Juan Gabriel Rescalvo, psicólogo: “Si siempre que intentas hablar con tu pareja termináis discutiendo, igual no tenéis un problema de comunicación, sino algo más profundo”

Las discusiones constantes o los conflictos sin resolver pueden afectar a la comunicación en la pareja

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Una pareja discutiendo durante la cena. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hablar con tu pareja y acabar siempre en una discusión puede parecer, a simple vista, un problema de comunicación. Sin embargo, los expertos advierten de que, en muchos casos, detrás de esos conflictos recurrentes existen dificultades más profundas relacionadas con la dinámica de la relación y la gestión de los conflictos. Identificar estas señales a tiempo puede ser clave para evitar que el desgaste emocional termine deteriorando el vínculo.

El psicólogo Juan Gabriel Rescalvo ha abordado esta cuestión en una publicación de TikTok reciente en la que sostiene que “si siempre que intentas hablar con tu pareja termináis discutiendo, igual no tenéis un problema de comunicación, sino algo más profundo”. Según explica, existen varias señales que pueden indicar que la relación atraviesa problemas importantes que van más allá de la forma en que se conversa.

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La primera de ellas aparece cuando las emociones expresadas terminan convirtiéndose en reproches mutuos. “Uno de los dos empieza intentando expresar lo que siente, pero enseguida la conversación se convierte en un cruce de acusaciones”, señala. Como ejemplo, menciona situaciones en las que una persona afirma: “Me he sentido triste cuando me has dicho que no sé hacer nada”, y la respuesta de la otra parte es: “Y tú muchas veces me dices lo mismo”.

Una pareja intentando mantener una conversación. (Freepik)
Una pareja intentando mantener una conversación. (Freepik)

Otra señal de alerta es la falta de prioridad dentro de la relación. Rescalvo explica que esto ocurre cuando “casi nunca da la sensación de que sois lo más importante para la otra persona”. En estos casos, la pareja comparte tiempo únicamente cuando sobra espacio en la agenda y no reserva momentos específicos para fortalecer el vínculo.

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También advierte sobre las expectativas excesivas. El especialista considera problemático pensar que la otra persona debe tener exactamente las mismas necesidades, valores o incluso ser capaz de anticipar los pensamientos de su pareja. “Y si no lo hace, no es buena pareja”, resume sobre una creencia que puede generar frustración constante.

El peso del rencor y los conflictos enquistados

Entre los factores más perjudiciales para una relación, el psicólogo destaca el rencor. A su juicio, el problema no es únicamente discutir con frecuencia. “No solo es que discutáis mucho, es que discutís con cierto odio o desprecio”, afirma. Esta situación provoca que resulte difícil abordar cualquier asunto porque, en el fondo, “no os estáis llevando bien, como si la otra persona te cayese mal”.

Una pareja de amigas hablando (AdobeStock)
Una pareja hablando. (AdobeStock)

Rescalvo también señala la existencia de problemas importantes que nunca llegaron a resolverse. En algunos casos, explica, el origen de las tensiones no es el resentimiento, sino una cuestión pendiente que sigue generando conflictos de manera recurrente. “Algún tema importante para vosotros no se resolvió ni se está resolviendo bien y constantemente produce fricciones en la relación”, indica.

Ante este escenario, el psicólogo recomienda centrar los esfuerzos en identificar y abordar la raíz del problema en lugar de limitarse a mejorar la forma de comunicarse. “Si detectas que tienes alguno de estos problemas profundos, no intentes mejorar la comunicación, intenta mejorar este problema”, aconseja. Aunque reconoce que la comunicación puede ser una herramienta útil, concluye que “este es el origen de todo”.

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