
Las olas de calor marinas han dejado de ser únicamente una amenaza para los ecosistemas oceánicos y se perfilan como un problema creciente de salud pública. Investigadores de la Universidad de Adelaida y de la Universidad de Hong Kong reclaman que estos fenómenos reciban una mayor atención por sus efectos sobre la salud, la alimentación, las economías costeras y el bienestar psicológico de las comunidades que dependen del mar.
Las olas de calor marinas (OMC) son aumentos extremos de la temperatura de los océanos que se mantienen durante periodos prolongados y que pueden producirse en distintas regiones. En las últimas décadas, se han vuelto más frecuentes, intensas y duraderas, cuyo número de estos episodios se ha visto duplicado desde 1982. Al mismo tiempo, el total de días con olas de calor marinas, calculado como promedio mundial, ha aumentado un 50 % en el último siglo. Las previsiones apuntan a que el cambio climático seguirá incrementando su intensidad, frecuencia y duración.
PUBLICIDAD
En Europa, el mar Mediterráneo es especialmente vulnerable. Según el Informe sobre el Estado de los Océanos de Copernicus 3, la región ha experimentado un calentamiento significativo en las últimas décadas, con consecuencias importantes para sus ecosistemas. Algunas especies de peces se desplazan hacia aguas más templadas, mientras que otras procedentes de diferentes regiones llegan a ocupar su lugar, alterando el equilibrio de los ecosistemas y favoreciendo en algunos casos la expansión de especies invasoras.
Uno de los efectos más graves de las olas de calor marinas son los episodios de mortalidad masiva: corales, algas y esponjas se encuentran entre los organismos más vulnerables porque no pueden escapar de las temperaturas extremas. Estos fenómenos también pueden favorecer la proliferación de algas nocivas, que amenazan a la fauna marina y pueden contaminar los productos del mar.
PUBLICIDAD

Una cuestión de salud humana
Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Nature Sustainability advierte además de que los efectos ambientales pueden convertirse en problemas de salud para las personas. Así, las temperaturas oceánicas extremas pueden contribuir a intensificar determinados fenómenos meteorológicos y aumentar la probabilidad de ciclones y precipitaciones intensas. La intensificación del huracán Otis en 2023 y sus efectos en México, con daños estimados en más de 15.000 millones de dólares estadounidenses, así como los impactos del tifón Doksuri, que afectó a más de dos millones de personas en Asia, se han relacionado con olas de calor marinas.
“Las olas de calor marinas ya no se reconocen únicamente como un problema medioambiental; cada vez se perciben más también como un problema de salud humana”, afirmó la doctora Laura Falkenberg, de la Facultad de Física, Química y Ciencias de la Tierra de la Universidad de Adelaida.
PUBLICIDAD
Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), ha explicado la relación que existe entre el cambio climático y los incendios forestales que sufre España. (AEMET)
Ecoansiedad y problemas respiratorios
La amenaza también afecta a la seguridad alimentaria. La disminución de las poblaciones de peces y de la producción pesquera y acuícola puede poner en riesgo el suministro de productos del mar para miles de millones de personas. Al mismo tiempo, las comunidades costeras pueden sufrir pérdidas económicas cuando desaparecen recursos de los que dependen sus medios de vida.
Las consecuencias psicológicas tampoco son menores. La degradación de los ecosistemas marinos puede provocar ansiedad, duelo, frustración y depresión, especialmente entre quienes mantienen una estrecha relación económica o cultural con el océano. En 2025, una proliferación tóxica de algas en Australia Meridional estuvo asociada a elevados niveles de “ecoansiedad”, además de problemas respiratorios como irritación y asma. “Muchas personas dependen de unos océanos saludables no solo para obtener alimentos e ingresos, sino también para la recreación, la identidad cultural y su bienestar general”, sostuvo la autora del estudio.
PUBLICIDAD
Ante este escenario, los investigadores piden que gobiernos y organismos de salud pública incorporen las olas de calor marinas a sus estrategias de prevención, de manera similar a las olas de calor terrestres. En consecuencia, proponen utilizar sistemas de previsión, considerar sus consecuencias sanitarias en la gestión de las costas y mejorar la colaboración entre científicos, autoridades sanitarias y gestores de recursos.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Temperaturas en Zaragoza: prepárate antes de salir de casa
Los fenómenos meteorológicos y análisis de probabilidad permiten dar información sobre la temperatura, lluvias y vientos para las próximas horas

Los expertos sitúan Ceuta como la primera operación híbrida exitosa en Europa tras los ‘hombrecillos verdes’ que ocuparon Crimea en 2014
Europa vuelve a enfrentarse al examen de la coerción migratoria, el mismo método con el que Rusia trata de desestabilizar a Polonia, Finlandia o los países bálticos y que triunfó en Ucrania
Entre asfalto y termómetros a más de 40 grados: los carruajes turísticos de caballos sobreviven en las ciudades españolas pese al aumento de las temperaturas
Progreso en Verde y Ecologistas en Acción denuncian en ‘Infobae’ las consecuencias que esta práctica tiene para los animales y piden alternativas como las calesas eléctricas

Rosita, la mujer de 95 años que impulsa una campaña para pedir televisión gratis en los hospitales públicos: “Es lo que más te distrae”
La mujer, que lleva casi cuatro meses ingresada, ha iniciado una recogida de firmas a través de Change.org, donde ya suma más de 56.000 apoyos

Qué ver en A Coruña más allá del eclipse del 12 de agosto: del mercado de San Agustín a la Torre de Hércules
Es uno de los acontecimientos más esperados del año pero eso no quiere decir que se desaproveche la oportunidad de conocer la ciudad gallega



