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Los agricultores afectados por los incendios recibirán más de 2 millones en indemnizaciones de las aseguradoras en 2026

Se han declarado siniestros en 15.842 hectáreas agrícolas de 41 provincias, con el cereal como principal cultivo calcinado

Ciudadanos y bomberos trabajan para extinguir un incendio forestal cerca de Formariz, en la provincia de Zamora. REUTERS/Umit Bektas/File Photo
Ciudadanos y bomberos trabajan para extinguir un incendio forestal cerca de Formariz, en la provincia de Zamora. REUTERS/Umit Bektas/File Photo
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Los incendios forestales de este verano no solo han asolado montes y espacios naturales. También han golpeado a cientos de explotaciones agrícolas y ganaderas cuyos propietarios afrontan ahora la reconstrucción de su actividad, para lo que contarán con las indemnizaciones procedentes de las aseguradoras.

Cálculos de Agroseguro estiman que las indemnizaciones por los daños causados por el fuego en producciones agrícolas superarán los dos millones de euros en 2026, aunque advierte de que se trata de una estimación provisional y que la cifra aumentará previsiblemente en las próximas semanas.

Hasta el 17 de agosto, la entidad ha recibido declaraciones de siniestro correspondientes a 15.842 hectáreas aseguradas, fundamentalmente de uso agrícola. La superficie afectada por los incendios, ya convierte a 2026 en el segundo año con mayor número de hectáreas agrícolas siniestradas por incendios de la última década. La cifra podría crecer a medida que agricultores y ganaderos puedan acceder con seguridad a las zonas quemadas y comunicar los daños sufridos.

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Además, Agroseguro ha recibido 593 declaraciones de siniestro por incendios en explotaciones ganaderas dentro de las líneas de seguro que cubren accidentes del ganado.

La magnitud del impacto se refleja también en el acumulado histórico. Sumando las hectáreas agrícolas declaradas como siniestradas durante 2026, el fuego ha afectado a más de 116.500 hectáreas agrícolas en España durante los últimos diez años.

Vídeos y fotografías aéreas que muestran las zonas verdes y hectáreas que han sido consumidas por el fuego (Fuente: greenpeace).

Sevilla, Huesca, Córdoba y Lleida, las provincias más afectadas

El impacto del fuego en 2026 se concentra especialmente en cuatro provincias. Sevilla acumula 2.030 hectáreas agrícolas siniestradas, seguida de Huesca, con 1.559; Córdoba, con 1.489, y Lleida, con 1.454. En total, los daños comunicados hasta ahora afectan a 41 provincias españolas.

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Los incendios suelen provocar daños especialmente graves en las explotaciones agrarias porque, en muchos casos, suponen la pérdida completa de la producción. El fuego puede destruir en cuestión de horas cultivos que han requerido meses de trabajo, además de afectar a plantaciones, instalaciones y animales en el caso de las explotaciones ganaderas.

Más del 90% de la superficie agrícola afectada corresponde a cultivos herbáceos, fundamentalmente cereal de invierno. El momento de mayor riesgo coincide con el final del ciclo de estos cultivos, cuando las cosechas se encuentran próximas a la recolección y los incendios pueden provocar la pérdida prácticamente total de la producción.

No obstante, el fuego no se ha limitado al cereal. Las declaraciones de siniestro incluyen daños en alrededor de una veintena de producciones, entre ellas girasol, leguminosas, frutos secos, aceituna, viñedo, frutales y cítricos, además de explotaciones forestales. La extensión de algunos incendios ha hecho que las llamas alcancen también zonas agrícolas situadas próximas a núcleos de población.

Los incendios de mayor dimensión agrícola registrados este año se encuentran principalmente en el Valle del Ebro. En La Litera, en Huesca, el fuego registrado a finales de junio ha generado declaraciones de siniestro correspondientes a unas 1.200 hectáreas agrícolas. En la comarca leridana de la Segarra, otro incendio registrado a mediados de junio ha afectado a más de 600 hectáreas.

Incendio junto al embalse del Corumbel Bajo en La Palma del Condado, Huelva. (EFE/Alberto Díaz)
Incendio junto al embalse del Corumbel Bajo en La Palma del Condado, Huelva. (EFE/Alberto Díaz)

2025 sigue siendo el peor año de la última década

Pese a la gravedad de los datos de 2026, el récord de superficie agrícola siniestrada por incendios continúa correspondiendo a 2025, con más de 20.700 hectáreas. Una parte importante de ese balance se explica por los graves incendios registrados en la comarca de la Segarra, donde resultaron afectadas más de un millar de parcelas y 6.345 hectáreas de cereal.

Le sigue 2022, cuando los incendios provocaron daños en 15.371 hectáreas agrícolas. Navarra concentró buena parte de la superficie afectada, con casi 2.000 parcelas de herbáceos y viñedo dañadas en distintas localidades. En Zamora, los incendios de la sierra de la Culebra también alcanzaron unas 700 parcelas y 856 hectáreas de cultivos.

Si las primeras estimaciones de Agroseguro se confirman, durante la última década la entidad habrá abonado más de 22 millones de euros en indemnizaciones por daños provocados por incendios tanto en cultivos agrícolas como en cabañas ganaderas. La cifra muestra el coste económico acumulado de un riesgo que, aunque representa menos indemnizaciones que fenómenos como la sequía, el pedrisco o las heladas, tiene una capacidad especialmente destructiva sobre las explotaciones.

Asegurarse frente al fuego

Agroseguro recuerda que la cobertura frente a incendios forma parte de las garantías básicas del sistema español de seguros agrarios combinados. La protección alcanza tanto a las producciones agrícolas como a las ganaderas y contempla los daños ocasionados por el fuego en la producción y, cuando corresponde, en las plantaciones.

“Todos los productores asegurados cuentan con protección frente a este riesgo dentro de las garantías básicas de sus pólizas”, explica Félix Novoa, director del área Técnica de Agroseguro. En el caso de las explotaciones ganaderas, la cobertura incluye además los daños sufridos por los animales asegurados como consecuencia del incendio.

La cobertura se mantiene incluso cuando el origen del incendio sea provocado. “El seguro agrario cubre los daños por incendio, independientemente del origen del fuego”, señala Novoa. Si posteriormente se determina que el fuego fue provocado y se identifica al responsable, las aseguradoras pueden iniciar las actuaciones correspondientes para reclamar los importes abonados.

Para los agricultores y ganaderos afectados, el siguiente paso será la valoración de los daños y la determinación de las indemnizaciones que correspondan según las condiciones de sus pólizas.

Agroseguro insiste en que no existe urgencia para comunicar el siniestro mientras persista cualquier riesgo para las personas. Una vez extinguido el incendio y cuando el acceso a las explotaciones sea seguro, los productores podrán realizar la comunicación a través de sus mediadores o de los canales habituales.

“La incidencia de los incendios sobre las explotaciones agrarias y ganaderas está siendo especialmente elevada durante las dos últimas campañas. En este contexto, el seguro agrario sigue siendo la principal herramienta para que agricultores y ganaderos puedan recuperar su actividad tras un siniestro”, concluye Novoa.

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