Cómo proteger a las mascotas durante la canícula: las olas de calor y las altas temperaturas son un riesgo para perros y gatos

Es importante tener en cuenta aspectos como la hora de los paseos, la hidratación, la zonas de sombra e incluso la protección solar

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Un perro juega en el agua para refrescarse en Madrid Río. (Eduardo Parra/Europa Press)
Un perro juega en el agua para refrescarse en Madrid Río. (Eduardo Parra/Europa Press)

España ha entrado ya en la canícula, que es el período estadísticamente más caluroso y seco del año en el hemisferio norte. Esta se extiende desde la segunda quincena de julio hasta la primera de agosto y amenaza con ser muy intensa este año, teniendo en cuenta las altas temperaturas que ha experimentado nuestro país desde hace ya semanas.

La tercera ola de calor del verano podría comenzar a finales de esta semana, como ha alertado la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), y, cuando el termómetro sube, no solo sufren las personas: los animales de compañía se enfrentan a un riesgo importante, especialmente cuando las temperaturas se disparan durante varios días consecutivos.

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Los perros y los gatos tienen mecanismos de regulación térmica diferentes a los de los humanos, lo que hace que sean especialmente vulnerables al calor extremo y a los golpes de calor, una urgencia veterinaria que puede resultar mortal. En verano, algunos hábitos cotidianos que normalmente no representan un problema pueden convertirse en un grave peligro.

Ante esta situación, una guía del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 difunde una serie de recomendaciones para ayudar a proteger a los animales de compañía durante los episodios de altas temperaturas.

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Los golpes de calor pueden afectar también a las mascotas. (Magnific)
Los golpes de calor pueden afectar también a las mascotas. (Magnific)

Evitar los paseos en las horas centrales

Uno de los avisos más contundentes es no dejar nunca a un animal dentro de un vehículo cuando hace calor. El Ministerio recuerda que esta práctica “es causante de numerosos accidentes fatales”, ya que un coche cerrado puede alcanzar temperaturas extremadamente elevadas en apenas unos minutos, incluso aunque el vehículo permanezca estacionado durante poco tiempo.

También recomienda modificar los horarios de los paseos para evitar las horas centrales del día. Lo más aconsejable es salir a primera hora de la mañana o al anochecer, cuando el ambiente es más fresco. Además, advierte de que las temperaturas superiores a unos 30 grados ya pueden ser peligrosas para perros grandes, de edad avanzada o braquicéfalos —como los bulldogs, carlinos o bóxers—, mientras que “a partir de 32 grados todos los perros están expuestos a un alto riesgo de golpe de calor”.

Otro aspecto al que muchas veces no se presta suficiente atención es la temperatura del suelo. El asfalto, las superficies metálicas o la arena de la playa pueden alcanzar temperaturas muy elevadas y provocar quemaduras en las almohadillas de los perros. Por ello, el Ministerio aconseja caminar siempre que sea posible por zonas de sombra: “Si te quema a ti, ¡a tu perro también!”.

La importancia de la hidratación

La hidratación es otra de las claves para prevenir problemas asociados al calor. Mantener siempre agua fresca y limpia a disposición de los animales, cambiarla con frecuencia o utilizar fuentes eléctricas en el caso de los gatos puede favorecer que beban más. Cuando se sale de paseo con un perro, lo recomendable es llevar una botella de agua o un bebedero portátil para ofrecerle agua durante el recorrido.

España está a las puertas de la segunda ola de calor del verano y los expertos avisan de los riesgos de salud a los que se exponen las mascotas si no se toman medidas de protección suficientes y qué síntomas serían preocupantes y requerirían atención veterinaria: desde el jadeo excesivo y dificultad para respirar, hasta la debilidad, el tambaleo o la desorientación. Otras señales también de alerta serían además, las encías muy enrojecidas o pálidas, los vómitos, la diarrea o la salivación excesiva.
Un perro se refresca en una de las fuentes de la ciudad de Córdoba (EFE/Salas)

Además, el Ministerio anima a proporcionar alternativas para refrescarse, como piscinas específicas para mascotas, camas o esterillas refrigerantes o, en el caso de los perros que disfrutan del agua, permitirles darse un baño en una piscina, un río o jugar con la manguera. Eso sí, recuerda la importancia de vigilarlos siempre cuando estén en el agua, procurar que dispongan de zonas de sombra y evitar que beban agua del mar.

Las actividades físicas intensas también deben quedar aparcadas mientras dure la ola de calor. Correr, jugar a la pelota o acompañar a sus dueños en bicicleta incrementa notablemente el riesgo de sufrir un golpe de calor, ya que los perros son más sensibles que las personas a las altas temperaturas.

En cuanto al cuidado del pelo, el Ministerio recuerda que el manto actúa como aislante térmico y ayuda a proteger del calor. Por ello, recomienda consultar previamente con un profesional de higiene canina antes de decidir cortar el pelo a un perro. En los gatos, salvo en algunas razas de pelo largo, tampoco es aconsejable raparlos para combatir el calor. En ambos casos, un cepillado frecuente contribuye a mantener el pelaje limpio y favorece que cumpla mejor su función protectora.

Zonas de sombra y protección solar

Otra recomendación menos conocida es valorar el uso de protección solar. Los animales de colores claros o con zonas de piel más expuestas pueden necesitarla, aunque el Ministerio aconseja consultar previamente con el veterinario para elegir el producto adecuado y aprender la forma correcta de aplicarlo.

Cómo combaten la ola de calor quienes trabajan bajo el sol

Dentro y fuera de casa, la sombra también juega un papel fundamental. Si se permanece en una terraza, un jardín o cualquier espacio al aire libre, los animales deben disponer siempre de un lugar protegido del sol. En el interior de la vivienda conviene garantizar una temperatura soportable y permitir que puedan desplazarse a las zonas más frescas cuando lo necesiten. Esta precaución resulta especialmente importante en cachorros, animales braquicéfalos, aquellos que padecen enfermedades crónicas o los de edad avanzada, ya que son mucho más vulnerables al calor.

Por último, el Ministerio recuerda que los perros que utilizan bozal deberían llevar preferentemente modelos de cesta amplios, que les permitan abrir completamente la boca para jadear. Esto es así porque los perros regulan su temperatura corporal fundamentalmente mediante el jadeo, por lo que un bozal inadecuado puede dificultar ese mecanismo natural y aumentar el riesgo de sobrecalentamiento durante los días más calurosos.

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