El oro rompe su lógica de activo refugio: cae más de un 20% desde su récord y borra todo lo ganado en 2026 pese a la tensión geopolítica

El mercado teme que la inflación mantenga los intereses elevados, lo que resta atractivo a una inversión que no ofrece rentabilidad periódica

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Un empleado coloca lingotes de oro en la planta de refinado y fabricación de metales preciosos de Novosibirsk en Rusia (Alexander Manzyuk / Reuters)
Un empleado coloca lingotes de oro en la planta de refinado y fabricación de metales preciosos de Novosibirsk en Rusia (Alexander Manzyuk / Reuters)

El oro atraviesa un momento paradójico. El metal precioso, que suele ganar atractivo cuando aumenta la incertidumbre, ha perdido todo lo ganado en 2026 tras caer más de un 20% desde el máximo histórico que alcanzó a finales de enero, cuando llegó a los 5.417 dólares por onza. Este lunes cotizaba en torno a los 4.300 dólares por onza y acumula una pérdida de alrededor del 1% desde principios de año, según Reuters.

La caída se aceleró el viernes, cuando el oro se desplomó un 3,27% en una sola sesión y cerró una semana con pérdidas cercanas al 5%. El movimiento resulta llamativo porque llega en un contexto de elevada tensión geopolítica, con nuevos ataques entre Israel e Irán y más miedo en los mercados. En teoría, ese escenario debería favorecer al oro, pues muchos inversores lo utilizan como refugio cuando ven más riesgos en la economía, en la bolsa o en el equilibrio internacional.

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Pero esta vez está ocurriendo lo contrario. El oro no cae porque haya desaparecido la incertidumbre, sino porque el mercado teme otra cosa: que esa tensión acabe alimentando la inflación y obligue a Estados Unidos a mantener los tipos de interés altos durante más tiempo.

Por qué cae el oro si hay más incertidumbre

La clave está en los tipos de interés y en el dólar. El último dato de empleo de Estados Unidos fue mejor de lo esperado y reforzó la idea de que la Reserva Federal puede tener menos prisa para bajar los tipos, o incluso verse presionada para mantener una política monetaria más dura si la inflación vuelve a repuntar. La caída del oro podría estar vinculada precisamente a ese inesperado dato laboral y al aumento de las apuestas por tipos más altos.

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Ambos factores perjudican al oro por una razón sencilla: el oro no paga intereses. Quien compra una onza puede ganar dinero si sube su precio, pero no recibe una rentabilidad periódica como sí ocurre con otros activos, por ejemplo, los bonos. Cuando los tipos son altos, esos activos que sí ofrecen rendimiento se vuelven más atractivos y aumenta el coste de oportunidad de tener oro en cartera.

La eurodiputada socialista destaca el rol de España en un contexto internacional marcado por la guerra de Oriente Medio y las tensiones con Estados Unidos.

También pesa la fortaleza del dólar. El oro se negocia habitualmente en dólares, así que cuando la moneda estadounidense sube, el metal se encarece para quienes compran desde otras divisas. Eso puede enfriar parte de la demanda internacional. Según ha informado Reuters, el dólar ha escalado a máximos de dos meses por las expectativas de tipos más altos en EEUU.

La tensión en Oriente Medio tampoco está actuando ahora como un apoyo claro para el metal precioso. El motivo es que los inversores están leyendo la situación geopolítica como un posible riesgo inflacionista, sobre todo por el impacto que puede tener en el precio del petróleo. Si la energía sube, la inflación puede tardar más en bajar. Y si la inflación resiste, los bancos centrales tienen menos margen para relajar los tipos.

Existe un margen de recuperación

Aun así, los analistas no dan por terminado el ciclo alcista del oro. El World Gold Council señala que los bancos centrales compraron 244 toneladas netas de oro en el primer trimestre de 2026, un 3% más que un año antes. Además, los fondos cotizados respaldados por oro registraron entradas de 62 toneladas en ese periodo.

Ese interés de los bancos centrales funciona como un apoyo de fondo para el mercado. Muchas economías buscan diversificar sus reservas y reducir su dependencia del dólar. Por eso, aunque el precio pueda sufrir a corto plazo, parte del mercado cree que la demanda estructural seguirá ahí.

UBS, uno de los principales bancos suizos de inversión y gestión de patrimonios, también mantiene una visión positiva sobre el oro a medio plazo, aunque con más cautela que antes. En una nota publicada el 27 de mayo, la entidad explica que ha rebajado su previsión de cierre de año para el metal precioso de 5.900 a 5.500 dólares por onza. Aun así, ese nivel sigue por encima de la cotización actual y refleja que parte del mercado todavía ve margen de recuperación.

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