualificación. Más de un tercio de los titulados universitarios desempeña un trabajo para el que está sobrecualificado, una situación que se mantiene prácticamente estable desde hace dos décadas.

Según el análisis, la proporción de universitarios sobrecualificados se ha movido entre el 31,9% y el 38,3% desde 2005. El dato apunta a una de las principales contradicciones del mercado laboral español: una población con niveles de formación cada vez mayores que no siempre encuentra puestos acordes con sus capacidades.

Fachada de una Oficina de Empleo, a 2 de julio de 2026. ALEJANDRO MARTÍNEZ VÉLEZ / EUROPA PRESS
Fachada de una Oficina de Empleo, a 2 de julio de 2026. ALEJANDRO MARTÍNEZ VÉLEZ / EUROPA PRESS

Transición del empleo al paro

El informe también pone el foco en la transición desde el empleo hacia el paro. Entre 2021 y 2026, el 84% de las personas que entraron en situación de desempleo no lo hicieron como consecuencia de un despido. El 70,2% llegó al paro tras finalizar un contrato temporal en la fecha prevista y otro 13,9% por motivos ajenos a la relación laboral, como estudios, enfermedad o jubilación.

Solo el 16% de las entradas al desempleo durante ese periodo se produjo por despidos o supresión de puestos de trabajo.

Para Asempleo, el principal desafío ahora es conseguir que la economía española genere más puestos de trabajo cualificados y mejore las oportunidades de los colectivos con mayores dificultades. “España sigue teniendo desempleo de larga duración, dificultades de acceso para los jóvenes y un colectivo mayor de 50 años que no encuentra la puerta de vuelta”, ha advertido Cruañas.

El presidente de la patronal considera que la respuesta no pasa por restringir las herramientas de contratación, sino por reforzar las políticas destinadas a mejorar la empleabilidad. “Nada de eso se resuelve limitando herramientas, por el contrario, se resuelve con mejores políticas activas de empleo”, ha sostenido.

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