Se crean diez hogares por cada seis viviendas nuevas: la brecha inmobiliaria se dispara en España

La AIReF alerta de que la oferta residencial no cubre el aumento de la demanda y los precios suben un 13,9%

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Vivienda Pareja
Una pareja con un niño en un carrito observan los anuncios de viviendas en venta en una inmobiliaria en Palma de Mallorca (Tomàs Moyà / Europa Press)

España sigue creando hogares a un ritmo muy superior al de la construcción de vivienda. En los doce meses contabilizados hasta el primer trimestre de 2026 se formaron 242.200 nuevos hogares, mientras que los visados de obra nueva alcanzaron 141.135 unidades en el acumulado hasta febrero. La relación equivale a unas seis viviendas nuevas por cada diez hogares creados, una diferencia de más de 100.000.

La comparación aparece en el último informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que advierte de que el déficit de vivienda continúa aumentando. El organismo considera que el ritmo de construcción de los últimos cinco años no ha sido suficiente para responder al crecimiento de la demanda residencial.

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Los dos datos no cubren exactamente el mismo periodo: la creación de hogares llega hasta el primer trimestre y los visados, hasta febrero, aunque ambos se presentan como acumulados de doce meses.

Estas cifras tampoco significan que el déficit total de vivienda en España sea de 100.000 unidades. La diferencia muestra que durante el último año se han formado muchos más hogares de los que la oferta futura parece capaz de absorber.

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Más personas buscan casa mientras la oferta avanza lentamente

La AIReF vincula este desequilibrio con los cambios demográficos registrados en España. La población ha aumentado, en parte por la llegada de personas extranjeras, y, al mismo tiempo, los hogares son cada vez más pequeños.

Algo más de la mitad de los hogares españoles está formado por una o dos personas, según el informe. Aproximadamente un 29% corresponde a personas que viven solas y otro 25% a hogares con dos miembros. Esto implica que una misma población necesita más viviendas cuando aumenta el número de personas que viven solas, parejas sin hijos o familias de menor tamaño.

Frente a esta demanda creciente, los visados de obra nueva apenas cubren alrededor del 58% del número de hogares creados. Además, un visado de obra nueva no significa que la casa ya esté construida o disponible para entrar a vivir. Es una autorización técnica previa, por lo que todavía pueden pasar meses o años hasta que el inmueble esté terminado.

La construcción permanece estancada, según la AIReF. El sector representa actualmente el 5,4% del valor añadido de la economía y la inversión en vivienda equivale al 5,8% del PIB. Ambas cifras están muy alejadas de las registradas en 2006, cuando alcanzaban el 11,1% y el 11,7%, respectivamente.

La comparación con los años de la burbuja inmobiliaria no implica que España deba volver a aquellos niveles de actividad, pero sí muestra que la construcción residencial tiene ahora un peso mucho menor pese al aumento de las necesidades de vivienda.

Santiago Carbó, catedrático del Departamento de Economía en CUNEF Universidad, asegura que el precio de la vivienda y del alquiler seguirá subiendo este año a no ser que España viva una crisis económica originada por la guerra en Oriente Medio.

La falta de oferta sigue empujando los precios

La consecuencia más evidente para las familias es el encarecimiento del acceso a una casa. La AIReF señala que la escasez de oferta está contribuyendo a que los precios sigan subiendo. En el primer trimestre de 2026, aumentaron un 13,9% interanual.

La subida fue superior a la registrada en la mayoría de las economías europeas y ha aumentado el esfuerzo económico necesario para comprar una vivienda. En la práctica, quienes buscan independizarse, mudarse por trabajo o encontrar una casa con más espacio tienen que competir por una oferta que no crece al mismo ritmo.

El encarecimiento también obliga a los compradores a aportar más ahorros para la entrada y a solicitar hipotecas mayores. Así, incluso los hogares cuyos ingresos no han disminuido pueden encontrarse con que cada vez necesitan dedicar una parte mayor de su salario a pagar la casa.

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