Un electricista zanja el debate entre ventilador y aire acondicionado: esta es la mejor forma de ahorrar en la factura cuando aprieta el calor

La elección entre uno u otro es evidente si la economía es el principal criterio. Pero, además, el aire acondicionado puede traer problemas si no se elige bien la temperatura o no se mantienen limpios los filtros

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Vista de un salón acogedor con un sofá, una mesa de centro y plantas. Se observa un ventilador de techo y un aire acondicionado mural sobre una pared beige.
Un electricista zanja el debate entre ventilador y aire acondicionado: esta es la mejor forma de ahorrar en la factura cuando aprieta el calor (Imagen Ilustrativa Infobae)

Todos los años, dependiendo de la latitud, llega un momento en el que el verano español se convierte en enemigo del descanso. Parece que suaviza un poco el calor cuando se hace de noche, pero luego uno acaba despegándose la sábana de la espalda y, a falta de mejor alternativa, cambiando esa humedad por la - momentáneamente - más agradecida de un poco de agua fría en la nuca, por si puede engañarse un rato y pegar ojo antes de que vuelva a salir el sol y empiece el ambiente, otra vez, a calentarse.

Si no es apechugar y dormir las horas que permita el termómetro, poco puede hacerse más allá de agenciarse algún invento que mueva un poco el aire o que lo refresque. La elección es evidente si la economía es el principal criterio - un ventilador es significativamente más barato, en sí mismo y en su uso, que el aire acondicionado -: Manuel Amate, técnico especialista en electricidad, telecomunicaciones y energías renovables, explica en Más Vale Tarde cuál es la mejor alternativa para combatir el calor en casa.

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“Prescindir del aire acondicionado” es “muchísimo mejor”

“Prescindir del aire acondicionado” es “muchísimo mejor”, según Amate. La explicación es sencilla: un ventilador puede consumir hasta diez veces menos electricidad y, en general, puede ser más que suficiente para refrescar el ambiente sin que la factura de la luz se dispare.

El ahorro que supone usar un ventilador frente al aire acondicionado se aprecia rápido al revisar el consumo eléctrico. Un ventilador de techo típico, con una potencia de 50 vatios, gasta una cantidad mínima de electricidad: tras ocho horas de uso, apenas suma 0,4 kWh. Si se aplica una tarifa estándar de 0,25 euros por kWh, el coste diario ronda los 10 céntimos.

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Un aire acondicionado de 1.500 vatios puede llegar a consumir 1,5 kWh cada hora cuando funciona a máxima potencia. Eso implica que, tras ocho horas continuas, el consumo sube hasta los 12 kWh, lo que se traduce en unos 3 euros diarios con el mismo precio de la luz.

Si uno no puede evitarlo, algún día en que el calor resulte insoportable, se recomienda recurrir al modo noche del aparato, que ayuda a mantener una temperatura más estable y un consumo más bajo. A la hora de ajustar la temperatura, Amate recomienda “entre 26 y 28 ºC”, una franja que permite combatir el calor sin exponer el cuerpo a esos saltos bruscos de temperatura que pueden resultar nocivos para la salud.

La clave está en evitar el contraste: si fuera aprieta el calor y dentro el aire se pone a 22 ºC, el cuerpo nota el choque térmico. En modo automático, el aparato suele enfriar más de la cuenta cuando la temperatura exterior es muy alta.

Primer plano de unas manos masculinas retirando el filtro de malla gris de un aparato de aire acondicionado split blanco montado en la pared.
Es importante limpiar los filtros del aire acondicionado (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si el aire acondicionado se utiliza con frecuencia, es importante mantener los filtros limpios; cuanto más limpios estén, mejor circula el aire y menor será el esfuerzo del aparato, que así consume menos energía y funciona de manera más eficiente.

Para sobrellevar el calor, tampoco está de más simplificar lo que se cocina: lo mejor será si se puede prescindir de usar el horno, que calentará aún más las estancias. Platos ligeros, como pescado a la plancha y ensalada, ayudan a evitar que la casa se caliente y a mantener bajo control el consumo eléctrico.

El frigorífico es otro elemento clave en estos días. Lo ideal es mantenerlo entre 3 y 7 ºC, y el congelador entre -16 y -18 ºC. Aunque se suele pensar que es uno de los electrodomésticos que más consume, la clave está en regular bien la temperatura y, si la casa va a quedarse vacía por vacaciones, vaciarlo y desenchufarlo para evitar un gasto innecesario. Así, el verano se hace un poco más llevadero y el consumo energético no se dispara.

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