Agregar Infobae enGoogle

Ni tenis ni fútbol: el deporte que trabaja la fuerza, la resistencia y los reflejos

Cada vez más españoles se han aficionado a este deporte a medio camino del tenis y el squash

Una mujer sostiene una pala de pádel (Magnific)
Una mujer sostiene una pala de pádel (Magnific)
Guardar

Se juega con cuatro personas, exige moverse constantemente y combina reflejos, coordinación y resistencia. Sus aficionados se multiplican y sus pistas han pasado a formar parte del paisaje habitual de numerosas ciudades y centros deportivos. Además de ser una actividad entretenida y social, esta disciplina puede convertirse en una forma completa de mantenerse activo.

A medio camino entre el tenis y el squash, el pádel se juega en una pista de dimensiones reducidas, rodeada de paredes y con una pala sólida. Los intercambios rápidos obligan a moverse constantemente, cambiar de dirección y reaccionar en cuestión de segundos. Aunque un partido puede parecer una actividad recreativa, detrás de cada punto existe un ejercicio físico que moviliza buena parte del organismo.

PUBLICIDAD

Precisamente esa combinación de movimiento, intensidad y componente social convierte al pádel en una alternativa atractiva para quienes buscan incorporar actividad física a su rutina sin recurrir necesariamente a entrenamientos convencionales. La práctica habitual puede repercutir en distintos aspectos de la condición física, desde la resistencia hasta la coordinación, al tiempo que ofrece un espacio para relacionarse con otras personas.

Según explica el doctor Krishnarao Tangella, el pádel puede aportar varios beneficios para la salud cuando se practica de forma regular, entre los que destaca su contribución a la salud cardiovascular. Los desplazamientos continuos durante un partido elevan la frecuencia cardiaca y favorecen el flujo sanguíneo, lo que convierte esta disciplina en una forma de ejercicio aeróbico capaz de contribuir al mantenimiento de un corazón saludable.

PUBLICIDAD

Un hombre jugando a pádel (Magnific)
Un hombre jugando a pádel (Magnific)

Un deporte que trabaja todos los músculos

El esfuerzo tampoco se limita a unos pocos minutos de actividad intensa. Permanecer de pie y desplazarse durante periodos prolongados exige resistencia y capacidad de recuperación, cuenta el experto. Los cambios constantes de ritmo, los movimientos laterales y los reflejos necesarios para responder a la pelota contribuyen a mejorar la condición física general y el aguante.

Otro de los puntos fuertes del pádel es la cantidad de grupos musculares que intervienen. Piernas, brazos, hombros y zona central del cuerpo participan en los desplazamientos, golpes y cambios de dirección. Esta actividad puede favorecer el desarrollo de la fuerza y la flexibilidad y, al mismo tiempo, trabajar capacidades como el equilibrio y la coordinación. La necesidad de anticipar la trayectoria de la pelota añade además un componente de concentración y rapidez de respuesta.

La dimensión social y psicológica de este deporte

Los beneficios pueden extenderse también al bienestar psicológico. Como ocurre con otras formas de ejercicio físico, practicar pádel puede ayudar a reducir la tensión acumulada y favorecer una sensación de bienestar. La actividad física estimula la liberación de endorfinas, sustancias relacionadas con sensaciones positivas, mientras que la propia dinámica competitiva del juego permite desconectar durante un tiempo de las preocupaciones cotidianas.

A ello se suma un factor que distingue especialmente al pádel: su dimensión social. Los partidos suelen disputarse entre cuatro personas, lo que facilita practicar ejercicio acompañado de amigos, familiares, compañeros de trabajo o desconocidos. Esa interacción puede hacer que la actividad resulte más entretenida y favorecer la constancia, uno de los principales desafíos a la hora de mantener hábitos saludables.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD