Un psicólogo explica qué tienes que hacer si quieren romper contigo y tú quieres luchar por la relación: “Pregúntate por qué quieres continuar”

Cuando una persona quiere seguir en la relación y la otra no, aceptar la ruptura y actuar con claridad ayuda a evitar un sufrimiento prolongado

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Una pareja distante tras una discusión. (Freepik)
Una pareja distante tras una discusión. (Freepik)

Las rupturas de pareja pueden convertirse en una situación emocionalmente compleja cuando no hay una decisión compartida. Especialmente cuando una de las partes quiere seguir intentando salvar la relación mientras la otra ya ha decidido terminarla. En estos casos, el desequilibrio emocional suele generar dudas, sufrimiento y la sensación de estar luchando solo por algo que ya no depende de uno mismo.

En este contexto, el psicólogo Juan Rescalvo ha publicado un vídeo en TikTok en el que analiza qué hacer en estas situaciones y qué actitudes pueden ayudar a afrontar el proceso sin caer en dinámicas de desgaste innecesario.“Si ya es tarde para tu relación, porque los dos lo habéis intentado, os habéis esforzado, pero ya no funciona y solo uno de vosotros quiere seguir intentándolo, te digo lo que puedes hacer”, plantea.

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En el caso de la persona que quiere poner fin a la relación, Rescalvo insiste en que el primer paso no pasa por la comunicación inmediata ni por la decisión impulsiva, sino por un proceso previo de introspección. Antes de decir nada a la pareja, subraya la necesidad de aclarar internamente qué es lo que realmente se desea. “La primera persona con la que tienes que ser sincera eres tú”, indica.

A partir de ahí, el psicólogo profundiza en la idea de que muchas decisiones de ruptura no se toman desde la certeza, sino desde una mezcla de emociones no resueltas. Por eso, anima a revisar aquello que suele quedar en segundo plano durante la crisis de pareja: miedos, dependencias emocionales o bloqueos internos que pueden estar influyendo en la decisión. “Vas a tener que enfrentarte a ellos para hacer lo que necesitas”, explica.

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Una pareja dándose la espalda tras discutir. (Freepik)
Una pareja dándose la espalda tras discutir. (Freepik)

Una vez atravesado ese proceso interno, Rescalvo desplaza la atención hacia el modo en que esa decisión se comunica a la otra persona, un punto que considera clave para evitar malentendidos o expectativas irreales. No se trata solo de decidir, sino de saber transmitirlo con precisión y sin ambigüedades que prolonguen el vínculo o generen falsas esperanzas. “Si detectas bien lo que necesitas, podrás comunicárselo con claridad a la otra persona”, apunta, insistiendo en la importancia de la transparencia.

Además, el psicólogo incorpora un elemento práctico que suele complicar muchas separaciones: la convivencia y la organización del día a día tras la ruptura. En este sentido, reconoce que no todas las decisiones pasan por una separación inmediata de espacios, ya que hay factores económicos o familiares que pueden condicionar el proceso. “Estar separados como pareja no siempre implica dejar de vivir en el mismo hogar”, admite.

Seguir por pena o por amor

Rescalvo también advierte sobre una de las dinámicas más habituales en las relaciones que se prolongan a pesar de estar agotadas: la tendencia a mantenerse por motivos emocionales que no siempre son sanos. En este sentido, matiza que intentar salvar una relación es legítimo, pero solo tiene sentido si existe una base real de amor y confianza en el cambio. “Es legítimo seguir intentándolo, pero no debería ser por pena, sino por amor y confianza en que las cosas pueden cambiar. Seguir por pena solo alarga la agonía tuya y de la otra persona”, señala.

Un hombre y una mujer enfadados. La mujer está de brazos cruzados en primer plano y el hombre, cabizbajo, sentado en un sofá más al fondo
Una pareja atravesando una ruptura. (Freepik)

En el otro lado, el psicólogo centra el foco en quien desea continuar la relación, a quien invita a realizar un ejercicio de honestidad personal antes de insistir en la reconciliación. “Pregúntate por qué quieres continuar en la relación”, plantea. En ese análisis, menciona posibles motivos habituales como la inercia, el miedo a la soledad o el amor hacia la otra persona. Sin embargo, advierte de que ninguno de estos motivos, por sí solo, garantiza que la relación pueda sostenerse.

A partir de ahí, Rescalvo subraya que cualquier intento de reconciliación solo puede funcionar si existe implicación real de ambas partes y una voluntad compartida de cambio. “También necesitas receptividad de la otra parte para intentarlo y disposición por parte de ambos para hacer los cambios que necesita la relación”, explica, insistiendo además en la necesidad de concretar los problemas en lugar de quedarse en generalidades: “No vale decir que la comunicación tiene que mejorar, tenéis que ser más específicos”.

“Con que una persona no quiera seguir, es suficiente razón para que la relación no continúe”, señala el psicólogo, subrayando la importancia de aceptar esa asimetría en la decisión. A partir de ahí, deja una reflexión más amplia sobre la dificultad de asumirlo: “En la vida toca aceptar muchas veces que hay cosas que acaban y a veces es desgarrador, pero lo que más rompe de todo es forzar lo que no puede o quiere seguir”.

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