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El ex primer ministro de Marruecos sostiene que Ceuta y Melilla son ciudades “ocupadas” por España y que considerarlas como propias “es la posición del Estado marroquí”

En una entrevista en la televisión marroquí, Saadeddine Al Othmani ha insistido en que “no es una cuestión de opinión” y que la reivindicación de ambas ciudades cuenta con un “consenso nacional”

El ex primer ministro marroquí Saadeddine Al Othmani durante una entrevista en el programa 'Madar Al-Ghad' (Al Ghad TV)
El ex primer ministro marroquí Saadeddine Al Othmani durante una entrevista en el programa 'Madar Al-Ghad' (Al Ghad TV)
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Saadeddine Al Othmani, primer ministro de Marruecos entre 2017 y 2021, ha vuelto a reivindicar Ceuta y Melilla como ciudades marroquíes y ha asegurado que ambas están “ocupadas” por España. Lo ha hecho en plena crisis migratoria en Ceuta, cuando la llegada masiva de personas desde Marruecos ha vuelto a colocar la frontera entre ambos países en el centro de la relación bilateral, y casi seis años después de que sus palabras sobre las dos ciudades provocaran un encontronazo diplomático con Madrid.

“No, esto no es una cuestión de opinión. Están ocupadas de hecho”, ha respondido el antiguo jefe del Gobierno marroquí al ser preguntado por si mantiene la posición que defendió en 2020. “Ceuta y Melilla son dos ciudades marroquíes”, ha añadido. Después ha dejado claro que no presenta esa reivindicación como una postura personal: “Esto cuenta con un consenso nacional”. Y, ante la confirmación del periodista, ha rematado: “Por cierto, también es la posición del Estado marroquí”.

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Las declaraciones las ha realizado el viernes en una entrevista en el programa ‘Madar Al-Ghad’, del canal Al Ghad. La conversación ha girado alrededor de la crisis migratoria de Ceuta, pero el entrevistador ha llevado a Al Othmani directamente a un asunto que ya protagonizó una de las etapas más tensas de las relaciones entre Madrid y Rabat durante su mandato.

En diciembre de 2020, cuando todavía era primer ministro, Al Othmani afirmó que Ceuta y Melilla eran “marroquíes como el Sáhara” y que algún día tendría que reabrirse la cuestión de su soberanía. Sus palabras llegaron pocos días después de que el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconociera la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y provocaron la reacción del Gobierno español. Madrid convocó a la embajadora marroquí, Karima Benyaich, para pedir explicaciones y trasladó a Rabat que esperaba de sus socios respeto a la “soberanía e integridad territorial” española.

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Aquel episodio no desembocó entonces en una ruptura de las relaciones. Al Othmani matizó que no era el momento de abordar con España la cuestión de Ceuta y Melilla porque la prioridad de Rabat era resolver el conflicto del Sáhara Occidental. Ahora, casi seis años después, ha recuperado aquella reivindicación y ha empleado un lenguaje especialmente contundente: no solo ha dicho que las ciudades son marroquíes, sino que ha afirmado que están “ocupadas de hecho” por España.

Para justificar esa consideración, ha recurrido incluso a la historia de Ceuta. Ha mencionado a Qadi Iyad, juez y teólogo nacido en la ciudad y enterrado en Marrakech, y ha recordado que el enclave fue el hogar de distintos ulemas y figuras religiosas marroquíes. La referencia histórica le ha servido para reforzar la idea de que la reivindicación de Ceuta forma parte, según sostiene, de un consenso nacional.

El ex primer ministro marroquí Saadeddine Al Othmani durante una entrevista en el programa 'Madar Al-Ghad' (Al Ghad TV)
El ex primer ministro marroquí Saadeddine Al Othmani durante una entrevista en el programa 'Madar Al-Ghad' (Al Ghad TV)

Paro, Generación Z y una “huida colectiva”

El ex primer ministro ha descrito la llegada masiva a Ceuta como un fenómeno con varias dimensiones. Primero ha hablado de una cuestión humanitaria y de otra relacionada con el desarrollo económico. Y en ambas ha colocado en el centro a los jóvenes marroquíes. Al Othmani ha hablado de la denominada Generación Z y del malestar que, según ha explicado, existe entre una parte de esos jóvenes ante sus perspectivas de futuro. El desempleo ocupa un lugar destacado en su diagnóstico. Ha citado una tasa del 13% y ha asegurado que, especialmente entre los jóvenes, se trata de una cifra sin precedentes en Marruecos en los últimos 25 años.

Su argumento no es que Marruecos carezca de crecimiento económico. Al contrario, ha reconocido el “gran esfuerzo de desarrollo” realizado por el país y ha destacado su evolución económica. El problema, según ha defendido, está en que esa riqueza no se reparte de manera suficiente entre todos los sectores de la población. “No hemos llegado todavía a un nivel de distribución justa de las riquezas” que permita que todos se beneficien de los resultados económicos, ha sostenido. “Este es el debate hoy en Marruecos”, ha añadido.

Desde esa perspectiva ha explicado también lo ocurrido en Ceuta, un episodio al que los marroquíes, según ha señalado, se refieren como “la huida colectiva”. No ha presentado, por tanto, una única causa para explicar la llegada de personas a la ciudad. Al componente social y económico le ha sumado otro de carácter geopolítico que afecta directamente a España: la gestión de la frontera.

Es ahí donde la entrevista ha pasado de hablar de las condiciones de los jóvenes marroquíes a abordar las responsabilidades de Madrid y Rabat. Para Al Othmani, la seguridad y el control fronterizo no corresponden exclusivamente a Marruecos, sino que constituyen una responsabilidad compartida entre los dos países.

“Marruecos rechaza ser el gendarme de Europa”

“Marruecos rechaza ser el gendarme de Europa y encargarse gratuitamente de vigilar las fronteras”, ha afirmado. La frase condensa buena parte de su crítica a España: Rabat, según ha defendido, no está dispuesto a asumir por sí solo el coste de contener los movimientos migratorios hacia territorio español. Al Othmani ha cuestionado que España pueda adoptar decisiones que, en su opinión, “avivan” la posibilidad de nuevos movimientos migratorios y que después sea Marruecos quien tenga que asumir las consecuencias. “España toma sus decisiones como quiere”, ha señalado.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, responsabiliza a las mafias que trafican con seres humanos por la crisis en Ceuta y recalca que Marruecos "no es ninguna amenaza", sino un "socio absolutamente fiable".

En este punto se ha referido a una resolución del Tribunal Supremo español relacionada con las devoluciones de personas que cruzan la frontera hacia Ceuta y Melilla o llegan a España. Según ha explicado, la sentencia ha impedido la devolución inmediata de estas personas, una práctica que, de acuerdo con su relato, se realizaba anteriormente en el marco de un acuerdo de seguridad.

Su conclusión ha sido que decisiones de este tipo no pueden adoptarse sin contar con la otra parte. “Cada decisión de una parte debe tener negociación y diálogo con la otra”, ha sostenido. Para el antiguo primer ministro, la frontera común obliga a España y Marruecos a compartir también las decisiones sobre su gestión.

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