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De los pitos a los aplausos: el camino que tiene que recorrer Julián Álvarez en el Atlético de Madrid y que ya conocen Griezmann, Reyes o Morata

El argentino se queda en el club pese a su deseo de salir y ya ha recibido los primeros pitos de una parte de la afición antes incluso de debutar en la temporada

Julián Álvarez tendrá que ganarse el perdón de la afición. (EFE/Fernando Alvarado)
Julián Álvarez tendrá que ganarse el perdón de la afición. (EFE/Fernando Alvarado)
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El Atlético de Madrid comenzó LaLiga 2026/27 por el sendero de la victoria. Un gol de Kang-In Lee y otro de Álex Baena le dieron la victoria ante un correcto Málaga que volvía tras ocho años fuera de la élite. Sin embargo, en el transcurso del partido, hubo otro protagonista que estaba fuera del césped: Julián Álvarez. El delantero argentino ni siquiera formó parte de la convocatoria de Diego Simeone y es duda para el próximo compromiso contra el Villarreal el domingo, también en casa.

Desde un sector de la grada llegaron pitos, cánticos de reproche e incluso una pancarta en la que se le calificaba de “caprichoso”. Todo después de un verano en el que el caso Julián ha ocupado buena parte de las portadas y cabezas de los aficionados colchoneros. Sin embargo, la negativa a vender por parte del Atlético de Madrid dibuja ahora un escenario muy diferente. La Araña se va a quedar en el Metropolitano y tendrá que trabajar para ganarse el perdón de la afición.

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Mientras tanto, él ya ha empezado a trabajar a las órdenes del Cholo, Gabi y compañía. Ya forma parte del grupo y, aunque el entrenador crea que “aún le falta un puntito” para verle de nuevo con la elástica rojiblanca, las circunstancias son las que son: el Atlético necesita un 9 (bien quedó evidenciado en el debut liguero) y, con Sörloth lesionado, el único que hay en la plantilla es Julián.

Julián Álvarez volvió a los entrenamientos del Atlético de Madrid junto al resto de sus compañeros (@Atleti)
Julián Álvarez volvió a los entrenamientos del Atlético de Madrid junto al resto de sus compañeros (@Atleti)

Simeone no le expone al juicio, pero tampoco se enfrenta a la afición

La ausencia de La Araña ante el Málaga tiene explicación. Hace nada que el argentino volvió a la dinámica y, según el Cholo, necesitan “más entrenamientos con él para que esté mejor”. Sin embargo, tanto Baena como Marcos Llorente regresaron el 10 de agosto y ambos ya han tenido minutos en LaLiga. Tal vez sea demasiado pronto para exponerse al juicio de la afición. Por eso no es raro pensar que Simeone quiera proteger a su estrella.

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Por eso tal vez fue así de tajante al ser preguntado por los pitos de la afición contra Julián. “Muy respetuoso con nuestra gente”, respondió el técnico argentino en la rueda de prensa posterior al partido. No quiso abrir un frente con la grada ni entrar a valorar públicamente el contenido de los cánticos. El entrenador, que conoce mejor que nadie el estado emocional del Metropolitano, dejó el asunto donde suele hacerlo: en el terreno de juego. Y allí es precisamente donde Julián tendrá que empezar a cambiar la percepción.

El Cholo Simeone protege a Julián Álvarez. (EFE/Juanjo Martín)
El Cholo Simeone protege a Julián Álvarez. (EFE/Juanjo Martín)

El Atlético ya ha visto este partido antes

Julián tiene un espejo en el que mirarse. No es la primera vez que un futbolista se enfrenta a la grada rojiblanca y termina por ganarse de nuevo su cariño. La historia reciente del Atlético ofrece varios ejemplos y el más evidente es Antoine Griezmann. El francés se marchó al Barcelona en 2019 y regresó al conjunto rojiblanco en 2021. Su vuelta no fue recibida con los brazos abiertos. En su reaparición europea ante el Oporto, el Metropolitano respondió con una sonora pitada. Griezmann tuvo que empezar de nuevo, soportar el rechazo y demostrar que estaba dispuesto a volver a ganarse a la afición.

Lo hizo con goles, trabajo y una actitud discreta. Aceptó un papel menos protagonista al principio y se implicó también en tareas defensivas. Con el paso del tiempo, la relación cambió por completo hasta convertirle en el máximo goleador histórico del Atlético de Madrid. Cambió los pitos por aplausos e incluso, en el momento de su despedida en la pasada temporada, el club le hizo un homenaje frente a su afición en el Metropolitano.

Griezmann y Julián Álvarez, en la pasada Liga. (EFE/Sergio Pérez)
Griezmann y Julián Álvarez, en la pasada Liga. (EFE/Sergio Pérez)

José Antonio Reyes también tuvo que superar el rechazo inicial por su pasado madridista. En su llegada al Vicente Calderón hubo protestas, pero el extremo terminó conquistando a la grada con su rendimiento y su identificación con el equipo. Álvaro Morata vivió un proceso más irregular, con momentos de comunión y otros de dudas, mientras que Rodrigo De Paul tuvo que revertir las críticas que recibió cuando una parte de la afición consideraba que su rendimiento con el Atlético estaba lejos del que mostraba con Argentina. Hay, por tanto, un precedente muy claro: los pitos y los cánticos pueden cambiar, pero el futbolista debe merecerlo, y la fórmula no es más que trabajo y compromiso.

Julián Álvarez entrenando con el Atlético de Madrid. (Europa Press)
Julián Álvarez entrenando con el Atlético de Madrid. (Europa Press)

Julián todavía está a tiempo de cambiar la historia

La situación del argentino tiene, además, una diferencia importante respecto a otros casos. Julián no se ha marchado del Atlético. El conflicto existe, pero su salida no se ha producido. Eso significa que todavía puede modificar el relato desde dentro. El primer paso será volver a jugar. El siguiente, convencer. El primer examen aún tendrá que esperar, pero cuando pise el césped del Metropolitano, la reacción de la grada será el punto de partida. A partir de ahí, observarán sus gestos, actitud y manera de competir. La afición del Atlético suele valorar especialmente ese tipo de acciones: esfuerzo, presión, sacrificio y, en su caso, goles.

No sé si Julián pedirá perdón, pero se ganará a la afición en dos partidos. Es un grandísimo jugador. Es una excelente persona”, afirmó recientemente Enrique Cerezo. “Estoy convencido de que Julián va a hacer una temporada magnífica con nosotros”, añadió. Ahora falta comprobar si el tiempo le da la razón. Y Julián ya conoce el camino.

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