Un estudio revela que la estimulación del nervio vago puede ayudar a mejorar la depresión en un 70% en casos extremos y resistentes

Los investigadores han hecho un seguimiento a pacientes que han padecido depresión durante 29 años y han probado hasta 13 tratamientos diferentes sin éxito

Guardar
Google icon
Ilustración del torso humano superior con el cerebro, nervio vago y esqueleto. Un implante ovalado en el pecho se conecta al nervio vago.
Un implante torácico estimula el nervio vago como tratamiento de la depresión severa, lo que reduce la enfermedad en un 70% de los casos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para millones de personas en todo el mundo, la depresión mayor no es una tristeza pasajera, sino una enfermedad crónica y paralizante que se resiste a los tratamientos habituales. De hecho, el último informe del Ministerio de Sanidad español señala que el 30% de la población adulta presenta sintomatología depresiva. Una prevalencia que ha aumentado en 5,5 puntos desde 2020 y que ya afecta al 8% de los jóvenes de 15 años.

Sin embargo, un nuevo e importante estudio clínico coordinado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis (WashU Medicine) trae una luz de esperanza para los pacientes con los casos más severos y difíciles de tratar. La investigación, que forma parte del ensayo clínico en curso denominado RECOVER, demuestra que un pequeño dispositivo implantado quirúrgicamente en el pecho proporciona un alivio significativo y, sobre todo, duradero a personas que ya habían agotado todas las opciones médicas disponibles.

PUBLICIDAD

La investigación, publicada en la revista International Journal of Neuropsychopharmacology, ha estudiado a un grupo de pacientes que habían luchado contra la depresión durante 29 años y ya habían intentado, sin éxito, una media de 13 tratamientos diferentes. Entre estos métodos se incluyen opciones tan intensas como la terapia electroconvulsiva (electroshocks) y la estimulación magnética transcraneal.

Y es que, la enfermedad los afectaba con tanta dureza que el 72,4% de ellos se encontraba desempleado y presentaba un deterioro profundo en sus actividades cotidianas y su calidad de vida. “Creemos que la muestra de este ensayo representa al grupo de pacientes con depresión resistente más enfermos que jamás se haya estudiado en un ensayo clínico”, explica el doctor Charles Conway, autor principal del estudio, profesor de psiquiatría y director del Centro de Trastornos del Estado de Ánimo Resistentes al Tratamiento de WashU Medicine.

PUBLICIDAD

Un implante en el nervio vago puede disminuir hasta un 70% de los casos de depresión severa (Sara Moser/WashU Medicine)
Un implante en el nervio vago puede disminuir hasta un 70% de los casos de depresión severa (Sara Moser/WashU Medicine)

¿En qué consiste el tratamiento?

La tecnología evaluada se conoce como Estimulación del Nervio Vago (VNS, por sus siglas en inglés), desarrollada por la compañía LivaNova. El procedimiento consiste en implantar un pequeño generador de impulsos debajo de la piel en la zona del pecho. Este dispositivo envía pulsos eléctricos suaves y cuidadosamente calibrados a través de un cable conectado al nervio vago izquierdo.

El nervio vago funciona como una “superautopista” de comunicación bidireccional entre el cerebro y los órganos internos del cuerpo. Al estimularlo de forma continua, se busca modular los circuitos cerebrales que regulan el estado de ánimo y las emociones, permitiendo que el cerebro se recupere progresivamente de los daños causados por la depresión crónica.

Sin duda, la gran novedad del estudio RECOVER es la durabilidad del beneficio. En la mayoría de los tratamientos para la depresión severa, los pacientes suelen experimentar recaídas rápidas. Sin embargo, con el implante de estimulación del nervio vago, la historia es muy diferente.

De los pacientes que completaron el seguimiento y experimentaron una mejoría significativa al cabo del primer año de tratamiento activo, más del 80% mantuvo o incluso incrementó esos beneficios durante el segundo año. Entre aquellos que lograron una respuesta “sustancial” (definida como una reducción de al menos el 50% de sus síntomas depresivos), la tasa de éxito fue aún mayor: el 92% seguía sintiéndose bien al cumplir los dos años con el dispositivo encendido.

Pero el dato más impactante fue el porcentaje de pacientes que alcanzaron la remisión completa, es decir, que dejaron de presentar síntomas de depresión en su vida diaria. Al llegar a los 24 meses de terapia, más del 20% de los pacientes (uno de cada cinco) se encontraba en remisión. Ante esto, el doctor Conway confiesa que este resultado “nos impactó”.

Ilustración de un torso humano mostrando costillas, clavículas, vasos sanguíneos y un implante electrónico conectado a nervios del cuello.
Un implante médico se posiciona en el área del pecho para la estimulación del nervio vago en pacientes con depresión severa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al final, “ver resultados así en una enfermedad tan complicada me hace ser optimista sobre el futuro de este tratamiento”, afirma. Hasta ahora y a pesar del estudio de diferentes equipos científicos, “estos resultados son sumamente atípicos”. Conway considera que la clara diferencia con otros estudios es que “tienen una sostenibilidad del beneficio muy baja, y ciertamente no a los dos años”. En definitiva: “Estamos viendo a personas mejorar y mantenerse bien”, sostiene el experto.

Un tratamiento que requiere paciencia

Pese a todos los aspectos positivos de este avance, los investigadores advierten que la estimulación del nervio vago actúa de manera lenta y progresiva. Casi un tercio (el 37.8%) de los pacientes que no habían mostrado mejorías al cumplir el primer año con el implante activo sí reportaron beneficios significativos al terminar el segundo año. Esto sugiere que el sistema nervioso de algunos pacientes requiere más tiempo de estimulación constante para lograr reorganizarse y responder de forma positiva al tratamiento.

Para estos pacientes gravemente discapacitados por la enfermedad, los beneficios no se miden solo en números, sino en la capacidad de realizar tareas cotidianas sencillas que antes les resultaban imposibles. Como señala el doctor Conway, en una enfermedad tan crónica, “incluso una respuesta parcial al tratamiento altera la vida por completo, y con la estimulación del nervio vago estamos viendo que ese beneficio es duradero”.

Actualmente, los investigadores esperan que estos sólidos datos de eficacia y calidad de vida ayuden a que las entidades de salud pública y los seguros médicos cubran el costo de la cirugía y el dispositivo, permitiendo que este innovador implante deje de ser inaccesible y llegue a las miles de personas que necesitan urgentemente una alternativa para volver a vivir.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD