Alan Peiró, adiestrador canino: “Cuando tu perro se estira, se está regulando emocionalmente”

Este gesto cotidiano les ayuda a liberar tensión y regularse tras momentos de descanso, juego o excitación

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Un border collie estirándose en el césped.
Un perro estirándose en el césped para regularse. (Pexels)

Ver a un perro estirarse al levantarse, después de jugar o tras vivir un momento de gran excitación, es algo completamente habitual. La mayoría de las personas interpreta este gesto como un simple movimiento automático, parecido al que hacen los humanos al despertarse. Sin embargo, detrás de esa acción cotidiana se esconde un importante mecanismo de regulación física y emocional. Así lo explica el adiestrador canino Alan Peiró en una de sus publicaciones en redes sociales: “Cuando ves a tu perro estirarse, en realidad se está regulando emocionalmente”.

Según explica, el estiramiento no es un gesto sin importancia, sino una herramienta natural que utilizan los perros para recuperar el equilibrio después de distintos estados de activación. Puede producirse tras dormir, después de jugar, al terminar una interacción social intensa o incluso después de situaciones que generan nerviosismo, ansiedad o estrés en determinados momentos.

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En el caso del descanso, el cuerpo del animal necesita activarse poco a poco después de permanecer inmóvil durante varias horas. La musculatura se encuentra relajada y el estiramiento ayuda a movilizar el cuerpo de forma progresiva. Sin embargo, cuando ocurre después de un juego intenso o de un momento de excitación, la función es diferente. El perro necesita reducir el nivel de activación acumulado y volver a un estado más calmado. El estiramiento actúa entonces como una especie de transición natural entre ambos estados.

Imagen de recurso de un perro. (Canva)
Imagen de recurso de un perro. (Canva)

“Es una forma natural de reajuste corporal”, explica Peiró. Para los especialistas en comportamiento animal, este tipo de señales son muy importantes porque ayudan a comprender cómo se siente el animal en cada momento.

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Los perros se comunican constantemente a través del lenguaje corporal y muchos de esos mensajes pasan desapercibidos para las personas. La posición de las orejas, la cola, la mirada o incluso los bostezos y estiramientos forman parte de ese sistema de comunicación silenciosa y muy relevante en su comportamiento diario.

Una señal que también puede alertar de problemas

El experto destaca además que la frecuencia y naturalidad con la que un perro se estira puede aportar información valiosa sobre su bienestar general. Un animal que realiza este gesto con normalidad suele mostrar una buena adaptación física y emocional al entorno. “Es una señal positiva de equilibrio”, afirma el adiestrador, que anima a los propietarios a observar con más atención este tipo de comportamientos cotidianos.

Una mujer jugando con su perro (Magnific)
Una mujer jugando con su perro (Magnific)

No obstante, también advierte de que la ausencia de estiramientos o la dificultad para realizarlos puede ser motivo de atención. Si el perro evita determinados movimientos, parece rígido o muestra molestias al estirarse, podría estar sufriendo incomodidad física, falta de descanso o incluso algún problema muscular o articular.

Por ello, los expertos recomiendan conocer bien las rutinas habituales de cada animal y prestar atención a cualquier cambio de comportamiento. Detectar estas señales a tiempo puede ser clave para identificar posibles problemas y mejorar el bienestar del perro. Lo que parece un gesto simple y automático es, en realidad, una importante herramienta de regulación emocional y física. Un pequeño movimiento cotidiano que dice mucho más de lo que parece.

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