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El yogur podría convertirse en una nueva forma de tratar el cáncer: el CNIO investiga cómo los probióticos pueden convertirse en aliados

El químico Nicola D’Amelio impulsa una estrategia basada en bacterias probióticas modificadas que buscan transformar el tratamiento del cáncer, generando terapias antitumorales directamente en el intestino

Nicola D’Amelio (dcha.), profesor visitante Fundación Occident, con Jorge Martínez Torrecuadrada, jefe de la Unidad de Producción de Proteínas del CNIO. (MadMoviex / CNIO)
Nicola D’Amelio (dcha.), profesor visitante Fundación Occident, con Jorge Martínez Torrecuadrada, jefe de la Unidad de Producción de Proteínas del CNIO. (MadMoviex / CNIO)
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Un equipo internacional de investigadores busca transformar la manera en que se trata el cáncer con una propuesta que combina biotecnología y nutrición: en el futuro, la terapia contra el cáncer podría tomarse como un yogur. La iniciativa, liderada por el investigador Nicola D’Amelio, de la Universidad de Picardie Jules Verne (Francia), y desarrollada parcialmente en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), explora el uso de bacterias probióticas para administrar tratamientos directamente en el intestino.

Según informa el CNIO este lunes en un comunicado, se trata de una estrategia innovadora para impedir que los tumores desarrollen resistencia a los medicamentos, lo que limita la eficacia de los tratamientos actuales. Para abordar ese desafío, D’Amelio y su equipo trabajan en la creación de péptidos interferentes, pequeñas proteínas diseñadas en el laboratorio que interrumpen las señales químicas esenciales para el crecimiento de las células cancerígenas. Estos péptidos actúan como piezas de rompecabezas que bloquean la interacción entre proteínas clave dentro de la célula tumoral, impidiendo que reciba la orden de multiplicarse.

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Los investigadores consideran que uno de los mayores obstáculos ha sido el coste de producir estos péptidos de manera eficiente. D’Amelio propone una solución innovadora: aprovechar bacterias probióticas, como las presentes en el yogur, modificadas genéticamente para que funcionen como “fábricas microscópicas” dentro del cuerpo humano. Así, las bacterias generarían y liberarían los péptidos terapéuticos en el intestino, donde podrían actuar sobre tumores localizados, como los de colon.

D'Amelio y Martínez Torrecuadrada- (MadMoviex / CNIO)
D'Amelio y Martínez Torrecuadrada- (MadMoviex / CNIO)

La colaboración entre el equipo francés y el CNIO ha permitido validar la funcionalidad de varios péptidos en diferentes líneas celulares. En ese sentido, D’Amelio explica que “la estancia en el CNIO ha sido fundamental para dilucidar parte del mecanismo de acción de los péptidos interferentes”. Las pruebas realizadas hasta ahora confirman que estas moléculas pueden penetrar las células tumorales y alcanzar sus proteínas diana, responsables de la proliferación cancerígena.

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El siguiente paso, según detalla el investigador, consiste en evaluar la actividad de los péptidos en una mayor variedad de tipos celulares y asegurar que se mantengan intactos hasta llegar a su objetivo. “Superadas estas pruebas preclínicas in vitro, estaremos en disposición de dar el salto a los estudios in vivo”, asegura.

Investigadores de la Universidad de Granada han descubierto un compuesto natural en la cebolla que demuestra ser eficaz para reducir los tumores de colon. Gracias a sus propiedades antiinflamatorias y prebióticas, este compuesto puede inhibir la proliferación de células cancerosas y reequilibrar la microbiota intestinal.

El desarrollo de estos probióticos terapéuticos involucra también al Instituto Micalis en París, donde el investigador Luis Bermúdez-Humarán colabora en la ingeniería genética de las bacterias. El programa de investigación se apoya en la financiación de la Fundación Occident, que impulsa la estancia de expertos internacionales en el CNIO.

Entre los objetivos a largo plazo destaca la posibilidad de ofrecer un tratamiento para el cáncer de colon a través de la ingesta de bacterias probióticas en productos habituales como el yogur. Y, aunque el avance es prometedor, los especialistas advierten que todavía quedan etapas importantes de experimentación antes de que la terapia pueda llegar a pacientes.

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