Agregar Infobae enGoogle

Fran Sánchez, psicólogo: “No es normal necesitar que tu pareja te confirme todos los días que te quiere”

La ansiedad relacional puede transformar la búsqueda de afecto en una necesidad constante de control y confirmaciones

Fran Sánchez, psicólogo, advierte que la tranquilidad emocional no debe depender de comprobaciones constantes
Según el especialista Fran Sánchez, vincularse desde la alarma puede desgastar emocionalmente la relación (Foto de Mayur Gala en Unsplash)
Guardar

Las dinámicas de pareja suelen estar atravesadas por diferentes formas de comunicación, muestras de afecto y búsqueda de seguridad emocional. En algunos vínculos, la necesidad reiterada de confirmaciones diarias o de supervisión constante sobre el otro puede adquirir un significado distinto al del simple interés o cariño.

La necesidad de que la pareja confirme afecto, ubicación o estabilidad casi a diario no describe una costumbre romántica, sino una señal de ansiedad de pareja que apunta a inseguridad relacional o a una forma de vincularse marcada por la alarma según explica Fran Sánchez, psicólogo (@minddtalk).

El especialista sostiene que “no es normal necesitar que tu pareja te confirme todos los días que te quiere, que todo está bien y que sigue segura de vuestra relación”. Sánchez distingue entre deseo y dependencia: considera razonable preferir una comunicación fluida, transparencia sobre el día a día y muestras frecuentes de afecto, pero sitúa el problema cuando la ausencia de esas conductas desencadena nervios, sobrepensamiento o miedo a perder al otro.

PUBLICIDAD

Ahí, afirma, la relación deja de organizarse en torno a la calma y empieza a hacerlo en torno a la amenaza. El psicólogo describe varios comportamientos que, a su juicio, deben leerse en esa clave. “No es normal necesitar la ubicación de tu pareja porque si no tienes la posibilidad de confirmar exactamente dónde está cuando el cuerpo te lo pide, te inundan la ansiedad y el sobrepensamiento”, advierte.

De la preferencia a la necesidad

Tampoco encaja en una dinámica saludable, según su explicación, que la espera de una respuesta se convierta en un foco inmediato de angustia. Sánchez lo formula así: “No es normal que si tu pareja tarda un poco más de la cuenta en contestar un mensaje y tú no sabes el motivo exacto, te invadan los nervios y empieces a pensar que algo malo pasa”.

PUBLICIDAD

El núcleo del problema, en su análisis, no está en que ciertas conductas gusten, sino en la palabra “necesitar”. Sánchez subraya que “una cosa es que ciertas cosas te gusten” y añade que recibir con frecuencia expresiones de cariño, mantener contacto habitual cuando la pareja está separada o hablar con claridad de la rutina diaria puede ser “algo que para muchas personas es muy deseable”.

La ansiedad relacional transforma el vínculo de pareja en una búsqueda constante de certezas y control (Magnific)
La ansiedad relacional transforma el vínculo de pareja en una búsqueda constante de certezas y control (Magnific)

La diferencia aparece cuando esa preferencia se convierte en una condición para sostener la tranquilidad emocional. “No es lo mismo que eso sea una preferencia a que sea una necesidad”, señala Sánchez, porque si alguna de esas pautas falla y aparece la ansiedad, el origen suele estar en un problema más profundo.

En ese punto, el psicólogo plantea dos explicaciones posibles. “Normalmente hay dos posibilidades: o bien la relación en la que estás te genera una inseguridad enorme por algo que sucedió, por cómo está construida o por la forma de comportarse o la personalidad de la otra persona, o eres tú quien vive los vínculos desde una ansiedad que puede venir de una historia de apego ansioso infantil o de heridas que una o varias relaciones anteriores dejaron en tu forma de vincularte”.

Alarmas en lo cotidiano

La lectura que hace el especialista incluye también la interpretación de gestos cotidianos que, bajo esa lógica de alarma, se convierten en amenaza. “No es normal que si un día el otro está un poco más apagado de lo habitual, automáticamente tú pienses que le pasa algo contigo o con la relación”, afirma.

Esa misma dinámica, añade, se extiende a la autonomía del otro y a la necesidad de control sobre su entorno inmediato. Para Sánchez, “no es normal pensar que porque al otro un día le apetece hacer un plan por su cuenta, quizá eso significa que ya no te quiere o que está dudando de la relación”, del mismo modo que “no es normal necesitar saber con qué personas está tu pareja en cada momento”.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

A partir de ahí, el psicólogo no separa el malestar de la necesidad de intervención. “Y sea cual sea el motivo, merece ser trabajado”, sostiene, porque la salida pasa por una de estas dos vías: “o bien estás en una relación que necesita cambiar de dirección para poder encontrar calma dentro de ella, o bien hay una inseguridad muy profunda dentro de ti que necesita ser atendida”.

Su diagnóstico final se centra en el coste emocional de sostener el vínculo desde esa vigilancia permanente. “Vivir una relación con una sensación constante de alarma, de amenaza, de incertidumbre o de miedo a perder al otro, es una de las formas más dolorosas y desgastantes de vivir el amor”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD