Enrique Devesa, economista e investigador: “Las pensiones son muy generosas en España y si no se actúa pronto el sistema puede estallar”

El investigador del IVIE y profesor de la Universitat de València sostiene que el sistema público de pensiones arrastra un déficit estructural porque las prestaciones que reciben los jubilados superan ampliamente las cotizaciones realizadas durante su vida laboral, una situación que considera “insostenible” a largo plazo

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Enrique Devesa habla sobre la situación de las pensiones en España y como pueden evolucionar en los próximos años
Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), repasa el presente y futuro de las pensiones en España. (Alejandro Higuera López / Infobae)

El envejecimiento de la población, el creciente déficit del sistema público de pensiones y la ausencia de reformas estructurales que garanticen su sostenibilidad apuntan a que los jóvenes de hoy tendrán que retrasar en el futuro su edad de jubilación si quieren percibir pensiones similares a las que cobran actualmente sus abuelos.

Esta es una de las conclusiones de Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y profesor de Economía Financiera y Actuarial en la Universitat de València, que analiza en esta entrevista los desafíos del sistema público de pensiones, desmonta algunos mitos sobre su sostenibilidad y asegura que la solución para garantizar las pensiones a largo plazo sería llevar a cabo una reforma que implantara el sistema de cuentas nocionales en España.

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-Pregunta: El Gobierno español aprobó en 2021 la reforma de las pensiones con el objetivo de garantizar el poder adquisitivo de los jubilados. ¿Cómo valora esta reforma y cuáles son sus luces y sus sombras?

-Respuesta: La medida más relevante fue la revalorización de las pensiones en función de la evolución del Índice de Precios al Consumo (IPC). Es positiva para los pensionistas porque asegura que sus ingresos se mantengan actualizados, pero genera tensiones en el sistema público debido a que, aunque haya menos ingresos, habrá que seguir pagando y revalorizando las pensiones cada año. Esto añade más presión a un sistema que ya tiene problemas.

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-P: ¿Esta revalorización en función del IPC puede poner en riesgo la sostenibilidad del sistema público de pensiones en España?

-R: Crea más tensión. El sistema afronta un déficit alto y ajustar las pensiones al IPC incrementa el gasto, y más con la llegada a la jubilación de la generación del baby boom. Todo ello generará una tensión añadida al sistema. ¿Hasta cuándo puede responder? No se sabe. Estamos en déficit desde hace mucho tiempo y parece que asumimos que no es demasiado importante mientras se puedan pagar las pensiones, pero esto es un error.

-P: La hucha de las pensiones (Fondo de Reserva de la Seguridad Social) cerró marzo con más de 15.000 millones de euros, su máximo desde hace diez años. ¿Cómo valora este dato? ¿Es suficiente para garantizar la viabilidad del sistema?

-R: Es una añagaza. Lo que se ha hecho es aumentar las cotizaciones a través del mecanismo de equidad intergeneracional, lo que supone mayor coste para las empresas y menor salario neto para los trabajadores. Pero ese dinero no retribuye al futuro jubilado: va a la hucha para usarla en años de déficit, aunque ya estamos en déficit. Es un invento que aparentemente puede parecer que está muy bien, pero para mí es un engaño.

Enrique Devesa habla sobre la situación de las pensiones en España y como pueden evolucionar en los próximos años
Enrique Devesa en el transcurso de la entrevista. (Alejandro Higuera López / Infobae)

-P: Organismos como el Fondo Monetario Internacional o la OCDE consideran que las pensiones españolas están entre las más generosas de Europa y que dan a los jubilados mucho más de lo que han cotizado a la Seguridad Social en su vida laboral. ¿Nuestro sistema público de pensiones puede permitirse ser tan dadivoso?

-R: De momento se están pagando las pensiones, pero con un déficit que ya es muy importante. La tasa de reemplazo, que es la relación entre la pensión y el último salario, está en España alrededor de un 80%. Es decir, la pensión cubre un 80% de lo que esa persona recibía cuando trabajaba, mientras que en países de nuestro entorno, como Francia o Alemania, el porcentaje es de entre el 40% y 50%. Nuestro sistema está pagando más en pensiones de lo que recibe. En concreto, los pensionistas reciben un 60% más de lo que han cotizado y esa generosidad por algún sitio tiene que explotar. Si hay muchos afiliados y pocos pensionistas no pasa nada, pero si empieza a reajustarse esa relación, que es lo que ha pasado en los últimos años en España, aparece un déficit en el sistema que nos indica que no hay un equilibrio de caja.

Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE): explica las medidas que se podrían tomar para bajar el gasto en pensiones y dar sostenibilidad al sistema público.

-P: ¿Para conseguir ese equilibrio deberían bajarse las pensiones, sobre todo las más altas? ¿Se podría hacer?

-R: No tendría sentido tocar las ya concedidas, porque los jubilados han planificado su vida en torno a ellas. Lo que habrá que hacer es una nueva reforma que limite el crecimiento del gasto: recorte de pensiones, retraso de la edad de jubilación, revalorizaciones menores al IPC o cuantías iniciales más bajas. Ninguna fórmula es popular, pero si no se hace, el sistema puede estallar. Cuando un país dedica mucho a pensiones, recorta en sanidad o educación. Habrá que tomar medidas y estoy convencido de que se hará.

-P: ¿Cree que los políticos españoles tienen la suficiente capacidad y determinación para impulsar una reforma que podría resultar impopular entre los futuros jubilados y tener un coste electoral en las siguientes elecciones?

-R: Solo será posible con un pacto amplio. En 2011 se hizo una reforma dura, con retraso de la edad de jubilación y pensiones iniciales más bajas. Fue impopular, pero se mantuvo porque era necesaria. Ahora conocemos bien el gasto futuro, pero los ingresos son una incógnita. Se han recortado pensiones antes y se mantuvieron. Confío en que pueda repetirse.

-P: El buen comportamiento del empleo en España ha elevado los ingresos por cotizaciones. ¿Esta situación es sostenible?

-R: Puede ser un espejismo. Si llega una crisis económica, caerán los afiliados y las cotizaciones, y el déficit, que ya es de 30.000 millones, aumentará. El sistema es demasiado generoso y habría que cambiarlo de alguna manera, habría que revertirlo.

-P: Los analistas dicen que entre los grandes perdedores de la reforma de las pensiones se encuentran los más jóvenes, que tendrán que cotizar más para recibir pensiones menos generosas. ¿Esto es así? ¿Los jóvenes cuando se jubilen cobrarán menos pensión que la que reciben ahora sus abuelos o recibirán sus padres? ¿Existe alguna fórmula para evitarlo?

-R: Es difícil preverlo. Nos enfrentamos a una tormenta perfecta: los pertenecientes a la generación del baby boom se están jubilando y los que han nacido después son muchos menos. Solo una fuerte entrada de inmigrantes podría aliviarlo, pero no sabemos cuántos llegarán ni cuánto tiempo se quedarán. Hay mucha incertidumbre sobre los ingresos.

-P: ¿Cuántos cotizantes necesita ahora el sistema por cada pensionista?

-R: Ahora estamos en 2,2 cotizantes por pensionista, que es casi el límite de sostenibilidad. Deberíamos estar siempre por encima de dos.

-P: ¿Hasta cuándo se tendría que aumentar la edad de jubilación en España para hacer sostenible el sistema público de pensiones?

-R: Aumentar la edad de jubilación es una medida que habría que tomar. Los jóvenes van a cobrar una pensión más alta que la que se recibe ahora en términos reales, no en términos nominales, pero van a tener una esperanza de vida mayor, con lo cual, si no se ajusta la pensión o hay algún otro mecanismo que ajuste por ese incremento de la esperanza de vida, el sistema va a tener más problemas. Eso no se está haciendo y hay que tenerlo en cuenta, porque no se puede mantener la misma fórmula sabiendo que la esperanza de vida va a aumentar. Si no recalculamos esa pensión, el sistema se va a encontrar con problemas. Por ello, si queremos mantener las pensiones altas en el futuro, lo normal es que se retrase la edad de jubilación para compensar la mayor esperanza de vida.

Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), nos explica cómo la pensión que cobran los jubilados en España es un 60% más de lo que han cotizado a la Seguridad Social.

-P: ¿La población inmigrante se convertirá en la garante de las pensiones de los españoles?

-R: Va a ayudar porque son nuevos cotizantes, nuevas cotizaciones que van a poder permitir pagar un mayor porcentaje de las pensiones. Pero tendrían que entrar el doble de los que están entrando. Un informe de la AIReF señala que muchos de los inmigrantes que vienen, no se quedan muchos años porque se encuentran con problemas de acceso a la vivienda. Hay mucha rotación, lo que es negativo. Por un lado, la llegada de inmigrantes es positiva porque aumentan las cotizaciones, pero a su vez están generando pensiones que en el futuro habrá que pagarles. Con ello lo que se está haciendo es diferir el problema unos años. Como nuestro sistema de pensiones es tan generoso y entrega un 60% más de las cotizaciones que recibe, cada vez que entra un nuevo afiliado, sea inmigrante o no, lo que hace es que aumenta la deuda implícita del sistema.

-P: Para recapitular, ¿Cuáles son los principales problemas del sistema público de pensiones español y cuál es la solución?

-R: El primer problema y fundamental es la generosidad de las pensiones. Le siguen el déficit estructural, la falta de reformas de calado y un sistema poco equitativo. Como hay un problema estructural de las pensiones habría que hacer una reforma estructural de amplio calado como implantar un sistema de cuentas nocionales, que es de reparto, como el que tenemos en España, pero mucho más transparente, más eficiente y más sostenible. Para que se lleve a cabo esta reforma tendrían que ponerse de acuerdo los partidos políticos.

-P: ¿En qué consiste el sistema de cuentas nocionales?

-R: Es un sistema de reparto, como el nuestro, pero de aportación definida. Cada trabajador tiene una cuenta virtual donde se anotan sus aportaciones y unos intereses ficticios. Al jubilarse, la pensión se calcula dividiendo ese fondo entre la esperanza de vida. Es más transparente, incentiva a seguir cotizando y se ajusta automáticamente. Para mí es el modelo ideal.

-P: Todo hace pensar que a medio plazo las pensiones en España no serán tan generosas como hasta ahora. ¿Esto ‘obliga’ a los futuros jubilados que no quieran perder poder adquisitivo cuando se retiren a contratar productos de ahorro que les ayuden a mantener su nivel de vida?

-R: Yo siempre recomiendo a los trabajadores que no confíen solo en una fuente de ingresos, sea pensión pública o cualquier otra cosa. Me da lo mismo que el producto sea un plan de pensiones, un fondo de inversión, un depósito, letras del Tesoro o bonos del Estado... Pero hay que ahorrar, porque eso significa que vas a tener un colchón en el momento de que te jubiles. Además, cuanto antes empieces a ahorrar, mejor.

-P: ¿El futuro de las pensiones públicas está asegurado en España?

-R: Sí está asegurado, pero no en qué cuantía. O se hace una reforma, o los jóvenes, además de tener una pensión, tendrán que pagar la deuda generada por la actual generosidad del sistema.

-P: ¿Las pensiones de los que ahora son jóvenes serán más bajas de las que cobran ahora sus abuelos?

-R: Las pensiones que cobren los jóvenes de ahora no serán inferiores a las que cobran en este momento a sus abuelos, pero tendrán que retrasar la jubilación, lo que supone cobrar la pensión durante menos años.

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