El BCE ‘aplaude’ el desempeño de la economía española ante la crisis de Oriente Medio

Las actas de la última reunión del supervisor subrayan que el impacto del conflicto ha sido “prácticamente nulo” en España, mientras el FMI mantiene al país como una de las economías con mayor crecimiento de la eurozona

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El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo.

La economía española continúa mostrando un comportamiento al alza dentro de la eurozona pese al deterioro del contexto internacional. Así lo constata el Banco Central Europeo (BCE), cuyas actas de la reunión del pasado 11 de junio revelan que los miembros de su Consejo de Gobierno destacaron la resistencia de España frente al impacto de la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio.

El documento, publicado este jueves por la institución, recoge las deliberaciones previas a la decisión unánime de elevar los tipos de interés en 25 puntos básicos. Durante el debate, los gobernadores de los bancos centrales nacionales y los miembros del comité ejecutivo coincidieron en que la guerra está teniendo un efecto más intenso del previsto sobre la economía europea, aunque subrayaron que España constituye una excepción dentro del bloque.

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En concreto, el Consejo de Gobierno puso el foco en el comportamiento de la actividad económica española. Según reflejan las actas, “para la economía española, los indicadores de alta frecuencia en tiempo real apuntaban a un impacto prácticamente nulo a corto plazo en la actividad”, una valoración que contrasta con las crecientes dificultades que afrontan otras economías de la zona euro.

La guerra presiona la inflación

El diagnóstico del BCE dibuja un escenario más complejo para el conjunto de la unión monetaria. Los responsables de política monetaria constataron que la nueva crisis energética derivada del conflicto está teniendo mayores repercusiones de las inicialmente previstas sobre el crecimiento, la confianza empresarial y el consumo.

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Los efectos son especialmente visibles en el sector servicios, mientras que la industria manufacturera mantiene, por ahora, una evolución relativamente estable. No obstante, la principal preocupación del organismo vuelve a situarse en la inflación, impulsada por el encarecimiento de la energía.

Las actas reflejan que los consejeros coincidieron en que el aumento de los precios “ya no era solo una previsión, sino que se había materializado”. Además, advirtieron de que los efectos indirectos del encarecimiento energético son cada vez más amplios y afectan progresivamente a más sectores de la economía, por lo que los denominados efectos de segunda ronda siguen siendo “una clara posibilidad”.

La economía española creció un 0,6% en el primer trimestre del año, dos décimas menos que en el trimestre anterior, apoyada sobre todo en la demanda interna, que aportó cinco décimas al crecimiento, frente a la contribución de una décima del sector exterior, según los datos de Contabilidad Nacional trimestral publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que confirman los avanzados a finales de abril.

A pesar de ese escenario, el BCE descarta que la economía de la eurozona haya entrado en un proceso de estanflación, combinación de bajo crecimiento y elevada inflación que preocupa históricamente a los bancos centrales.

Los miembros del Consejo consideran que la actividad económica ha mostrado una capacidad de resistencia superior a la esperada, aunque admiten que las perspectivas para los próximos ejercicios siguen siendo moderadas, especialmente de cara a 2026.

El FMI prevé un crecimiento para España del 2,1% este año

Ese diagnóstico coincide con el realizado esta misma semana por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que mantiene sin cambios sus previsiones para España. El organismo espera que la economía española crezca un 2,1% en 2026 y un 1,8% en 2027, muy por encima del avance previsto para el conjunto de la eurozona, limitado al 0,9% y al 1,2%, respectivamente.

El FMI atribuye buena parte de esa diferencia al comportamiento mostrado por la economía española durante los primeros meses del año. La subdirectora del Departamento de Investigación del organismo, Petya Koeva Brooks, señaló que las previsiones se mantienen gracias a unos resultados “mejores de lo esperado” en el primer trimestre.

La economista también destacó el efecto de algunas medidas de apoyo energético adoptadas por las administraciones y el peso creciente de las energías renovables dentro del sistema energético español, un factor que habría contribuido a reducir la exposición del país a las tensiones internacionales sobre los precios del petróleo y el gas.

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. REUTERS/Heiko Becker/Foto de archivo
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. REUTERS/Heiko Becker/Foto de archivo

La inteligencia artificial compensa parte del impacto de la guerra

Las actas del Consejo de Gobierno también ponen de relieve otro fenómeno que está condicionando la evolución de la economía mundial: el fuerte impulso de la inversión en inteligencia artificial.

Según resume el BCE, “los mercados financieros se encontraban divididos entre dos acontecimientos contrapuestos: el conflicto sin resolver en Oriente Medio y el auge mundial de la inteligencia artificial (IA)”. Mientras la guerra deteriora las expectativas económicas, el desarrollo de la IA mantiene elevado el apetito por el riesgo de los inversores y sostiene la inversión empresarial.

Los responsables de política monetaria consideran que “el crecimiento global se veía respaldado por el auge de la inversión en IA, que constituía un impulso positivo a la demanda mundial que amortiguaba los efectos adversos de la crisis energética”.

Dos fuerzas opuestas marcarán la economía mundial

Ese diagnóstico vuelve a coincidir con el del Fondo Monetario Internacional. En la actualización de sus previsiones, el organismo sostiene que la economía global atraviesa un momento marcado por dos dinámicas que avanzan en direcciones contrarias.

Por un lado, el conflicto en Oriente Medio continúa presionando al alza los precios de la energía, alimentando la inflación y debilitando el crecimiento. Por otro, el extraordinario ciclo inversor asociado a la inteligencia artificial está impulsando la productividad, la inversión y la actividad económica, especialmente en los países con mayor capacidad tecnológica.

En ese contexto de incertidumbre, España aparece tanto para el BCE como para el FMI como una de las economías que mejor está absorbiendo el impacto del nuevo escenario internacional.

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