Un vuelo a Alicante no puede despegar por la cantidad de insectos que hay en cabina: “Nunca había visto una fiesta de mosquitos tan grande”

La aerolínea dejó a los pasajeros encerrados con los mosquitos durante 30 minutos antes de evacuar el avión

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Los pasajeros suben a un avión de Ryanair (Canva)
Los pasajeros suben a un avión de Ryanair (Canva)

La presencia masiva de mosquitos en la cabina de un avión de Ryanair ha provocado la suspensión temporal de un vuelo que partía el pasado jueves 2 de julio de Milán con destino a Alicante. Alice Piscitelli, una italiana que iba a despegar hace cinco días para disfrutar de unas vacaciones, ha sido una de las afectadas. La joven ha relatado así todo lo que sucedió durante los minutos previos a que la aerolínea decidiera aplazar la salida del vuelo, ya que “no fue exactamente como lo describen los diarios en internet”, ha explicado en un video a través de sus redes sociales.

El incidente generó momentos de tensión y desconcierto entre los pasajeros, que se vieron obligados a desalojar la aeronave tras más de media hora de espera. Pese a que tardaron varios minutos hasta que la tripulación decidió qué hacer, el problema era bastante evidente para los viajeros. Alice ha afirmado incluso que “el hecho de que hubiera mosquitos era evidente desde mucho antes de que subiéramos al avión". De hecho, “todavía estábamos en la fila abajo y estaba lleno”, asegura. La joven ha descrito la situación con asombro: “Nunca he visto una fiesta de mosquitos tan grande”.

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Alice Piscitelli cuenta el storytime de cuando no pudo coger un vuelo de Ryanair (Montaje Infobae, @alicepiscitelli_)
Alice Piscitelli cuenta el storytime de cuando no pudo coger un vuelo de Ryanair (Montaje Infobae, @alicepiscitelli_)

“Ryanair tuvo la maravillosa idea de decir: ahora apagamos las luces”

Al acceder a la cabina, el personal de Ryanair intentó controlar la plaga utilizando raquetas eléctricas “pero el avión estaba invadido”, por lo que no pudieron eliminar la presencia de los insectos. La situación dentro de la aeronave se volvió cada vez más caótica, con los pasajeros debatiendo sobre la conveniencia de continuar o no con el viaje. Por su parte, Alice se preguntaba a sí misma “si eso era normal para tranquilizarme”. Aun así, tenía claro que “no era normal, pero aun así nos mantuvieron en el avión con todos esos mosquitos mientras nos quejábamos, nos agitábamos y hasta discutíamos entre nosotros”, añade.

En un intento por resolver el incidente, “Ryanair tuvo la maravillosa idea de decir: ahora apagamos las luces”, explica Piscitelli. Pero la estrategia no fue nada buena, ya que “apagaron las luces del avión mientras estábamos detenidos en un avión con las puertas cerradas y lleno de mosquitos”, relata. Además, este método no resultó efectivo, pues los insectos continuaron agrupándose en la zona iluminada por los teléfonos móviles de los pasajeros.

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Ryanair solo se había preocupado por “no reembolsar a todos” los pasajeros

La joven recuerda que en ese momento “vi un enjambre de mosquitos concentrado justo delante de mí. Fue en ese momento cuando quizás se dieron cuenta de que no sería posible salir y, después de una buena media hora, abrieron las puertas y salimos”, afirma. La demora en la toma de decisiones y el contacto con los insectos han provocado molestias físicas en la italiana: “Probablemente, chicos, estoy llena de picaduras de mosquitos. Me sigo rascando incluso ahora después de un día y medio”, agrega.

Al final, Ryanair decidió cambiar la aeronave para poder realizar el trayecto, aunque la pasajera subraya que este incidente no afectó a otros vuelos en el aeropuerto: “Había otros aviones también, pero solo le pasó a uno”. Igualmente, Alice denuncia que la principal preocupación de la compañía fue evitar la compensación por el retraso del vuelo, asegurando que “el único problema de Ryanair al final fue hacernos llegar a tiempo antes de las tres horas para no reembolsar a todos”.

Además, la única compensación de la aerolínea fue un vale de 4 euros para gastar en el aeropuerto. Pero realmente “con cuatro euros en el aeropuerto no me compro ni agua, pero está bien igual”, ironiza Pistelli.

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