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El “hombre más peligroso de Alemania”: quién es el rostro amable de la AfD que inquieta a su propio partido por rodearse de exmilitantes nazis

Ulrich Siegmund, al que ‘Der Spiegel’ ha apodado el “hombre más peligroso de Alemania”, parte como favorito para las elecciones de Sajonia-Anhalt y puede convertirse en el primer ministro-presidente de la formación ultra

Ulrich Siegmund, el principal candidato de AfD en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt. (REUTERS / Christian Mang)
Ulrich Siegmund, el principal candidato de AfD en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt. (REUTERS / Christian Mang)
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Ulrich Siegmund tiene 35 años, una sonrisa permanente y una afición por las viejas motocicletas de la Alemania del Este. En campaña recorre Sajonia-Anhalt a lomos de una Simson KR 51/1 de 1975, la misma que compró para desplazarse a su primer periodo de formación como comerciante. A su alrededor se forman caravanas de cientos de ciclomotores, muchos de ellos modelos fabricados en la antigua República Democrática Alemana. Los simpatizantes le esperan con banderas, camisetas con su rostro y una petición que hasta hace poco habría parecido improbable: “nuestro ministro-presidente”. Siegmund firma prendas, se hace fotografías, recuerda nombres y bromea con los asistentes. En uno de sus actos, la cola para estrecharle la mano se prolongó durante horas.

Es una imagen muy alejada del estereotipo del dirigente de extrema derecha. Y precisamente ahí reside buena parte del fenómeno Ulrich Siegmund. El candidato de Alternativa para Alemania (AfD) a las elecciones regionales del próximo 6 de septiembre se ha convertido en uno de los políticos más populares de su formación mientras vende un programa considerado radical incluso dentro de un partido situado en la extrema derecha alemana. La revista Der Spiegel lo ha presentado como “el hombre más peligroso de Alemania”, mientras la posibilidad de que la AfD consiga gobernar por primera vez un estado federado ha convertido su candidatura en un asunto de alcance nacional.

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Siegmund no nació en la Alemania dividida. Llegó al mundo en octubre de 1990, tres semanas después de la reunificación, y creció en Tangermünde, una pequeña localidad de unos 10.000 habitantes de la región de Altmark. Su padre es ingeniero y su madre murió años después en un accidente de equitación. Su hermano Michael también participa en la política municipal. En casa, cuenta Siegmund, aprendió dos principios que todavía repite: que nada cae del cielo y que no hay que creerse todo lo que cuentan.

Antes de dedicarse a la política, su trayectoria fue la de un joven empresario. Estudió psicología del consumidor, trabajó en marketing y recibió formación empresarial en Pekín. Posteriormente creó en Berlín la compañía “Berlin duftet”, dedicada a la comercialización de fragancias para espacios, con productos diferenciados según el género. Su perfil profesional ayuda a explicar una de las características que más destacan quienes han seguido su ascenso: Siegmund parece más un vendedor que un político tradicional.

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Un antiguo compañero de la AfD lo resume de forma gráfica: “Puede venderte cualquier coche, aunque no siempre sepa cómo funciona”. La frase apunta a una de las preguntas que rodean su trayectoria: si su principal talento consiste en haber transformado posiciones políticas radicales en un producto que puede ser presentado ante una audiencia mucho más amplia.

Del joven de la CDU al dirigente de la AfD

Su primera afiliación política no fue a la AfD, sino a la CDU. Entró en el partido de Angela Merkel en 2008, cuando tenía 18 años. Por entonces ya buscaba hacerse un hueco en la política local, aunque no consiguió hacerse con uno de los puestos que pretendía. Su trayectoria cambió seis años después, cuando se incorporó a la AfD. La formación era entonces muy diferente de la actual. Había nacido en torno al rechazo al euro y a posiciones económicas liberales y todavía no se había convertido en la principal fuerza de la extrema derecha alemana. Siegmund siguió esa evolución desde dentro. En 2016 consiguió un escaño en el Parlamento regional de Sajonia-Anhalt y, con el tiempo, fue adquiriendo cada vez más peso dentro del partido.

Su transformación política se hizo especialmente visible durante la pandemia de coronavirus. Quien le había conocido en sus primeros años parlamentarios describe a un político poco llamativo que comenzó a expresarse de forma mucho más radical. Siegmund cuestionó públicamente la gestión de la pandemia y utilizó las redes sociales para denunciar lo que consideraba una pérdida de confianza en los medios de comunicación y las instituciones. Sus vídeos le permitieron ganar una audiencia considerable en TikTok y contribuyeron a convertirlo en uno de los dirigentes de AfD con mayor capacidad para conectar con públicos ajenos a los circuitos políticos tradicionales.

Alice Weidel, copresidenta del partido AfD, y Ulrich Siegmund, cabeza de lista de la formación en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, se abrazan mientras asisten al acto de inicio de la campaña electoral. (REUTERS / Christian Mang)
Alice Weidel, copresidenta del partido AfD, y Ulrich Siegmund, cabeza de lista de la formación en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, se abrazan mientras asisten al acto de inicio de la campaña electoral. (REUTERS / Christian Mang)

Esa capacidad de comunicación es hoy uno de sus principales activos. Siegmund tiene cientos de miles de seguidores en TikTok y ha construido una imagen deliberadamente próxima: aparece en fábricas, participa en actividades de campaña, habla con empresarios y convierte una simple salida en motocicleta en un acontecimiento político. En sus actos utiliza un lenguaje coloquial y llama a los asistentes por su nombre. Según Spiegel, una de sus mayores habilidades es precisamente recordar los nombres de las personas que conoce, una forma de hacer que cada interlocutor tenga la sensación de ser reconocido.

La estrategia contrasta con la dureza de sus posiciones. La AfD de Sajonia-Anhalt, que tiene a Siegmund como candidato principal, está clasificada como organización de extrema derecha por la Oficina regional para la Protección de la Constitución. En su programa electoral, la formación sitúa la llamada “remigración” en el centro de sus propuestas migratorias. Correctiv ha documentado que 18 de las 156 páginas del programa aprobado por el partido están dedicadas a inmigración y “remigración”.

Siegmund ha defendido públicamente medidas de endurecimiento de la política migratoria y ha llegado a hablar de una gran ofensiva de deportaciones. Durante la campaña, sin embargo, el término “remigración” ha desaparecido en buena medida de sus intervenciones públicas, mientras su discurso se centra en expresiones como el control de la inmigración. Correctiv interpreta ese cambio como una estrategia para ampliar su base electoral.

Los hombres que le rodean

Pero si hay un elemento que explica mejor por qué la figura de Siegmund genera inquietud dentro de la propia AfD, no es solamente su trayectoria personal, sino las personas que ha colocado a su alrededor. Entre sus colaboradores se encuentran Patrick Harr y Laurens Nothdurft, ambos vinculados en el pasado a la Heimattreue Deutsche Jugend (HDJ), una organización neonazi que fue prohibida por el Ministerio del Interior alemán en 2009. Es más, la HDJ figura en la lista de organizaciones incompatibles con la afiliación a la AfD. Nothdurft ha defendido que informó a los órganos competentes del partido sobre sus actividades y afiliaciones durante su juventud.

Harr ocupa un puesto de confianza junto a Siegmund como portavoz y gerente parlamentario del partido en Sajonia-Anhalt. Nothdurft trabaja para el grupo parlamentario y ha representado jurídicamente a Siegmund. Otro antiguo miembro de la HDJ, Felix Willer, hermano de Nothdurft, también trabaja para la formación. Correctiv sostiene, a partir de testimonios obtenidos dentro de la AfD, que Harr tiene una influencia considerable sobre la línea política del dirigente.

Es precisamente este entorno el que alimenta las reservas dentro de la dirección nacional de la AfD. El temor no se centra necesariamente en que Siegmund sea incapaz de ganar las elecciones. Al contrario: su éxito electoral es la principal razón por la que la formación lo necesita. El problema aparece en el escenario posterior. Una victoria convertiría a un dirigente de uno de los sectores más radicales del partido en jefe de un Gobierno regional, con capacidad para nombrar ministros, controlar áreas de la Administración y participar en el Bundesrat.

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Siegmund asegura que ya tiene preparado el 95% de su futuro gabinete. Su intención es recurrir fundamentalmente a personas de su confianza, una decisión que dentro de la AfD genera preocupación por la radicalidad y la falta de experiencia de algunos de los posibles integrantes. El riesgo para el partido es doble: una entrada en el poder demasiado abrupta podría provocar una crisis interna, pero un Gobierno de AfD en Sajonia-Anhalt también serviría como banco de pruebas para una futura llegada de la formación al poder en otros estados y, eventualmente, a nivel federal.

Mientras tanto, su campaña sigue pareciendo más una gira que una carrera electoral convencional. Las caravanas de Simson permiten conectar con una parte de la población que identifica aquellas motocicletas con la antigua Alemania oriental y con una época que recuerda de forma idealizada. En una de esas salidas llegaron a reunirse más de 400 vehículos. Siegmund encabezó la marcha sobre su modelo de 1975, el mismo que utilizaba cuando todavía no había entrado en política.

A pocas semanas de las elecciones, el hombre de la Simson sigue recorriendo Sajonia-Anhalt entre barbacoas, actos familiares, fábricas y caravanas de motos. Y detrás de esa campaña de proximidad se encuentra un partido que, por primera vez, se prepara para comprobar qué ocurre cuando deja de limitarse a hacer oposición y tiene que empezar a gobernar.

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